El regreso de Mi Amiga La Prepago

Y así como si nada, como si no hubiese estado 3 meses entrenando en otro gimnasio y haciendo uso de su memoria convenientemente selectiva, Mi Amiga la Prepago vuelve a nuestro gimnasio más estilizada que nunca, más solemne que nunca y sin ningún cuento entre dientes, no hay anécdotas, no hay chismes, no hay historias.

Mi Amiga la Prepago como buena Prepago es libre de cualquier atadura del ayer; ese es uno, que es esclavo del pasado.

Hace más de tres meses decidió irse a entrenar con Richard Linares en el gimnasio de Macaracuay bajo las influencias de Diosa Canales, su “amiga” del alma; se repotenció, eso si, está más divina que nunca, volvió a bailar junto a Diosa en sus espectáculos, se llenó de razones para ser “feliz” pero creo que nunca lo logró.

Allá, en el otro gimnasio, en el mundo real de las nuevas Prepagos, era una más; aquí es La Negra, nuestra Negra, Mi Amiga La Prepago. Cruzó las puertas de vidrio eléctricas del gimnasio y volvió a recuperar todo lo que era, todo lo que la hacia La Diosa de este gimnasio. Todos los hombres la volvieron a ver con deseo, todas las mujeres a odiar con la misma fuerza.

Yo estaba haciendo mis reglamentarios 45 minutos de escaladoras cuando sentí que me quitaron los audífonos; era ella: “¡Buenos días Italiano! ¿Me extrañaste?” Siempre el mismo saludo, la misma pregunta, el mismo inicio de todos los ciclos.

La miré, sonreí y de su boca salió una frase que me hubiese encantado grabar para escucharla después de cada uno de los desaires que me hará en el futuro: “Yo si te extrañé Italiano y bastante”. Fue, de nuevo, amor a primera vista.

Dedicado a Irene y a todos aquellos que retornan a casa como si nada hubiese pasado.

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Mi Amiga La Prepago es víctima de las redes sociales

Los continuos desaires vía WhatsApp de Mi Amiga la Prepago y la falta de expresividad para con los del gimnasio, fueron surtiendo efecto a tal punto de que ya no teníamos esperanzas de que La Negra siguiera siendo nuestra amiga ni mucho menos volviera a entrenar con nosotros.

Poco a poco se fue diluyendo la amistad entre los que conformábamos el Círculo de Oración por Mi Amiga la Prepago y volvimos a ser simples compañeros de gimnasio.

Las mañanas de entrenamiento transcurrían sin ningún sobresalto y en silencio, no había shows ni competencias y mucho menos tetas gritando “¡Tócame! ¡Tócame!”, era un gimnasio más de Caracas lleno de gente común y corriente.

Ayer después de entrenar fui a la oficina y luego, antes de irme a casa, pasé por el supermercado y me compré 6 latas de cerveza, estaba con el ánimo por el piso, extrañaba demasiado a Mi Amiga la Prepago y la única manera de comenzar a superarla era haciéndome daño físico, y la birra era perfecta para darme las calorías necesarias para arrepentirme hoy sobre la caminadora.

Llegué a casa, abrí una lata y comencé a recordar cada uno de los momentos felices junto a Mi Amiga la Prepago, tiempo después me puse a revisar Twitter y por casualidad vi un tweet de Diosa Canales que decía “Con mis amigas en Aruba” con una foto adjunta; lo abrí y posando sobre una moto de agua con Diosa y otra chama, estaba Mi Amiga la Prepago luciendo su mega culo.

Me comenzó a dar taquicardia, estaba a punto de un ataque de ansiedad, seguí viendo las fotos del viaje y en todas estaba Mi Amiga la Prepago pero con poses que no le favorecían: se le veía el culo lleno de huecos, la barriga tukky, una teta estaba más arriba que la otra y la cara de alcohólica era la protagonista del momento.

Me bajé la cerveza fondo blanco, me llené de valor y la llamé; era casi medianoche, luego de repicar varias veces contestó: “¡Italiano bello! Me tienes abandonadísima, como te explico…”, me volvió la vida la cuerpo.

Hablamos largo rato de todo, no tenía fuerza para decirle lo de las fotos, en una de esas me dijo que se había ido a Aruba con Diosa a pasar con ella el despecho por Melvin y que se había sentido la reina de la noche, fue entonces cuando le lancé lo de las fotos y se quedó callada. Esperé en silencio su reacción y al rato trancó la llamada.

