Mi Amiga la Prepago va camino al casting

Yo: Háblame que me tienes abandonadísimo… Cómo te lo explico…

Ella: (risas) Mi italiano bello voy camino al casting, ando chorreada, pero chorreada de verdad, creo que pasé con los laxantes pero rebajé que ni te imaginas.

Yo: Me encanta la confianza que tenemos. Es que tu también eres Miss Extremos mija, te tocará meterte un tapón.

Ella: Ando a punta de arroz blanco y manzana verde. Voy a castear con mi Selene, vamos montadísimas, madre e hija en la pasarela.

Yo: Que tengas suerte marica y visualiza esa pasarela…

Ella: ¿Sabes qué he pensado mi italiano bello?

Yo: ¿Te quieres pintar el pelo de amarillo?

Ella: ¡No chico! Que debería existir un laxante para el corazón, para ponérselo en los tragos a los hijos de puta y así nos quieran como lo merecemos…

Yo: (risas) ¡Eres una genia! Escríbele a la Nasa capaz y te haces millonaria por el invento.

Ella: ¿Qué es eso? Le voy a vender la idea a Locatel, una vaina así… y deja el malhumor mijo pareces que andas estreñido del corazón tu también…

Yo: Suerte mi negra, avísame ¿si?

Ella: ¡Besote papi!

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Mi Amiga la Prepago se prepara para hacer un casting

Ayer me levanté tarde así que llegué al gimnasio directo a entrenar. Entre ejercicio y ejercicio buscaba con la mirada a Mi Amiga la Prepago a ver en qué había parado el rollo del viaje a Margarita; no ha la conseguí hasta que, justo antes de terminar, la vi haciendo abdominales rodeada de un gentío quienes la apoyaban contando en voz alta. Cuando llegó a las 600 se levantó y salió corriendo. No alcancé a saludarla.

Hoy sucedió lo mismo pero esta vez fui directo a hablarle. Me tiró un beso mientras hacía abdominales. Tenía el abdomen, los brazos y las piernas envueltos en papel envoplast. Esta vez se detuvo en las 500, se levantó y mientras salía corriendo me dijo que me llamaba luego. Puse mi cara de confundido número 7, no entendía nada de lo que estaba haciendo.

Me di la media vuelta y una de las chicas que le hacía barra me dijo “La negra se está preparando para el casting de la Semana de la Moda Playera, así que anda en plan de abdominales y laxantes. Ella siempre ha querido hacer pasarela pero nunca la han escogido, por eso este año se está dando duro para desfilar en medio de esas flacuchentas huevo sin sal”.

Papel Envoplast, laxantes, 600 abdominales, flacuchentas huevo sin sal; Mi Amiga la Prepago estaba realmente demente. Si el plan de joder al portugués era una locura, esté es 4 veces más.

Mientras me iba la chica me remató con “No seas mala gente y mándale un texto de buena suerte y prende una vela por ella, vas a ver que la van a escoger y va a desfilar esos triquinis divinos”.

Estaba claramente ante un ser humano lleno de sueños y ambiciones, como cualquiera. Mi Amiga la Prepago sabe que no tiene chance, ella no es webona, pero con todo y eso lo intenta; como muchos que apostamos por historias que sabemos que nunca se harán realidad.

Le voy a escribir para desearle buena suerte, que coño, es Mi Amiga la Prepago.

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Mi Amiga la Prepago se quedará como novia de pueblo

No dejó que sonara el despertador. A las 5:00am Mi Amiga la Prepago me estaba llamando para recordarme que tenía que ir al gimnasio para sacarle información al portugués. “Te voy a esperar en la esquina del gym para darte el desayuno y así le entres con todo”. Y así fue.

Hice un parada técnica fuera del gimnasio en la que Mi Amiga la Prepago me dio las instrucciones necesarias. Yo estaba en misión por lo que me había vestido acorde para la ocasión: shorts y franelilla negra.

Entré al gimnasio con dos cambures, busqué al pana y le dije para entrenar juntos. Él estaba solo así que no tuvo rollo, igual ya me conocía por los episodios anteriores como el amigo intenso de su “novia”.

No hablamos mucho durante el entrenamiento, me sentía presionado, entonces él mismo la soltó “Le tengo una sorpresa a mi nena” y abrió su koala. Yo esperaba una caja con un anillo pero no.

¿Cómo le digo a Mi Amiga la Prepago que el portugués no va a pedir su mano si no una parrilla mar y tierra en Playa Parguito? ¿Cómo? ¿Con qué cara le digo que este pana se la va a llevar un fin de semana a Margarita y en carpa? ¿Cómo se lo digo? ¿Será que me hago el loco y dejo que sea el portugués el que se lo diga? Pero es que Mi Amiga la Prepago me debe esta esperando a la salida del gimnasio para que le cuente ¡qué peo!

