El regalo de Navidad de Mi Amiga la Prepago

Por el tono de los “textos” de Feliz Navidad y Feliz Año que Mi Amiga La Prepago me había enviado durante las fiestas había dado por sentado que el amor me había cambiado a la muchacha, así que llegué al gimnasio y comencé a entrenar sin la esperanza ni siquiera de que viniera, tal vez seguía de Luna de Miel familiar.

Con un “¡Feliz Navidaño Italiano!” gritado me sorprendió el portugués quien se unió en mi rutina de ejercicios y comenzó, de manera bastante guionada, a interactuar conmigo y a lanzar comentarios cómicos del viaje de Navidad y de su relación con Mi Amiga La Prepago, hasta un “Es la caraja perfecta bichito, creo que me quiere hasta más que mi mamá” me lanzó en algún momento lo que me dio un poco de nauseas.

Yo por mi parte seguí sin esperanzas de nada, me esperaba la llegada triunfal de otra mujer enamorada convertida en un ama de casa (que sobran en el gimnasio), pero les confieso que me molestaba sobremanera que nunca haya aceptado que le gustaba el carajo y que, aunque recibiera coñazos emocionales, iba a calárselos por no estar sola.

Y entonces llegó. Con un conjuntico Adidas blanco con naranja que resaltaba su bronceado; opacó a todas y cada una de las mujeres que estaban en el gimnasio y que, al igual que ella estaban bronceadas y con ropa muy corta, como no van a odiarla.

Mientras todos los hombres la veían con deseo, el portugués, con el ego en el techo, caminó hacía ella, la tomó de la mano y la trajo hacía mi con cara de guardaespaldas. La vi venir con un aura blanca que la hacía ver hermosa, tenía casi un mes sin ver a Mi Amiga La Prepago y no podía evitar sentirme emocionado al verla.

Me abrazó con todas sus fuerzas y me llenó los cachetes de brillo con escarchas de tanto besos que me dio; por un momento me sentí la envidia del gimnasio. Entonces me sentó en una máquina de hacer hombros y me dio un frasco de mayonesa de vidrio con arena y agua salada y me dijo algo que me quitó las ganas de seguir entrenando y me puso a cuestionar si esta actitud positiva que tenía desde comienzo de año era realmente cierta “¿Alguna vez has visto el mar y la arena encerrados? Pues este es nuestro regalo de Navidad y que queremos que te recuerde que tienes que liberar cosas, no puedes mantenerte encerrado Italiano bello. Te extrañamos mucho en Puerto y queremos verte arrasar este año”.

No sé si fue lo que representaba el pote de mayonesa o que hablara en plural pero, como siempre, me había dejado girando en un zapato de goma. Mi Amiga La Prepago era sin duda una mujer casada y estaba feliz en su relación ¿quién no quiere algo así?

Yo no lograba terminar de estar feliz por ella, capaz es porque estoy como “encerrado” como me dijo, quien sabe; pero tener a Mi Amiga La Prepago de vuelta, aunque casada, me había devuelto la sonrisa.

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3 thoughts on “El regalo de Navidad de Mi Amiga la Prepago

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