Mi Amiga la Prepago no la estaba pasando bien al lado de Diosa y mucho menos entrenando en el gimnasio de Macaracuay con Richard pero como uno no experimenta en pellejo ajeno hay que dejar que cada quien se estrelle sólito contra el asfalto para que se de cuenta que tienen que usar casco; porque la amistad es un buen casco contra los golpes.

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¿Será que me enamoré de Mi Amiga La Prepago?

“Nos utilizaste Italiano ¡que bolas tienes tú!” así me dieron los buenos días los del Círculo de Oración por Mi Amiga la Prepago esta mañana en el gimnasio.

Mi cara de sobresalto-duda-miedo los hizo romper el silencio de más de 10 segundos “La Negra nos escribió a varios anoche diciéndonos que te controláramos porque cuando tú te enamoras eres capaz de todo y con lo de las firmas te pasaste”.

Instantáneamente se me vinieron unos flashes de la noche en la que preparaba las hojas para recolectar las firmas; busqué en Yahoo Answer cuán efectivos eran los Firmazos y realmente no obtuve buen feedback, pero con todo y eso lo hice… ¡Tuve que haberle hecho caso a mi cyber friends!

El hecho es que cuando el motorizado dejó el sobre con las firmas en el gimnasio de Macaracuay Mi Amiga la Prepago no había llegado, por lo que se lo dieron a Richard Linares y él, ni corto ni perezoso, lo abrió y comenzó una joda para con Mi Amiga la Prepago que la hizo enfurecer y para sacarse el chalequeo de encima, volteó la tortilla: “Ese es un carajito fastidioso del otro gimnasio que está enamorado de mi y no hace más que llamar mi atención con estupideces como éstas”.

No sé cómo pude hacerles cambiar de parecer a los de mi gimnasio para evitarme un rollo pero logré que me creyeran diciéndoles que capaz fue que La Negra se sintió humillada ante sus nuevos amigos y por eso inventó lo de mi amor por ella.

Iniciamos la mañana de entrenamiento bastante exaltados, nos sentíamos defraudados pero seguíamos a la expectativa de que La Negra nos escribiera para contarnos realmente que sintió cuando vio las firmas; sabemos que por dentro de esos músculos endurecidos que hoy la hacen ver más buenota que nunca hay una mujer llena de buenos sentimientos.

Mientras entrenaba sentía las miradas de todos los que no dejaban de pensar en que tal vez si estaba enamorado de La Negra y que por eso los había utilizado.

Terminé de entrenar y antes de irme intenté que nos uniéramos para hablar de lo sucedido pero que va… nadie tuvo ánimos de juntarse. Me fui dudando de si realmente me habían creído o si estaban deprimidos porque el movimiento para que La Negra volviera no había logrado su cometido.

Salí del gimnasio intentando unirme a los sentimientos del colectivo y sentir odio por Mi Amiga la Prepago pero no pude ponerme una máscara ante mi mismo y ocultarme que yo también he utilizado esas técnicas: parecer otra persona y olvidarme del pasado para quedar bien con nuevos amigos o elevarme por encima de los que me quieren y minimizar sus sentimientos hasta destrozarlos.

Me di cuenta entonces que todo lo que siento por Mi Amiga la Prepago son emociones que yo decidí sentir, es algo mío que nadie, ni siquiera ella, me obligó a sentir, por eso es que querer a alguien es algo que sólo nosotros valoraremos porque no hay manera posible de hacérselo creer a nadie más.

Dedicado a todos los que quiero de verdad, aunque no lo crean.

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El Firmazo por Mi Amiga La Prepago

Cada vez éramos más los que comentábamos la ausencia de Mi Amiga la Prepago; hasta “sus amigas”, las que le tienen tirria, participaban en los Círculos de Oración, así les llamaba a estas reuniones a mitad de las mañanas de entrenamiento, para invocar la presencia de nuestra querida Negra.

No teníamos hora específica de reunión, ni nos avisábamos previamente para juntarnos; una fuerza superior nos hacía unirnos para hablar de lo mismo, era como si Mi Amiga la Prepago desde el gimnasio de Macaracuay nos tuviera poseídos; hasta en su ausencia seguía siendo el centro de todas las conversaciones.

