Mi Amiga la Prepago siempre estuvo enamorada

El hecho de que Mi Amiga la Prepago le pagara las dos últimas cuotas de la camioneta al portugués como regalo de Navidad había generado una incomodidad en las conversaciones de estos días decembrinos en el gimnasio.

Realmente nos vimos poco; yo estaba de vacaciones, por lo que iba a entrenar un pelo más tarde en la mañana. Ella entraba y salía del gimnasio haciendo shows navideños con su grupo de “amigas”: cantaban gaitas, repartían pan de jamón, bailaban borrachas entre las máquinas… todo un derroche de adolescencia.

Recuerdo que a principio de semana mientras Mi Amiga la Prepago entrenaba con el portugués me escribió por WhatsApp y me dijo lo del regalo.

De una abrió el chat diciéndome que ella estaba segura de que yo lo había hecho alguna vez o que de seguro lo haría si estuviera enamorado, y no hay nada que me molesta más que me predispongan a una respuesta; Mi Amiga la Prepago sabía que le iba a armar un peo por eso, pero bueno… Yo la vi de lejos, recogí mis cosas y me fui. Su venganza solo una máscara.

Anoche me escribió para decirme que se iba “a Puerto” a pasar las fiestas con su familia y que el portugués la alcanzaba luego de las navidades. Quise llamarla para armarle su peo pero después pensé que tal vez Mi Amiga la Prepago estaba, al igual que muchos, buscando un último rayo de luz que iluminara de felicidad los últimos días del año. Las soledad en Navidad es una vaina muy arrecha.

Le escribí un mensaje súper pavoso que me aguó el guarapo y unos “textos” después ya estábamos de nuevo en joda como siempre. Me da cosita no ver a Mi Amiga la Prepago hasta enero, siento que ella era como mi escape.

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Mi Amiga la Prepago está perdiendo la batalla

Los pocos que asistimos los viernes al gimnasio, estábamos tarareando y medio bailando las gaitas que musicalizaban la mañana de entrenamiento hasta que llegó Mi Amiga la Prepago con un escándalo que hizo que le bajaran a la música.

La vi de lejos gritando como una loca, estaba vestida con un vestido amarillo corto que la hacía ver preciosa. Me le acerqué y tomándola de las manos le dije que todo iba a estar bien. La llevé a un banco inclinado y la senté.

“Me presentó como una amiga ¿puedes creer esa vaina chico? Y yo que me había puesto el traje de baño de La Perla que estaba guardando para una ocasión especial y esta era la ocasión especial, íbamos al Centro Portugués y de seguro iba a ver a toda la familia, pero cuando me presentó a la hermana le dijo que yo era una amiga del gimnasio ¡el coño de su madre! Pero no me interesa italiano, ni le reclamé porque como igual lo voy a dejar, me sabe a casabe”.

Repitió el cuento una y otra vez a todos los que se acercaban, yo compré dos batidos de lechosa y la acompañé un rato más hasta que llegó el portugués y ella tuvo que entrar en personaje. Lo saludó e inmediatamente se fue, iba al acto de Navidad de Selene.

No sé porque, pero creo que Mi Amiga la Prepago se le está olvidando la venganza hacia el portugués y está comenzando a enamorarse de él. Como nos pasa a todos cuando pasamos mucho tiempo con alguien que nos gusta y nunca nos presta la suficiente atención.

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Las “amigas” de Mi Amiga la Prepago

Un “texto” de Mi Amiga la Prepago me despertó a las 5:00am “Italiano hoy no voy pal gym….. me voy con mi portu y Sele a tomar sol en el club portugue… mi presentacion a la sociedad portuguesa.. ya te contare!”

Después de esos buenos días casi de madrugada me levanté y corrí al gimnasio a entrenar; sin Mi Amiga la Prepago distrayéndome con sus comentarios divertidamente sexuales terminé antes de lo normal, por lo que aproveché y me fui a hacer unos 45 minutos de escaladora.

Por suerte conseguí una vacía, las demás estaban ocupadas por las amigas de Mi Amiga la Prepago quienes estaban hablando de ella. Me puse los audífonos del iPod como para escuchar música y me pillé toda la conversación:

La rubia: “¿No es una engañada? Venir a hacer un desfile de moda aquí en el gimnasio para restregarnos sus operaciones y sacarse el clavo de que por vieja no quedó en la pasarela”

La del abdomen explotado: “Yo la vi en el casting, fue con la hija, ninguna de las dos quedó, es que la hija es fea coño y ella ya está grandecita para la gracia”

La de los ojos claros: “Maricas no se metan con la negra, ella y yo nos vinimos del pueblo juntas y coño ella le ha echado bolas a la vaina, no sean malas”

La rubia (otra vez): “se vinieron del pueblo hace años y sigue con el pueblo en la cabeza, yo no sé por qué dejó al italiano que la tenía viviendo como una reina es una cuca caliente”

La negra tetona: “Todas salimos del mismo hueco niñitas, así que no nos pisemos la cola del vestido. La negra es una divina y si quiso hacer un desfile y fue todo un éxito no hay porque envidiarla”

No llegué ni a los 20 minutos sobre la escaladora, me fui. No me pareció nada entretenido seguir escuchando las críticas de las que Mi Amiga la Prepago consideraba sus “amigas”.

