Anoche llamé a Mi Amiga la Prepago.

Yo, como buen picado, me tomé ese “Mejor hablamos dspues” literal. Así que ayer  hice caso omiso al hecho de que Mi Amiga la Prepago no hubiese venido al gimnasio hasta que, saliendo de la oficina y después de un ataque de ansiedad, le escribí.

Supuse que estaba tomada porque no hacía más que teclear cualquier vaina, entonces decidí llamarla: “¡Me estoy montando! esta noche trabajo y mañana también y pasado, y creo que el domingo me tienen cuadrado algo. Yo a ese portugués lo olvido porque si.”

Aproveché su estado para comenzar a hacer lo que tanto me gusta: compararme con lo demás. Comencé a preguntarle de ese amor de la nada, de ese despecho inexplicable; o sea, desde que volvió a entrenar hemos estado juntos todas las mañanas y con el portugués sólo había hablado una vez, y si me dijo que nunca la llamaba sino que hablaban “por texto” ¿en qué momento nació ese amor?

En algún punto de la conversación se sintió juzgada y para bajarle dos le dije que a mi me pasaba lo mismo, que yo era de esos que cuando conoce a alguien distinto con el que sientes que puedes trascender te lanzas al vacío para luego terminar despechado. Cada vez teníamos más cosas en común.

“El sábado tengo hasta una despedida de solteros ¿te dije? Así que mandé a Sele pa’ casa de mi mamá ¡Tan bella Selena! te la tengo que presentar, ese niña hermosa y una Merú fue lo que me quedó de mi matrimonio”. Así terminó el desahogo.

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s