Mi Amiga La Prepago vuelve al ruedo

La ausencia de Mi Amiga la Prepago en el gimnasio me había generado sensaciones muy raras.

Estuve varios días deprimido, sin ganas de entrenar, fastidiado y con mucha flojera; pero luego comencé a sentir una comodidad que me empezó a gustar.

Me sentía libre de hacer el ejercicio que quisiera, de mirar y saludar a quien me diera la gana, con Mi Amiga la Prepago era imposible; se hacía lo que ella quería y estaba obligado a odiar a quien le caía mal; porque para eso estamos los amigos, para apoyarnos en todo, así no compartamos opiniones.

Las mañanas de entrenamiento transcurrían sin ninguna eventualidad, el gimnasio estaba callado, definitivamente Mi Amiga la Prepago le inyectaba a esas cuatro paredes una cantidad de emociones que las mantenían vibrantes.

Con el pasar de los días me comenzaron a preguntar por ella y entonces caí en cuenta de que esa comodidad no era más que una máscara de rebeldía.

Esta mañana mientras entrenaba comenzó a vibrar mi iPhone; cuando lo saqué del bolsillo alguien me llamaba por FaceTime. Es raro que un gimnasio tenga Wi-Fi, pero este era más que un gimnasio, era como un mundo paralelo.

Seguía detenido frente al iPhone y dudando si contestar o no, eran las 6:45 de la mañana quién me podría estar llamando por ahí. Moví el dedo gordo para contestar y mientras se achicaba la imagen de mi cámara se agrandaba la de Mi Amiga la Prepago haciendo ejercicio en una máquina rarísima.

“¡Ay Italiano! ¿Cómo no me dijiste que los aparatos éstos tenían video llamada por Wi-Fi vale? Diosa me pasó el dato y ahora vamos a poder entrenar juntos… bueno sólo cuando Richard se distraiga porque me trae de cabeza con lo mal que me trata. Me dice gorda, panzona, fofa, y me pone a hacer unos ejercicios que dejan mamada, con decirte que no puedo ni tirar”.

La escuchaba anonadado, estaba demasiado feliz. Detrás de mi se iban aglomerando más y más personas que la saludaban con demasiada alegría; Mi Amiga la Prepago era como esa hija que uno manda al exterior a triunfar.

Nos explicó los ejercicios que hacía, lo que comía… todos la mirábamos con admiración.

Cerró la llamada de golpe y por WhatsApp se despidió invitándome a una fiesta en la que bailaría “Vuelvo al ruedo Italiano, voy a aprovechar que Selene está de viaje con el papá para darle rienda suelta a mi sexualidad en el cuerpo de baile de Diosa”.

No sé si había sido Diosa o Richard los que le habían devuelto a Mi Amiga la Prepago sus deseos de prepago o simplemente el cambiar de ambiente le había despertado las ganas de volver a ser la misma, se le notaba diferente, no sé si renovada pero diferente. Me alegré por ella.

Los que estábamos viéndola por FaceTime nos quedamos un rato pensando y en las caras se nos notó las ganas de que volviera; nos dimos la vuelta y seguimos entrenando como si nada, porque cuando algo nos duele es mejor sumergirse en la rutina para intentar olvidarlo, y es que estamos tan acostumbrados a que nos falten cosas que no nos damos cuenta del vacío en el que vivimos.

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Mi Amiga La Prepago no quiere estar fofa

Cuando se pasa mucho tiempo sin llorar a uno se le olvida lo vulnerable que somos los seres humanos y lo equivocados que estamos cuando nos proyectamos como individuos seguros, con temple y fuerza emocional, y no es más que una de las máscaras que nos ponemos para engañarnos.

Les confieso que yo tenía mucho tiempo sin llorar hasta hoy que se me aguó el guarapo entrando al gimnasio y en estado de shock di la vuelta y corrí a meterme en el carro y fue cuando entonces alargué el llanto; porque una cosa es parecer débil y otra muy diferente es ser débil en público, es por eso que si uno va a llorar es mejor hacerlo en privado.