Las ganas de suplantarla se despertaron en muchas de las mamacitas que entrenaban en el gimnasio y que estaban esperando la oportunidad de que La Negra se fuera para ser La Divinidad en medio de todos los mortales que entrenábamos ahí, pero ese puesto era imposible ocuparlo.

Muchos comentaban que no le estaba yendo muy bien con Richard y Diosa en el otro gimnasio, otros decían que estaba feliz; uno de los entrenadores la fue a ver bailando en el show de Diosa en Valencia y descubrió a una nueva Negra, dijo que se movía como nunca y que lucía un abdomen perfecto.

Mi Amiga la Prepago me había invitado a ese show pero me dio mucha ladilla irme hasta Valencia para verla bailar, ahora estaba pagando las consecuencias: no me contestaba el teléfono. Me comencé a sentir triste de nuevo y no podía evitarlo puesto que todos los días hablaba con los del gimnasio de ella.

Se me ocurrió entonces llamar a atención de Mi Amiga la Prepago con algo que la hiciera sentir deseada, única y especial, así que anoche imprimí unas cuantas hojas con un mensaje y muchas rayas, y esta mañana las traje al gimnasio.

Reuní a los que, dentro del Círculo de Oración por Mi Amiga la Prepago, movían masas y les di las hojas para iniciar un Firmazo para que La Negra regresara.

Las hojas iniciaban con el mensaje: AQUÍ DEJAMOS CONSTANCIA DE QUE TE EXTRAÑAMOS, VUELVE. Y terminaron llenas con las firmas de todos los que esta mañana estuvimos entrenando.

Con la ayuda de la chama de la recepción las metimos en un sobre e hicimos una vaca para mandárselas hasta el gimnasio de Macaracuay con un motorizado.

Era impresionante el movimiento que Mi Amiga la Prepago había generado desde su partida y aunque fuese una Negra puta, fastidiosa y cara culo se haizo querer por aquellos a los que tocó así fuese con un insulto.

Este Firmazo fue la prueba más grande que pude haber hecho para decirle a Mi Amiga la Prepago que la extraño. Y aunque muchas veces uno no extrañaba a la actriz sino al personaje que interpretaba, esta vez era diferente, la necesitaba a ella, a sus comentarios, a sus críticas, a sus desaires.

Siempre necesitaremos a la protagonista de la película de nuestras vidas; esa actriz o actor que escogimos para estar a nuestro lado siempre y que nos va a hacerme sufrir durante todos los capítulos, pero sabemos que al final de la novela siempre tendremos un final feliz.

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Mi Amiga La Prepago vuelve al ruedo

La ausencia de Mi Amiga la Prepago en el gimnasio me había generado sensaciones muy raras.

Estuve varios días deprimido, sin ganas de entrenar, fastidiado y con mucha flojera; pero luego comencé a sentir una comodidad que me empezó a gustar.

Me sentía libre de hacer el ejercicio que quisiera, de mirar y saludar a quien me diera la gana, con Mi Amiga la Prepago era imposible; se hacía lo que ella quería y estaba obligado a odiar a quien le caía mal; porque para eso estamos los amigos, para apoyarnos en todo, así no compartamos opiniones.

Las mañanas de entrenamiento transcurrían sin ninguna eventualidad, el gimnasio estaba callado, definitivamente Mi Amiga la Prepago le inyectaba a esas cuatro paredes una cantidad de emociones que las mantenían vibrantes.

Con el pasar de los días me comenzaron a preguntar por ella y entonces caí en cuenta de que esa comodidad no era más que una máscara de rebeldía.

Esta mañana mientras entrenaba comenzó a vibrar mi iPhone; cuando lo saqué del bolsillo alguien me llamaba por FaceTime. Es raro que un gimnasio tenga Wi-Fi, pero este era más que un gimnasio, era como un mundo paralelo.

Seguía detenido frente al iPhone y dudando si contestar o no, eran las 6:45 de la mañana quién me podría estar llamando por ahí. Moví el dedo gordo para contestar y mientras se achicaba la imagen de mi cámara se agrandaba la de Mi Amiga la Prepago haciendo ejercicio en una máquina rarísima.