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Mi Amiga la Prepago me incluye en su plan de venganza

Le confieso que esperé a que me escribiera desde el primer día que falté al gimnasio, ya habían pasado tres días así que había perdido las esperanzas. De seguro Mi Amiga la Prepago estaba entregada al plan de ser la mala de la novela.

“Y a ti q te ha pasado? Me cambiaste ya x otra?? O te fuiste del gym porque era muy caro???? si no tienes plata para pagarlo yo te lo pago jajajajaja… Reportate.. te quiero mi italiano bello”. Y así se me alegró la noche.

Les confieso que tardé un poco en responderle: uno, la emoción; dos, vengar sus faltas anteriores. Me llamó.

Estuvimos hablando mientras el plomero le cambiaba el tubo del lavamanos del baño principal de su apartamento. Ayer en la tarde había dejado a Selene y a unas amiguitas con la nana y se trancaron en el baño para rompieron el lavamanos, “Lo desastrosa lo sacó de la mamá, no puede ver un tubo porque lo revienta”.

Después de un rato de hablar de cualquier cosa se despidió diciéndome “Necesito que vayas mañana al gimnasio con seguridad porque tienes que sacarle información al portugués, creo que me va a pedir matrimonio italiano, entonces tendré que recortar el plan y mandarlo a freír mono antes”.

Mi Amiga la Prepago era, como dice una buena amiga, una “ociosa sentimental”, a mi no me engaña con eso de que no está malpegada con el portugués, el que se venga es porque siente.

Otra de las cosas en la que nos parecemos, sólo que yo soy más ocio sentimental aún y me enamoro de alguien que ni pendiente.

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Mi Amiga La Heroína

El sábado, por primera vez desde que nos habíamos conocido, vi a Mi Amiga la Prepago fuera del gimnasio.

Estaba en una fiesta a la que me invitaron unos amigos, parecía una diosa. Lucía un vestido negro corto y de lentejuelas con las mangas largas y la espalda descubierta y calzaba unas plataformas rojas de patente que la hacían resaltar en medio de las masas.

Emocionado por el encuentro la abracé y le comencé a hablar como un loco, pero rápidamente capté la incomodidad ante el portugués y el grupo con el que estaba por lo que me fui callando y sin que se dieran cuenta huí. No volvimos a coincidir en toda la noche.

Esta mañana en el gimnasio la ignore a propósito por lo que al coincidir en una de las máquinas me dijo “es hora de que hablemos para ver si dejas el peo y las malas caras”.

Sin mirarla a la cara le expresé mi tristeza ante nuestra repentina separación comentándole que desde que había reenganchado al portugués era otra persona, había perdido esa cualidad que hacía que fuera Mi Amiga la Prepago.

Mientras me escuchaba batuqueaba la cadera de un lado a otro hasta que le dije que no entendía porque estaba con este carajo si se la había cogido y la había mando a comer mierda. Por un momento pensé que me iba a dar una cachetada pero asomó una tímida sonrisa que me hizo entender que lo nuestro iba más allá.

Suspiró varias veces hasta que me lo soltó “Este hijo de puta me las va a pagar, es más, me va a pagar todas las que todos los hijos de puta me han hecho, soy la nueva Doña Bárbara ¡no joda! lo estoy enamorando bien enamorado y como sólo yo sé hacerlo y cuando esté bien babeado le pago con la misma moneda. Ya soy grande italiano, ahora puedo ser mala”.

Quedé boquiabierto y sin palabras. Mi Amiga la Prepago era la versión venezolana y morena de Itatí Cantoral, me sentía en una novela mejicana.

Captó rápidamente mi reacción y mientras recogía sus cosas para irse me dijo “Espero que no me juzgues porque tu también tienes pinta de ser ocioso. Cuando uno no tiene nadie que lo quiera va creándose historias y haciéndose daño” acto seguido me picó el ojo y se fue.

Mi Amiga la Prepago estaba haciendo justicia por ella y por todas y todos. No sé si se convertirá en una heroína o mas bien está tan recorrida que puede decidir si al involucrarse con alguien este tiene el poder de lastimarla. Quedé igual sin entender la tramoya del día después que tiraron, pero bueno.

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Ahora Mi Amiga la Prepago está siempre conmigo.

Mi Amiga la Prepago no sólo estaba en mis pensamientos sino que ahora la recordaba cada vez que veía la caja del perfume que me vendió, que cuando me lo echaba era como si tuviera esos 480cc de silicona encima, y es que ya había convertido esta amistad en un drama pesado.

Ni ayer ni hoy vino al gimnasio y aunque pensé que me iba a sentir más sólo de lo normal pude superar su ausencia fácilmente con el iPod. Uno que te viene de abajo está acostumbrado a superar de manera veloz las faltas.