No podía creer lo que estaba leyendo en el chat de WhastApp con Mi Amiga la Prepago, eran varios cuadros de texto con signos de puntuación y sin errores; en un momento pensé que no era ella la que escribía pero tomando en cuenta lo que había sucedido los últimos días era imposible no creerlo.

“Italiano te digo con sinceridad que a mi eso de andarme despidiendo no se me da muy bien porque soy muy llorona, hay mucha gente que ni se le nota la tristeza pero a mi si, se me salen las lágrimas en las despedidas, esa materia de ser fuerte en las despedidas no la vi en el colegio”.

Segundo cuadro de texto: “La broma es que no quería despedirme de ti, no podía decirte de frente esto porque no te quería ver triste y yo ponerme triste porque la idea es que yo esté feliz”.

Tercero: “Me cambio de gimnasio”.

Cuatro: “Me voy a entrenar con Richard Linares en Macaracuay… Diosa y yo vamos a comenzar a entrenar juntas porque Italiano me estoy poniendo fofa y nadie quiere a una negra fofa, tu quieres que tu negra esté fofa? ¡no! por eso me cambio y porque en el gimnasio ya nadie es suficiente para mi. Te adoro mi Italiano bello. Seguimos hablando por aquí porque ahora es que queda amor para rato”.

Todavía sigo sin creerlo, Mi Amiga la Prepago se va del gimnasio, me deja, no soy suficiente para ella ¿Qué voy a hacer yo solo en el gimnasio? Ya no tengo más razones para entrenar.

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Las metáforas de Mi Amiga la Prepago

Esta mañana Mi Amiga la Prepago y yo entrenamos con Diosa Canales; quien aunque no estuvo físicamente, sus instrucciones, críticas y órdenes se hicieron presentes durante toda la mañana de entrenamiento en cada uno de los ejercicios que hicimos:

“Haz las sentadillas con las piernas bien abiertas y empujando la totona pa’alante, aprieta las tetas con los bíceps mientras levantas las mancuernas para endurecer todo el torso, pega nalga con nalga cuando hagas femorales para que se te levante el culo, para la bemba mientras haces los ejercicios para que se te marquen los cachetes, eso excita más a los hombres”.

Todos los consejos de Diosa eran muy femeninos para mi gusto, no me veía haciendo de cada ejercicio una escena de película porno por lo que hacía la rutina de manera convencional, cosa que sacaba de quicio a Mi Amiga la Prepago y la obligaba a gritarme constantemente. ¿Alguna vez han visto a alguien de Herbalife defendiendo sus productos? Bueno… esto era algo así. Mi Amiga la Prepago había caído en una especie de secta en la que Diosa era la líder espiritual y la obligaba a hacer cosas muy locas.

Mi Amiga la Prepago había dejado de ser La Negra para convertirse en La Amiga de Diosa: hacía los ejercicios de manera rara y llamando la atención, gemía mientras entrenaba y se vestía con ropa cada vez más corta y de Harbinger, es decir, Mi Amiga la Prepago había perdido su personalidad, porque recuerdo cuando me dijo que había renunciado a Harbinger y se había pasado a Everlast.

En mis ratos de distracción durante el entrenamiento la recordaba sudando la envidia hacía Diosa, insultándola, criticando su estilo de vida y a aquellos que la idolatraban, y hoy lo que tiene encima es el escupitazo más grande del mundo, y es que el que escupa pa’ arriba…

¿Qué estaba pasando con Mi Amiga la Prepago? ¿O es que haber perdido el poder que tenía en el gimnasio había causado todo esto?

Terminamos de entrenar y antes de irnos le dije que me preocupaba que se estuviera pareciendo tanto a Diosa y que sentía que estaba olvidando a La Negra divina que todo el mundo deseaba. Me miró fijamente y me dijo: “Italiano los tiempos han cambiando y las putas de hoy no son iguales a las putas de ayer. Piensas que he perdido la personalidad ¿no? eso es porque eres un enchapado a la antigua, ¡Estoy evolucionando papi! Porque no me quiero quedar como un termo de agua cualquiera, quiero ser un Contigo”.

Me sentó de culo. Mi Amiga la Prepago no se quiere quedar como un termo cualquiera, quiere ser un contigo, bonita metáfora para terminar la semana.