“¡Ay Italiano! ¿Cómo no me dijiste que los aparatos éstos tenían video llamada por Wi-Fi vale? Diosa me pasó el dato y ahora vamos a poder entrenar juntos… bueno sólo cuando Richard se distraiga porque me trae de cabeza con lo mal que me trata. Me dice gorda, panzona, fofa, y me pone a hacer unos ejercicios que dejan mamada, con decirte que no puedo ni tirar”.

La escuchaba anonadado, estaba demasiado feliz. Detrás de mi se iban aglomerando más y más personas que la saludaban con demasiada alegría; Mi Amiga la Prepago era como esa hija que uno manda al exterior a triunfar.

Nos explicó los ejercicios que hacía, lo que comía… todos la mirábamos con admiración.

Cerró la llamada de golpe y por WhatsApp se despidió invitándome a una fiesta en la que bailaría “Vuelvo al ruedo Italiano, voy a aprovechar que Selene está de viaje con el papá para darle rienda suelta a mi sexualidad en el cuerpo de baile de Diosa”.

No sé si había sido Diosa o Richard los que le habían devuelto a Mi Amiga la Prepago sus deseos de prepago o simplemente el cambiar de ambiente le había despertado las ganas de volver a ser la misma, se le notaba diferente, no sé si renovada pero diferente. Me alegré por ella.

Los que estábamos viéndola por FaceTime nos quedamos un rato pensando y en las caras se nos notó las ganas de que volviera; nos dimos la vuelta y seguimos entrenando como si nada, porque cuando algo nos duele es mejor sumergirse en la rutina para intentar olvidarlo, y es que estamos tan acostumbrados a que nos falten cosas que no nos damos cuenta del vacío en el que vivimos.

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Mi Amiga La Prepago no quiere estar fofa

Cuando se pasa mucho tiempo sin llorar a uno se le olvida lo vulnerable que somos los seres humanos y lo equivocados que estamos cuando nos proyectamos como individuos seguros, con temple y fuerza emocional, y no es más que una de las máscaras que nos ponemos para engañarnos.

Les confieso que yo tenía mucho tiempo sin llorar hasta hoy que se me aguó el guarapo entrando al gimnasio y en estado de shock di la vuelta y corrí a meterme en el carro y fue cuando entonces alargué el llanto; porque una cosa es parecer débil y otra muy diferente es ser débil en público, es por eso que si uno va a llorar es mejor hacerlo en privado.

No podía creer lo que estaba leyendo en el chat de WhastApp con Mi Amiga la Prepago, eran varios cuadros de texto con signos de puntuación y sin errores; en un momento pensé que no era ella la que escribía pero tomando en cuenta lo que había sucedido los últimos días era imposible no creerlo.

“Italiano te digo con sinceridad que a mi eso de andarme despidiendo no se me da muy bien porque soy muy llorona, hay mucha gente que ni se le nota la tristeza pero a mi si, se me salen las lágrimas en las despedidas, esa materia de ser fuerte en las despedidas no la vi en el colegio”.

Segundo cuadro de texto: “La broma es que no quería despedirme de ti, no podía decirte de frente esto porque no te quería ver triste y yo ponerme triste porque la idea es que yo esté feliz”.

Tercero: “Me cambio de gimnasio”.

Cuatro: “Me voy a entrenar con Richard Linares en Macaracuay… Diosa y yo vamos a comenzar a entrenar juntas porque Italiano me estoy poniendo fofa y nadie quiere a una negra fofa, tu quieres que tu negra esté fofa? ¡no! por eso me cambio y porque en el gimnasio ya nadie es suficiente para mi. Te adoro mi Italiano bello. Seguimos hablando por aquí porque ahora es que queda amor para rato”.

Todavía sigo sin creerlo, Mi Amiga la Prepago se va del gimnasio, me deja, no soy suficiente para ella ¿Qué voy a hacer yo solo en el gimnasio? Ya no tengo más razones para entrenar.

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Las metáforas de Mi Amiga la Prepago

Esta mañana Mi Amiga la Prepago y yo entrenamos con Diosa Canales; quien aunque no estuvo físicamente, sus instrucciones, críticas y órdenes se hicieron presentes durante toda la mañana de entrenamiento en cada uno de los ejercicios que hicimos:

“Haz las sentadillas con las piernas bien abiertas y empujando la totona pa’alante, aprieta las tetas con los bíceps mientras levantas las mancuernas para endurecer todo el torso, pega nalga con nalga cuando hagas femorales para que se te levante el culo, para la bemba mientras haces los ejercicios para que se te marquen los cachetes, eso excita más a los hombres”.