Pensé que tal vez le tenían envidia porque ella consiguió “un marido con rial” y cuando se ladilló lo dejó y ahora vive la vida loca, quién sabe, el hecho es que Mi Amiga la Prepago lograba que hablaran de ella estando o no y eso es algo que no todos podemos hacer.

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Mi Amiga la Prepago saca la bandera blanca

Recién había llegado al gimnasio y mientras me ponía el cinturón y los guantes veo por el espejo a Mi Amiga la Prepago caminando hacía mi. Traía dos vasos en la mano.

“¡Toma mi italiano bello! Te traje una bebida de proteína para que entrenes con todo ¡tómatela con confianza que no está envenenada!”. Sorprendido agarré el vaso y empecé a tomarla, tenía sabor a fresa; ella saludó a unas amigas y volvió hacía a mi “¿Será entrenamos juntos? ¿Ya se te pasó la mariquera?”.

Le sonreí y llevándola por el brazo caminamos hasta las máquinas de hacer piernas, comenzamos a entrenar sin mencionar ni una palabra, es más no hablamos mucho durante el entrenamiento; de momentos me daban ganas de aclarar las cosas pero me detenían los típicos comentarios de Mi Amiga la Prepago criticando a una mujer o buceándose a un hombre. La sentí de vuelta.

Salimos del gimnasio y junto con un beso me dijo “Lo que me arrechó no fue que no hayas ido al desfile, fue que no sentí tu apoyo incondicional, ese que me demostrabas a diario y que me hace sentir que no estoy loca, pero esta bien italiano, ya sé que no eres igual a todos los hombres porque lo vi en tu mirada de que la había cagado estos días y mira que yo soy experta en miradas de hombres, las he visto en todas sus facetas, hasta sexuales (risas)”.

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Yo vs. Mi Amiga la Prepago

Llegué bien temprano al gimnasio para agarrar al portugués empezando a entrenar y unírmele; Si Mi Amiga la Prepago quiere guerra, guerra va a tener.

Mientras entrenábamos intenté sacarle información al portugués pero nada que captaba la indirectas y no quería ser tan evidente porque podía luego contárselo a Mi Amiga la Prepago, quien llegó un poco más tarde que de costumbre y al verme con este pana levantó la ceja.

No se acercó a nosotros la muy puta, yo tenía unas indirectas pensadas para lanzarle pero me las tuve que tragar.

Pillé que el portugués y ella escribían al mismo tiempo por el BlackBerry y sonreían pícaramente por lo que intuí que estaban planeando algo, no creo que le estuviese hablando mal de mi.

De repente veo que Mi Amigo la Prepago se va del gimnasio y el portugués me dice “Me voy bichito, voy a echar uno matutino”. No me sorprendió en los más mínimo que se fueran a tirar, lo que me dejó “girando en una Crocs” fue un “texto” por WhatsApp que me escribió Mi Amiga la Prepago “Viste lo q puedo acr??? a mi no me vas a pikr ganando al portu papy… tu sabes que el no me interesa asi q envuelvet la kbeza en periodico a vr si c te madura”.

Arrecha ¿no? Bien sabio el que dijo que “Pelo de cuca jala más que guaya de teleférico”.

Mi Amiga la Prepago gozaba de algo que nunca he tenido y creo que nunca tendré si sigo por este camino: poder, creo que tengo que dejar de hacerle la guerra a ella y hacérsela a mi yo interno, capaz y saco algo bueno de todo esto.

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Mi Amiga la Prepago y sus indirectas

Pasé toda la mañana de entrenamiento con cara de perro triste e ignorando a Mi Amiga la Prepago; ella estaba en el mismo plan.

Nos topamos varias veces porque compartí unas máquinas con el portugués; ella venía cual gata coqueta a pasear su cuerpa y aprovechaba para hacer comentarios bastante impertinentes en voz alta:

  1. “Tu has visto mi portu’ bello ya no se puede confiar en nadie chico”
  2. “La amistad es como una copa de champaña se rompe de nada”
  3. “Entre los hombres y las mujeres no hay amistad que valga. Mujeres con mujeres = amigas. Hombres y mujeres = tirar y no confiar”
  4. “Esos amigos a los que uno le da el corazón y lo pisan”

Era evidente que Mi Amiga la Prepago estaba picada porque no fui al desfile y así como quería joder al portugués porque se la cogió y la mandó a comer mierda, me quería joder a mi aplicándome la de meterme en el grupo de lo hijos de puta, o sea, los hombres en general.