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Mi Amiga la Prepago vs. Diosa Canales

“No supe sacarle el jugo al oficio de putear” así me dio los buenos días Mi Amiga la Prepago, “Y pensar que pude haber sido yo la que estuviera en ese cartel y no la esa”, la miré desconcertado y cuando volteé vi un afiche de la marca de cosas de gimnasio Harbinger protagonizado por Diosa Canales.

“Viene hoy a promocionar los productos esos; mira como están montando una tarimita allá al fondo con cornetas y demás, y están trayendo comida y todo. Le perdí todo el respeto a Harbinger Italiano, por eso boté todo lo que tenía y me pasé a Everlast; yo quiero mucho a Diosa pero Harbinger me decepcionó usándola”.

Me quedé viendo el afiche fijamente y comencé a pensar en lo que recién me había dicho Mi Amiga la Prepago con un tono de envidia que no le conocía, y es que todo, absolutamente todo lo que usaba Mi Amiga la Prepago era de Harbinger, los cientos de guantes de colores, los cinturones para proteger la espalda que combinaba como si fueran de vestir, los accesorios para hacer glúteos, las toallas, las lycras.

Me jaló por el brazo y me llevó a las bicicletas; todo el gimnasio estaba forrado con afiches de Diosa con diferentes conjuntos súper ajustados y haciendo miles de ejercicios.

Las fotos de la fiesta de despedida de Donatella habían desaparecido y con ella la fama de Mi Amiga la Prepago en el gimnasio, tal vez eso era lo que le molestaba, o tal vez era que a diario, todos los que llegaban al gimnasio corrían a saludarla y hoy entraban y seguían de largo hasta el fondo para agarrar un puesto y ver a Diosa de cerca.

Tenían que verle la cara a Mi Amiga la Prepago, estaba indignada. En un momento le hice una broma diciéndole que tenía la misma cara que yo cuando la veía ignorándome por Donatella y ni me escuchó. Estaba demasiado dolida porque La Canales la había minimizado, le había quitado todo el poder que tenía en el gimnasio.

Comenzó la música, uno de los entrenadores agarró el micrófono para animar a los presentes que estaban súper ansiosos esperando a Diosa.

Mi cuerpo estaba en la bicicleta al lado de Mi Amiga la Prepago, mi mente con el resto de la gente delante de la tarima. Se abrieron la puerta eléctricas y junto a dos guardaespaldas entró Diosa Canales.

Mi Amiga la Prepago apretó el manubrio de la bicicleta, respiró profundo, metió la barriga y comenzó a pedalear más rápido.

Diosa usaba una lycra azul marino que hacía juego con un top y unos zapatos blancos con rojo y gris, tenía guantes y rodilleras. Se abrió paso entre los presentes, subió a la tarima, agarró el micrófono y puso a todo el mundo a hacer ejercicio con una coreografía.

No puede evitar las ganas de meterme en el bululú pero me daba pena con Mi Amiga la Prepago que sudaba la envidia a mi lado. Recordé todos los desaires que me había hecho y decidí pararme y unirme al grupo, era la venganza perfecta y el fin del rencor que sentía; pero Mi Amiga la Prepago saltó antes que yo y no me dejó.

“¿A dónde vas? ¿Quieres ver a una puta de verdad?” y se bajó el top fucsia y me mostró la tetas “Tengo la tetas al aire en un sitio público ¿Quién es más puta ahora Italiano? ¿Ah? ¡Dime! ¿Ella o yo?”.

Me puse demasiado nervioso, comencé a mirar a todas partes por si alguien nos estaba viendo. Le subí el top y me la llevé a los bebederos, estaba demasiado alterada; tomamos agua y se calmó. Le propuse irnos a desayunar y cuando estábamos caminando hacía la puerta Diosa dijo por el micrófono “Mi Negra ¿Pa’ dónde vas mana? ¡Vente pa’ acá que ahora es que comienza la fiesta!”.

Pensé que Mi Amiga la Prepago haría caso omiso a esa orden, pero no; convenientemente olvidó lo que recién había sentido y se volteó, sonrió y corrió para donde Diosa, la gente del gimnasio estaba súper eufórica; yo seguí mi camino, ya se me había hecho tarde.