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Mi Amiga la Prepago me vendió un perfume por partes

Aproveché que el portugués estaba distraído entrenando con sus paisanos para acercarme a Mi Amiga la Prepago a recuperar lo que estaba perdiendo.

Ella estaba instalada en la recepción del gimnasio con dos bolsos gigantes de los que sacaba cajas y cajas de perfumes, asumo que fueron los que compró en Aruba.

Luego de atravesar el cúmulo de mujeres que la rodeaban, le di un beso y de una me lanzó “Este CH lo compré pensando en ti, así que me lo compras porque sí. No debes estar acostumbrado a comprar por partes, es facilito: me pagas lo que puedas hoy o mañana y lo demás cuando cobres el 15 o le pides a tu mamá”.

Nos vimos fijamente y nos echamos a reír, todo mi drama se había pasado en un instante. Hablamos por largo rato hasta que llegó el portugués y se volvió a transformar.

Me habló de las locuras que hizo con Amaranta en Aruba, de los holandeses con los que había rumbeado y de una bolas de anime que necesitaba para un trabajo que le mandaron a Selena.

Hice mi jugada de la mañana prometiéndole que yo le compraría esas bolas de anime y se las llevaría mañana, ella siguió anotando los perfumes que agarraban, cobrando, dándole besos al portugués, hablando…

Mi Amiga la Prepago cada vez se hacía más de verdad, por lo que la iba bajándola del altar donde la tenía montada e iba haciéndola más como uno. Y es que no sólo nosotros cambiamos cuando alguien nos gusta, todos lo hacen.

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Mi Amiga la Prepago está cada día más enamorada

La mañana de entrenamiento se desarrolló igual a la de ayer; Mi Amiga la Prepago estuvo muy ocupada rindiéndole pleitesías a su nuevo numerito mientras él entrenaba, así que yo me hice a un lado y continué mi rutina de ejercicios solo, como siempre lo había hecho hasta que la conocí.

Fueron las dos horas más tristes de mi vida. La veía feliz tomada de la mano del portugués, hablando con todo el mundo y paseándose suavemente por los pasillos del gimnasio; flotaba de la felicidad.

Una de las veces que me pasó por un lado me saludó con “tenemos una conversación pendiente italiano”, yo salté de la emoción pero me calmó diciéndome que el tiempo nos encontraría en el momento en el sea necesario conversar.

Era todo súper raro, tuve como unos sentimientos encontrados, no sé si era rabia porque me había cambiado, celos tontos o necesidad de atención.

Con el rabo entre las piernas terminé de entrenar y me fui un pelín más temprano para evitar salir al mismo tiempo que la pareja feliz y ver a Mi Amiga la Prepago perderse en alguna esquina de la mano del portugués.

Este tal vez sea, como dice la canción, el comienzo del final.

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Mi Amiga la Prepago volvió a caer

Haber llegado unos minutos tarde al gimnasio hizo que Mi Amiga la Prepago se fuera con otro hombre. ¿Recuerdan al portugués que tanto odiamos? Bueno.

Comencé mi rutina solo y con cara de culo, me costaba creer que Mi Amiga la Prepago no tuviese un discurso coherente después de lo que le hizo este carajo. Yo lo odiaba como nunca odié a nadie, como nunca odiaré a nadie gracias a lo sucedido, que por lo visto Mi Amiga la Prepago había olvidado.

Intenté botar en cada gota de sudor el drama ajeno que yo solo había creado para evitar hacerle un show a esta mujer, cosa que fue imposible porque no pude evitar torcerle los ojos cuando la vi saliendo del gimnasio tomada de la mano del portugués. Por primera vez en varios días salimos por separado.

Hace rato me mandó una carita sonrojada con un “tengo tanto que contarte”, ya me imagino de qué va el cuento, pero bueno.

Tengo que aprender que la filosofía del todo o nada ya está como pasada de moda. Las conductas sociales que conocíamos han cambiado, estamos en una nueva era en la que o nos ponemos en modo garganta (traga, traga, traga) o aceptamos el cambio y, como dice un buen amigo “nos callamos y aplaudimos”.

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Mi Amiga la Prepago y yo somos diferente.

Que la diferencia entre Mi Amiga la Prepago y yo sea que ella es muy práctica y yo muy teórico me hace pensar en un término inventado por La Loca de Mierda (Malena Pichot) que me parece muy interesante: la puta verbal.

Pero no nos quedemos con lo superficial de este concepto, vayamos más allá, les explico. Creo que definirse como una puta verbal no es usar, con fines carnales, las palabras en vez del cuerpo, ser una puta es ser libre, de allí todo mi tema con Mi Amiga la Prepago, lo acabo de ver claramente ante mí, ella es libre de hacer lo que quiera porque quiere, o al menos eso parece.

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