Todos los consejos de Diosa eran muy femeninos para mi gusto, no me veía haciendo de cada ejercicio una escena de película porno por lo que hacía la rutina de manera convencional, cosa que sacaba de quicio a Mi Amiga la Prepago y la obligaba a gritarme constantemente. ¿Alguna vez han visto a alguien de Herbalife defendiendo sus productos? Bueno… esto era algo así. Mi Amiga la Prepago había caído en una especie de secta en la que Diosa era la líder espiritual y la obligaba a hacer cosas muy locas.

Mi Amiga la Prepago había dejado de ser La Negra para convertirse en La Amiga de Diosa: hacía los ejercicios de manera rara y llamando la atención, gemía mientras entrenaba y se vestía con ropa cada vez más corta y de Harbinger, es decir, Mi Amiga la Prepago había perdido su personalidad, porque recuerdo cuando me dijo que había renunciado a Harbinger y se había pasado a Everlast.

En mis ratos de distracción durante el entrenamiento la recordaba sudando la envidia hacía Diosa, insultándola, criticando su estilo de vida y a aquellos que la idolatraban, y hoy lo que tiene encima es el escupitazo más grande del mundo, y es que el que escupa pa’ arriba…

¿Qué estaba pasando con Mi Amiga la Prepago? ¿O es que haber perdido el poder que tenía en el gimnasio había causado todo esto?

Terminamos de entrenar y antes de irnos le dije que me preocupaba que se estuviera pareciendo tanto a Diosa y que sentía que estaba olvidando a La Negra divina que todo el mundo deseaba. Me miró fijamente y me dijo: “Italiano los tiempos han cambiando y las putas de hoy no son iguales a las putas de ayer. Piensas que he perdido la personalidad ¿no? eso es porque eres un enchapado a la antigua, ¡Estoy evolucionando papi! Porque no me quiero quedar como un termo de agua cualquiera, quiero ser un Contigo”.

Me sentó de culo. Mi Amiga la Prepago no se quiere quedar como un termo cualquiera, quiere ser un contigo, bonita metáfora para terminar la semana.

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Mi Amiga la Prepago vs. Diosa Canales

“No supe sacarle el jugo al oficio de putear” así me dio los buenos días Mi Amiga la Prepago, “Y pensar que pude haber sido yo la que estuviera en ese cartel y no la esa”, la miré desconcertado y cuando volteé vi un afiche de la marca de cosas de gimnasio Harbinger protagonizado por Diosa Canales.

“Viene hoy a promocionar los productos esos; mira como están montando una tarimita allá al fondo con cornetas y demás, y están trayendo comida y todo. Le perdí todo el respeto a Harbinger Italiano, por eso boté todo lo que tenía y me pasé a Everlast; yo quiero mucho a Diosa pero Harbinger me decepcionó usándola”.

Me quedé viendo el afiche fijamente y comencé a pensar en lo que recién me había dicho Mi Amiga la Prepago con un tono de envidia que no le conocía, y es que todo, absolutamente todo lo que usaba Mi Amiga la Prepago era de Harbinger, los cientos de guantes de colores, los cinturones para proteger la espalda que combinaba como si fueran de vestir, los accesorios para hacer glúteos, las toallas, las lycras.

Me jaló por el brazo y me llevó a las bicicletas; todo el gimnasio estaba forrado con afiches de Diosa con diferentes conjuntos súper ajustados y haciendo miles de ejercicios.

Las fotos de la fiesta de despedida de Donatella habían desaparecido y con ella la fama de Mi Amiga la Prepago en el gimnasio, tal vez eso era lo que le molestaba, o tal vez era que a diario, todos los que llegaban al gimnasio corrían a saludarla y hoy entraban y seguían de largo hasta el fondo para agarrar un puesto y ver a Diosa de cerca.

Tenían que verle la cara a Mi Amiga la Prepago, estaba indignada. En un momento le hice una broma diciéndole que tenía la misma cara que yo cuando la veía ignorándome por Donatella y ni me escuchó. Estaba demasiado dolida porque La Canales la había minimizado, le había quitado todo el poder que tenía en el gimnasio.

Comenzó la música, uno de los entrenadores agarró el micrófono para animar a los presentes que estaban súper ansiosos esperando a Diosa.