Mi Amiga la Prepago supo disimular muy bien la envidia y aprovecharse de su enemiga para recobrar su fama. No creo que no haya sabido sacarle el jugo a putear, lo hizo muy bien, lo que pasa es que ninguna gallina se acuerda de cuando fue pollo.

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Mi Amiga la Prepago & Paulo Coelho

Todos tuvimos una etapa de Paulo Coelho en la que nos leímos sus libros y citábamos sus reflexiones en todas partes. Fue una onda muy del 2000 en la que estábamos necesitados de respuestas y este pana llegó con su filosofía y nos atacó pertinentemente. Está bien haber pasado por esa etapa, es necesario experimentar todo tipo de situaciones.

Hoy en día odio a Paulo Coelho, me parece que es tan pavoso como un cumpleaños con mariachis, pero no pude evitar recordar esta mañana una frase de él que decía algo así como: “Cuando quieres una cosa, el universo conspira para ayudarte a conseguirla”, cuando quieres una cosa y cuando quieres evitarla también.

¿A qué me refiero? Las fotos de la despedida de Donatella estaban por todas partes ¡Por todas partes! desde la taquilla de pago del estacionamiento, hasta los lockers del baño de hombres. Eran de todos los formatos y con todos los estilos y efectos fotográficos; muchas estaban autografiadas, con marcas de pinturas de labios y dedicatorias.

Las pizarras de horarios de las clases de spinning y bailoterapia habían cedido sus espacios a estos momentos de goce donde las poses forzadas, las sonrisas fingidas y los esteroides eran los protagonista. Lo único bueno de esto es que la gente pasaba horas viéndolas, las máquinas estaban vacías y uno podía entrenar cómodamente.

Ya estaba un poco cansado de todo lo que esa despedida había acarreado: los cometarios, las jodas, el chalequeo. Todos los Entrenadores, Fisicoculturista, Prepagos y Amas de Casa sin oficio del gimnasio se sentían famosos después de haber estado en la fiesta, es como si los hubiesen tomado en cuenta y ahora gozaban de un estatus que reflejaban esas fotos.

Me pasé todos estos días intentando evitar las miradas juzgadoras de las amigas de Mi Amiga la Prepago, los comentarios de lo bien que la habían pasado en la fiesta, etc., hasta evitaba a Mi Amiga la Prepago y cuando llegaba a entrenar me iba para no cruzarme con ella, me estaba volviendo loco, pensé hasta en cambiar de gimnasio.

Hoy cuando estaba en el bebedero tomando agua sentí la presencia de alguien delante de mi, me apuré para no hacer esperar a la persona, y cuando levanté la mirada era Mi Amiga la Prepago.

Me sonrió dulcemente y giró la cabeza hacia un lado; yo me quité los audífonos, estaba temblando, le había dado demasiado poder a esta caraja. Me tomó del hombro y como volviendo al pasado, a aquel día en que nos volvimos los mejores amigo del mundo mundial me dijo: “¡Hola italiano! ¿Me extrañaste?”.

Volvió a ser amor a primera vista.

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El Déjà Vu de Mi Amiga la Prepago

Saben lo que es un déjà vu ¿no? La experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación; bueno, esta mañana tuve uno.

No fue un déjà vu fortuito como deberían ser todos los déjà vu, fue uno inducido por Mi Amiga la Prepago, quien los últimos días había estado llegando tarde a entrenar, como a golpe de 7:30 am, lo que me llenaba de felicidad porque cuando ella estaba entrando al gimnasio yo estaba saliendo; casi que había vuelto a ser el mismo ya que sin sus caras de culo, las palomas que me pintaba, las burlas de su grupo y las agarradas de culo que me echaba Donatella cada vez que nos cruzábamos, me sentía un poco menos humillado.

Aunque les parezca una exageración, la tensión entre Mi Amiga la Prepago, su grupito y yo se estaba sintiendo en todo el gimnasio: la gente nos veía siempre, en especial cuando estábamos haciendo algún ejercicio cerca, todo se había vuelto muy raro.