Me entristece un poco, no puedo negarlo, pero no haber ido al desfile no me parece algo tan grave como para armar este show.

Terminé de entrenar y antes de irme me le acerqué y le dije que no pensaba jalarle bolas porque no había hecho nada malo, ella se me quedó mirando y no emitió ni una palabra. Me fui.

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Mi Amiga la Prepago me quita el habla

Que Mi Amiga la Prepago estuviese evitándome durante todo el entrenamiento me hizo sentir raro hasta el punto de cuestionarme si le había hecho algo malo.

Un par de veces la busqué para hablar y me evitaba, le escribía por WhatsApp y no me respondía, le buscaba la mirada y volteaba; en un momento pensé que capaz podía tener la regla pero luego me di cuenta que andaba en una lycra blanca.

Me sentí súper incómodo con la situación y no tenía ganas de jalarle bolas, así que terminé de entrenar y me preparé para irme. Cuando estaba saliendo me alcanzó en la puerta, me agarró por el brazo y acercándose a mi oído me susurró: “Gracias por haber venido anoche al desfile. Gracias por apoyarme, eres igual a todos lo hombres, bueno eres hombre, como no me lo iba a esperar”.

Me comenzó a faltar el aire, había olvidado por completo el desfile. Intenté decirle algo pero la mirada penetrante de Mi Amiga la Prepago no me dejaba reaccionar.

“Yo te hubiese apoyado en cualquier locura, te lo prometo que esperaba lo mismo de ti italiano porque eso es lo que hacemos la gente grande, nos tomamos las cosas en serio. Salte de mi vista, no quiero saber más nada de ti”.

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Mi Amiga la Prepago organiza su propio desfile

La mañana de entrenamiento transcurría normalmente hasta que se detuvo la música y escuché a Mi Amiga la Prepago hablando por el micrófono del gimnasio: “Como sabrán no quedé para desfilar en la semana de la moda playera por lo que me fui a Margarita a broncearme y a relajarme para organizar mi propio desfile de traje de baños, nos vemos mañana en la noche aquí en el gym, traigan sus hilos nenas”. El gimnasio se vino abajo a punta de aplausos.

Me sequé el sudor y fui hacia donde estaba Mi Amiga la Prepago para hacer lo que todos hacían: adularla. Todo el gimnasio giraba en torno a ella; logró hacerlo una vez más.

Poco a poco me fui saliendo del círculo de adulación y me comencé a dar cuenta de la maravillosa técnica que había aplicado Mi Amiga la Prepago y que estoy seguro que todos lo hemos hecho muchas veces: sincerarnos cómicamente ante la sociedad, mostrarnos vulnerables dando todo de nosotros para poder amortiguar una caída segura ante una frustración.

No está mal, no la juzgo, yo también lo he hecho, lo malo es que a veces uno se acostumbra a ser tan sincero, tan transparente, que te comienzas a convertir en la diversión del momento, el que se usa cómicamente asimismo para esconder los problemas que tanto nos lastiman, pero Mi Amiga la Prepago es arrecha y con el desfile de seguro se saca ese espina. Ojala pudiera sacarme las espinas tan fácilmente.

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Mi Amiga la Prepago toma las riendas de la relación

Varios días sin ver ni a Mi Amiga la Prepago ni al portugués fueron suficientes para confirmarme que el plan “Encarpados” en Margarita estaba en acción, así que preferí no fastidiarla; pero no saber nada de ella desde el día que fue al casting hizo que hoy me entrara una piquiña y la llamé.

Estaba haciendo el check in en el LagunaMar por lo que la conversación no fue muy fluida. “Nos vamos a quedar unos días más pero en un hotel. Estuve desde el sábado en carpa con un poco de muchachitos y me estaba volviendo loca, así que anoche después de un polvo le dije: ¡te tengo una sorpresa con aire acondicionado y agua caliente! También alquilé un carro porque andábamos en taxi, pero te cuento al llegar o mejor no te cuento nada porque esto es una locura mi italiano bello ¿sabes lo que es tener que tomar las riendas económicas de la relación?”.

Estaba claramente ante mi durante varias de mis relaciones cuando usé el dinero para aligerar la presión dentro de una relación y eso humilla tanto, porque al final te dejan igualito. Menos mal que es Mi Amiga la Prepago la que va a dejarlo a él.

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