Mi cuerpo estaba en la bicicleta al lado de Mi Amiga la Prepago, mi mente con el resto de la gente delante de la tarima. Se abrieron la puerta eléctricas y junto a dos guardaespaldas entró Diosa Canales.

Mi Amiga la Prepago apretó el manubrio de la bicicleta, respiró profundo, metió la barriga y comenzó a pedalear más rápido.

Diosa usaba una lycra azul marino que hacía juego con un top y unos zapatos blancos con rojo y gris, tenía guantes y rodilleras. Se abrió paso entre los presentes, subió a la tarima, agarró el micrófono y puso a todo el mundo a hacer ejercicio con una coreografía.

No puede evitar las ganas de meterme en el bululú pero me daba pena con Mi Amiga la Prepago que sudaba la envidia a mi lado. Recordé todos los desaires que me había hecho y decidí pararme y unirme al grupo, era la venganza perfecta y el fin del rencor que sentía; pero Mi Amiga la Prepago saltó antes que yo y no me dejó.

“¿A dónde vas? ¿Quieres ver a una puta de verdad?” y se bajó el top fucsia y me mostró la tetas “Tengo la tetas al aire en un sitio público ¿Quién es más puta ahora Italiano? ¿Ah? ¡Dime! ¿Ella o yo?”.

Me puse demasiado nervioso, comencé a mirar a todas partes por si alguien nos estaba viendo. Le subí el top y me la llevé a los bebederos, estaba demasiado alterada; tomamos agua y se calmó. Le propuse irnos a desayunar y cuando estábamos caminando hacía la puerta Diosa dijo por el micrófono “Mi Negra ¿Pa’ dónde vas mana? ¡Vente pa’ acá que ahora es que comienza la fiesta!”.

Pensé que Mi Amiga la Prepago haría caso omiso a esa orden, pero no; convenientemente olvidó lo que recién había sentido y se volteó, sonrió y corrió para donde Diosa, la gente del gimnasio estaba súper eufórica; yo seguí mi camino, ya se me había hecho tarde.

Mi Amiga la Prepago supo disimular muy bien la envidia y aprovecharse de su enemiga para recobrar su fama. No creo que no haya sabido sacarle el jugo a putear, lo hizo muy bien, lo que pasa es que ninguna gallina se acuerda de cuando fue pollo.

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Mi Amiga la Prepago & Paulo Coelho

Todos tuvimos una etapa de Paulo Coelho en la que nos leímos sus libros y citábamos sus reflexiones en todas partes. Fue una onda muy del 2000 en la que estábamos necesitados de respuestas y este pana llegó con su filosofía y nos atacó pertinentemente. Está bien haber pasado por esa etapa, es necesario experimentar todo tipo de situaciones.

Hoy en día odio a Paulo Coelho, me parece que es tan pavoso como un cumpleaños con mariachis, pero no pude evitar recordar esta mañana una frase de él que decía algo así como: “Cuando quieres una cosa, el universo conspira para ayudarte a conseguirla”, cuando quieres una cosa y cuando quieres evitarla también.

¿A qué me refiero? Las fotos de la despedida de Donatella estaban por todas partes ¡Por todas partes! desde la taquilla de pago del estacionamiento, hasta los lockers del baño de hombres. Eran de todos los formatos y con todos los estilos y efectos fotográficos; muchas estaban autografiadas, con marcas de pinturas de labios y dedicatorias.

Las pizarras de horarios de las clases de spinning y bailoterapia habían cedido sus espacios a estos momentos de goce donde las poses forzadas, las sonrisas fingidas y los esteroides eran los protagonista. Lo único bueno de esto es que la gente pasaba horas viéndolas, las máquinas estaban vacías y uno podía entrenar cómodamente.

Ya estaba un poco cansado de todo lo que esa despedida había acarreado: los cometarios, las jodas, el chalequeo. Todos los Entrenadores, Fisicoculturista, Prepagos y Amas de Casa sin oficio del gimnasio se sentían famosos después de haber estado en la fiesta, es como si los hubiesen tomado en cuenta y ahora gozaban de un estatus que reflejaban esas fotos.

Me pasé todos estos días intentando evitar las miradas juzgadoras de las amigas de Mi Amiga la Prepago, los comentarios de lo bien que la habían pasado en la fiesta, etc., hasta evitaba a Mi Amiga la Prepago y cuando llegaba a entrenar me iba para no cruzarme con ella, me estaba volviendo loco, pensé hasta en cambiar de gimnasio.