Esta mañana mientras hacía unas sentadillas sucedió algo que ya había vivido antes, la humillación se había vuelto a repetir, Mi Amiga la Prepago había reinventado la manera de hacerme sentir mal y provocar un dolor profundo en cada uno de mis músculos, como el que se siente al día siguiente de que comienzas a entrenar por primera vez en un gimnasio.

Sonaba Wepa de Gloria Estefan, recuerdo que la estaba tarareando hasta que bajaron el volumen y de las cornetas salió la voz de Mi Amiga la Prepago. Me detuve, volteé disimuladamente hacía la recepción, tenía un papel en la mano, comenzó a leerlo:

“Estimados cuerpos calientes que entrenan aquí en el gym, reciban un cordial saludo. El presente discurso es para hacerles una invitación formal para despedir a mi cuñis querida: Donatella, quien se devuelve a Italia después de un mes de visita por nuestras tierra, su tierra, donde pasamos tiempos hermosos”. Se cansó de leer el acartonado discurso del papel, arrugó la hoja y me la lanzó contra la cara, todos se rieron.

“Aja… ¡Miren! La cosa es mañana aquí en el gym, va a ser una súper clase de bailoterapia que va a dar Francis Terán, nuestra amiga hermosa que vino desde Mayami sólo a ver a Donatella, por favor no falten y traigan sorpresas no alcohólicas para pasar el rato. Están todos invitados ¡Menos tú!” (me señaló a mi) “y la cuerda de mojigatas criticonas que ya saben quienes son ¡Ni se aparezca!”. Volvió a subirle a la música, la gente no paraba de reírse al verme, seguí entrenando un rato más hasta que me fui.

No era la primera vez que no me invitaban a una fiesta y que delante de mucha gente me lo decían. Nunca fui a los quince años de ninguna de mis compañeras de la secundaria, ni a las reuniones que hacían al finalizar las clases; no me invitaban.

Después de mucha terapia y tiempo superé esa etapa aunque el odio que siento hacia los que me hicieron esos desaires es anormal. No quiero comenzar a sentir cosas tan feas hacia Mi Amiga la Prepago, la quiero demasiado como para comenzarla a ver como a mi enemiga; pero es que ella no ayuda.

¿Realmente vale la pena llenarse de odio por gente que no vale la pena? Yo prefiero quedarme callado y aplaudirles el show y hacer como Jesús: ponerles la otra mejilla y que ellos mismos se den cuenta de que la están cagando; no voy a ser yo el que va a decirle a Mi Amiga la Prepago que lastimar a la gente que la quiere no es divertido.

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Mi Amiga la Prepago me gobierna

Hace días que no veía a Sophy, mi nueva amiga odontóloga-maratonista, trotando por el gimnasio como Bamby por el bosque, me pareció extraño porque recuerdo que me había dicho que se iba para Dubai en julio con el novio y quería “endurecer y marcar el abdomen para lucir divina en las fotos para Facebook”.

Si les digo que me volví a sentir sólo y desamparado entrenando sería mentirles porque Mi Amiga la Prepago estaba empezando a tener de nuevo contacto conmigo, no como antes, pero de vez en cuando me veía y me pintaba una paloma o me sacaba la lengua; las amiguitas y Donatella se reían y cotilleaban entre ellas como adolescentes. No estaba del todo solo, tenía a 6 mujeres burlándose de mi cada vez que podían, algo es algo.

Esta mañana al llegar al gimnasio me detuve en la recepción y le pregunté a la chama si sabía algo de Sophy “la sifrinita mojigata” como le dice Mi Amiga la Prepago. “Ella se pasó pa’ la noche bebello” me dijo, “Vino hace unos días y extendió el plan pa’ poder entrenar en la noche, parece que tuvo una agarrona con La Negra y le dijo que si seguía viviendo en las mañana ‘le iba a sacar las prótesis francesas de un solo bofetón’, tu sabes como es La Negra”.

La Negra es como le dicen a Mi Amiga la Prepago en el gimnasio aunque deberían decirle La Mafiosa, La Loca Mala Vibra, La Wircha Demente ¿Qué coño tiene en la cabeza? ¡No entiendo! o sea, me pide espacio para disfrutar con otras amigas, que en una relación eso es como montar cachos ¿y no me deja tener más amigas?

La esperé en la puerta para enfrentarla y cuando llegó la agarré por el brazo y le dije todo lo que se vino a la cabeza, estaba demasiado arrecho, estuve reclamándole como por 5 minutos, descargué todo el odio que tenía por dentro y me sentí como con 10 kilos menos; ella sólo se limitó a sonreírme, me pintó otra paloma y siguió su pasarela con Donatella hasta los baños.

La chica de la recepción al verme ahí parado y totalmente ignorado me acercó un vaso de agua y me dijo: “Mira bebello con La Negra no está el que puede sino el que la porta y tu tienes pinta que no portas nada. Así que mejor pórtate bien y deja de meter en peos a la gente porque el gimnasio se está vaciando de tanta gente que La Negra amenaza”.

Me fui del gimnasio, no quise entrenar; mientras Mi Amiga la Prepago estaba sacando las garras yo volvía a ser el mismo Italiano sumiso de siempre, la víctima eterna. Me dieron ganas de correr, de liberarme, de salirme de esta realidad ¿en qué momento le había dado tanto poder a Mi Amiga la Prepago? ¿Cuándo dejé que ella decidiera por mi?

No podía parar de pensar, recordé todas las veces en las que me había pasado esto, en las que me había convertido en la sombra de alguien, en las que terminé siendo un coleto, pero después sentí que había llevado esto al extremo, Mi Amiga la Prepago es simplemente una compañera del gimnasio que además es una Prepago ¿Cómo permití que mi vida girara en torno a ella? Soy un ocioso.

 

Dedicado a Luis Felipe quien sí logró liberarse.

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La Advertencia de Mi Amiga La Prepago

Hoy puedo decirles con propiedad lo que sienten nuestras mises cuando no entran en el cuadro de las 5 finalistas del Miss Universo. Les hablo de una sensación que traspasa el terreno de lo emocional e invade el cuerpo haciéndote perder el control.

Así me sentí esta mañana cuando Mi Amiga la Prepago llegó con Donatella y otras cuatro amigas con las que llevaba días entrenando. Eran parte de su vida pasada, de cuando estaba con Fortunato.

Casi iguales físicamente, la única manera de diferenciarlas era por la ropa, porque las tetas, el culo, la abdominoplastia y el corte y color de cabello eran los mismos; es que hasta sus gestos y movimientos las delataban, tuvieron que haber sido muy buenas amigas durante mucho tiempo.

Yo observaba todo desde la otra esquina del gimnasio; sentía una profunda envidia hacia el cuadro de las 5 finalistas y una rabia terrible por haber tenido que cambiar mi rutina de ejercicios para no toparme con Mi Amiga la Prepago a cada rato, y no es porque a ella le importe, si no que ni me veía al pasarme por al lado, entonces yo lo que hacía era deprimirme más y verla con cara de perro triste.

Las mañanas de entrenamientos se habían convertido en un tormento hasta hoy que una chama se apiadó de mi y me acompañó durante la rutina de ejercicios para que la ayudara. Se llama Sofía, es odontóloga y maratonista, más ridícula y se muere, pero “Como en época de sequía cualquier palo moja” esta bueno tener alguien con quien hablar aunque sea durante un día.

Sofía tiene un novio que es ingeniero pero “como es un empresario emprendedor” tiene su propio negocio; le gusta ir a la playa con su novio, ver películas con su novio, conocer restaurantes nuevos con su novio, etcétera, etcétera, etcétera… por momento las ignoraba, se los confieso, y me perdía recordando lo feliz que era con Mi Amiga la Prepago.

Terminé de entrenar con Sophy, así me dijo que llamara, “Aunque mi nombre se escribe con ‘F’, me encanta que lo abrevien con “P, H e Y”, nos despedimos y se fue trotando con los audífonos de su iPhone blanco en los oídos; fui a buscar mis cosas en el locker para irme cuando recibí un WhatsApp de Mi Amiga la Prepago: “Si lo q quieres esss darme celo con la niñita esa stas pelado papi xq ella s del grupo d’ las mojigatas y esas con nosotras no llevan chanc… así q mejor vas cortando por lo sano esa amistad… ok????”.