Hoy cuando estaba en el bebedero tomando agua sentí la presencia de alguien delante de mi, me apuré para no hacer esperar a la persona, y cuando levanté la mirada era Mi Amiga la Prepago.

Me sonrió dulcemente y giró la cabeza hacia un lado; yo me quité los audífonos, estaba temblando, le había dado demasiado poder a esta caraja. Me tomó del hombro y como volviendo al pasado, a aquel día en que nos volvimos los mejores amigo del mundo mundial me dijo: “¡Hola italiano! ¿Me extrañaste?”.

Volvió a ser amor a primera vista.

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El Déjà Vu de Mi Amiga la Prepago

Saben lo que es un déjà vu ¿no? La experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación; bueno, esta mañana tuve uno.

No fue un déjà vu fortuito como deberían ser todos los déjà vu, fue uno inducido por Mi Amiga la Prepago, quien los últimos días había estado llegando tarde a entrenar, como a golpe de 7:30 am, lo que me llenaba de felicidad porque cuando ella estaba entrando al gimnasio yo estaba saliendo; casi que había vuelto a ser el mismo ya que sin sus caras de culo, las palomas que me pintaba, las burlas de su grupo y las agarradas de culo que me echaba Donatella cada vez que nos cruzábamos, me sentía un poco menos humillado.

Aunque les parezca una exageración, la tensión entre Mi Amiga la Prepago, su grupito y yo se estaba sintiendo en todo el gimnasio: la gente nos veía siempre, en especial cuando estábamos haciendo algún ejercicio cerca, todo se había vuelto muy raro.

Esta mañana mientras hacía unas sentadillas sucedió algo que ya había vivido antes, la humillación se había vuelto a repetir, Mi Amiga la Prepago había reinventado la manera de hacerme sentir mal y provocar un dolor profundo en cada uno de mis músculos, como el que se siente al día siguiente de que comienzas a entrenar por primera vez en un gimnasio.

Sonaba Wepa de Gloria Estefan, recuerdo que la estaba tarareando hasta que bajaron el volumen y de las cornetas salió la voz de Mi Amiga la Prepago. Me detuve, volteé disimuladamente hacía la recepción, tenía un papel en la mano, comenzó a leerlo:

“Estimados cuerpos calientes que entrenan aquí en el gym, reciban un cordial saludo. El presente discurso es para hacerles una invitación formal para despedir a mi cuñis querida: Donatella, quien se devuelve a Italia después de un mes de visita por nuestras tierra, su tierra, donde pasamos tiempos hermosos”. Se cansó de leer el acartonado discurso del papel, arrugó la hoja y me la lanzó contra la cara, todos se rieron.

“Aja… ¡Miren! La cosa es mañana aquí en el gym, va a ser una súper clase de bailoterapia que va a dar Francis Terán, nuestra amiga hermosa que vino desde Mayami sólo a ver a Donatella, por favor no falten y traigan sorpresas no alcohólicas para pasar el rato. Están todos invitados ¡Menos tú!” (me señaló a mi) “y la cuerda de mojigatas criticonas que ya saben quienes son ¡Ni se aparezca!”. Volvió a subirle a la música, la gente no paraba de reírse al verme, seguí entrenando un rato más hasta que me fui.

No era la primera vez que no me invitaban a una fiesta y que delante de mucha gente me lo decían. Nunca fui a los quince años de ninguna de mis compañeras de la secundaria, ni a las reuniones que hacían al finalizar las clases; no me invitaban.

Después de mucha terapia y tiempo superé esa etapa aunque el odio que siento hacia los que me hicieron esos desaires es anormal. No quiero comenzar a sentir cosas tan feas hacia Mi Amiga la Prepago, la quiero demasiado como para comenzarla a ver como a mi enemiga; pero es que ella no ayuda.

¿Realmente vale la pena llenarse de odio por gente que no vale la pena? Yo prefiero quedarme callado y aplaudirles el show y hacer como Jesús: ponerles la otra mejilla y que ellos mismos se den cuenta de que la están cagando; no voy a ser yo el que va a decirle a Mi Amiga la Prepago que lastimar a la gente que la quiere no es divertido.

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