Me temblaron las manos por unos segundos, busqué a Mi Amiga la Prepago con la mirada pero ya se había ido, quería pegarle cuatro gritos. ¿“Así que mejor vas cortando por lo sano esa amistad… ok”?, “Cortando por lo sano”, o sea, con advertencia y todo, esta caraja si es arrecha pana.

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Mi Amiga La Prepago quiere su espacio

Las italianas cuarentonas, y lo digo por mi experiencia familiar, son mujeres muy operadas que, a causa de la represión de sus padres en la adolescencia y la liberación fruto del matrimonio con un italiano millonario, se convirtieron en unas Prepago en potencia a las que les encanta lucir sus cuerpos bronceados artificialmente con muy poca ropa; solo lucirlo, porque el escapulario de la Rosa Mística que cargan entre las tetas y los sermones del cura los domingos les impiden ejecutar cualquier acción en contra de su beneficio económico matrimonial.

Pero cambiando el tema, esta mañana recibí con mucha alegría a Mi Amiga la Prepago, el día era perfecto para entrenar duro las piernas porque las máquinas estaban vacías. Cuando llegó la agarré por la cintura y le di un beso de buenos días; ella estaba como tensa, no me devolvió el beso y se fue al baño a dejar sus cosas en el locker.

Le di unos minutos para que se despertara y dejara salir toda esa efusividad que la caracteriza, la esperé en la bicicletas y cuando se acercó le dije que me terminara de contar lo de Raúl & El Portugués, me imagino que cuando se despertaron y se vieron acostados desnudos uno en frente del otro querían morirse.

“Italiano estoy ladillada de que me preguntes por Raúl y por El Portugués, si no te he contado es porque me ha dado ladilla… Esos webones me han reventado los teléfonos para preguntarme si son maricos o no, si tiraron entre ellos o no, o si hicimos el trio… quiero pasar la página ya Italiano”. Se dio media vuelta y se fue a la puerta del gimnasio, me bajé de la bicicleta sorprendido y la escuché gritar como si la hubieran robado: “¡Marica! Pero estás hechas una diosa, Italiana bella ¡Cómo te extrañaba mujer!”.

¿Recuerdan las Italianas de las que le hablé antes? Bueno… Esta era casi tan alta como Mi Amiga la Prepago, pelirroja, con par de tetas y nalgas tan duras como la pared y bronceada color zanahoria.

La abrazó demasiado duro, se tocaron, se besaron, saltaron como locas… “Italiana que reencuentro tan bello chica”, acto seguido pasearon por todo el gimnasio hasta que, cerca donde yo estaba, se la presentó a uno de los entrenadores y fue cuando logré descubrir quien era.

Se llama Donatella y es la hermana de Fortunato, el papá de Selene. “Mira my trainer, mi cuñis comienza a entrenar hoy conmigo, hay que mantenerle esta cuerpa” le dijo, me pareció muy cómico el hecho de que se llamaban “Cuñis” me imagino que el pasado las habrá hecho buenas amigas; cosa que en mi familia no pasa porque las Italianas ven por encima del hombro a las cuñadas venezolanas.

Comenzaron a calentar cerca de mi, hablaron de Fortunato y la esposa “webo sin sal que no puede darle un varón”, de su vida en Italia y de cuanto se extrañaban la una a la otra para hacer travesuras.

Terminé de entrenar y me fui a cambiar, pero antes me acerqué a saludarla y se despidió diciéndome “Papi necesito que nos demos un tiempo. Mi cuñis va a estar pocos meses en Venezuela y quiero dedicárselos, así que sería bueno que me des mi espacio”, me dijo “Papi” no “Italiano”, “Papi”. Le dije si con la cabeza y me fui.

Cuando hay Prepagos nuevas las viejas quedan para ser Madame ¡Llévatelo!

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Mi Amiga la Prepago controla el pasado

No eran ni las seis de la mañana y ya dos tipos en los baños hablaban de cómo se iban “a raspar” a una tipa; entiendo que somos hombres, entiendo que siempre andamos quesúos, entiendo que siempre queremos tirar pero hablar tan bizarramente mientras cagan era muy fuerte para ser tan temprano.

Nunca había tardado tanto tiempo orinando y es que las voces me parecían conocidas. Tenía que averiguar quienes eran los dos tipos y quien es la que “va a llevar más webo que quesillo casero” en un trio; y es que los panas estaban planificando de cubículo a cubículo y en voz alta un trio.

Bajaron el agua de las pocetas al mismo tiempo, estaban sincronizados. Yo me estaba lavando las manos como por cuarta vez mientras hacia tiempo, se abrieron ambas puertas y salieron Raúl y El Portugués. Si, El Portugués. “¡Hola Italiano! ¿me extrañaste?”.

Esto parecía un capítulo de final de temporada, El Portugués había vuelto a entrenar después de pasar casi tres meses detenido por andar defendiendo a Mi Amiga la Prepago, y es amigo de Raúl el marido de turno de Mi Amiga la Prepago.

Comenzamos a entrenar como en los viejos tiempos. Los tipos se acercaban a El Portugués a preguntarle acerca de su experiencia carcelaria, las mujeres, por su parte, parecían perras en celo, lo rodeaban, lo acariciaban, lo olían y apretaban, pero El Portugués seguía planeando “la redoblona” que le darían a una tipa de la que no asomaban mayor pista.

Aburrido de “mientras yo le doy por detrás tu se la metes por la boca”, “si yo la agarro por delante tu se lo metes por detrás”, “cuando le diga vainas sucias al oído no te rías”, etc. me fui a tomar agua y a dar un paseo por el gimnasio que culminó en la puerta cuando me conseguí a Mi Amiga la Prepago, quien venía tarde, azorada y feliz.

“Italiano bello ¡Buenos días! ¿A qué se debe tu cara de culo de hoy? Porque la de los otros días ya sé porqué es, pero la de hoy es como para tomarle foto y subirla en internet”, después de unos buenos días así lo que provoca es salir corriendo, pero bueno, a las amigas Prepago se le acepta como son.

Le eche todo el cuento de lo que había pasado desde antes de las seis de la mañana: los cubículos, el trió, la vuelta de El Portugués, Raúl & El Portugués, yo entrenando con Raúl & El Portugués, yo intentando averiguar con quién harán el trió… ¿Y saben que me respondió?

¡No! esta vez no me dijo que tenía “falta de cama”, me dijo: “No averigües más Italiano, el trio lo van a hacer conmigo, anoche cenamos en casa de Raúl y se lo propuse, son primos ¡qué chiquito en el mundo! ¿no? Me pillé unas ganas de El Portugués como de joderme y decidí joderlo yo a ellos, por eso planifiqué lo del trio papi, los voy a emborrachar y cuando estén hechos mierda los voy a acostar juntos para cuando se despierten se vuelvan locos”.

Me jaló por el brazo hasta donde ellos estaban, comenzó a entrenar con nosotros, se les olía el deseo de quitarse la ropa. Mi Amiga la Prepago como buena Prepago los rozaba sutilmente cuando se bajaba de las máquinas, se le apoyaba, les secaba el sudor, los besaba. “Somos la envidia del gimnasio” dijo Raúl varias veces y El Portugués se reía con cara de psicópata.

Al terminar de entrenar me fui a desayunar con Mi Amiga la Prepago para el barcito del gimnasio. Yo no paraba de adularla su habilidad de microondas, ella no paraba de reír “¿Qué voy a llevar más webo que quesillo casero? La última vez que me dijeron eso no lo contaron, este par de webones no saben lo que les espera Italiano”.

Mi Amiga la Prepago había vuelto a ser ella: con las lycritas casi transparente y las tetas afuera, el pelo le estaba creciendo por lo que podía batir la melena y estaba mostrando de nuevo su poder de controlar a los hombres con tan solo verlos. “Una tiene que ser como una perrita de éstas chiquitas Italiano que piensas que las controlas pero ellas se controlan solas y te mean todo”.

Reímos un rato más y se fue, tenía cita para depilarse y hacerse manos y los pies “así no me vayan ni a tocar los muy cabrones una te tiene que estar siempre presentable”; yo fui a recoger mis cosas, me topé con Raúl & El Portugués, sentí un poco de lástima, pobres, no saben lo que les espera.

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