Mi Amiga la Prepago controla el pasado

No eran ni las seis de la mañana y ya dos tipos en los baños hablaban de cómo se iban “a raspar” a una tipa; entiendo que somos hombres, entiendo que siempre andamos quesúos, entiendo que siempre queremos tirar pero hablar tan bizarramente mientras cagan era muy fuerte para ser tan temprano.

Nunca había tardado tanto tiempo orinando y es que las voces me parecían conocidas. Tenía que averiguar quienes eran los dos tipos y quien es la que “va a llevar más webo que quesillo casero” en un trio; y es que los panas estaban planificando de cubículo a cubículo y en voz alta un trio.

Bajaron el agua de las pocetas al mismo tiempo, estaban sincronizados. Yo me estaba lavando las manos como por cuarta vez mientras hacia tiempo, se abrieron ambas puertas y salieron Raúl y El Portugués. Si, El Portugués. “¡Hola Italiano! ¿me extrañaste?”.

Esto parecía un capítulo de final de temporada, El Portugués había vuelto a entrenar después de pasar casi tres meses detenido por andar defendiendo a Mi Amiga la Prepago, y es amigo de Raúl el marido de turno de Mi Amiga la Prepago.

Comenzamos a entrenar como en los viejos tiempos. Los tipos se acercaban a El Portugués a preguntarle acerca de su experiencia carcelaria, las mujeres, por su parte, parecían perras en celo, lo rodeaban, lo acariciaban, lo olían y apretaban, pero El Portugués seguía planeando “la redoblona” que le darían a una tipa de la que no asomaban mayor pista.

Aburrido de “mientras yo le doy por detrás tu se la metes por la boca”, “si yo la agarro por delante tu se lo metes por detrás”, “cuando le diga vainas sucias al oído no te rías”, etc. me fui a tomar agua y a dar un paseo por el gimnasio que culminó en la puerta cuando me conseguí a Mi Amiga la Prepago, quien venía tarde, azorada y feliz.

“Italiano bello ¡Buenos días! ¿A qué se debe tu cara de culo de hoy? Porque la de los otros días ya sé porqué es, pero la de hoy es como para tomarle foto y subirla en internet”, después de unos buenos días así lo que provoca es salir corriendo, pero bueno, a las amigas Prepago se le acepta como son.

Le eche todo el cuento de lo que había pasado desde antes de las seis de la mañana: los cubículos, el trió, la vuelta de El Portugués, Raúl & El Portugués, yo entrenando con Raúl & El Portugués, yo intentando averiguar con quién harán el trió… ¿Y saben que me respondió?

¡No! esta vez no me dijo que tenía “falta de cama”, me dijo: “No averigües más Italiano, el trio lo van a hacer conmigo, anoche cenamos en casa de Raúl y se lo propuse, son primos ¡qué chiquito en el mundo! ¿no? Me pillé unas ganas de El Portugués como de joderme y decidí joderlo yo a ellos, por eso planifiqué lo del trio papi, los voy a emborrachar y cuando estén hechos mierda los voy a acostar juntos para cuando se despierten se vuelvan locos”.

Me jaló por el brazo hasta donde ellos estaban, comenzó a entrenar con nosotros, se les olía el deseo de quitarse la ropa. Mi Amiga la Prepago como buena Prepago los rozaba sutilmente cuando se bajaba de las máquinas, se le apoyaba, les secaba el sudor, los besaba. “Somos la envidia del gimnasio” dijo Raúl varias veces y El Portugués se reía con cara de psicópata.

Al terminar de entrenar me fui a desayunar con Mi Amiga la Prepago para el barcito del gimnasio. Yo no paraba de adularla su habilidad de microondas, ella no paraba de reír “¿Qué voy a llevar más webo que quesillo casero? La última vez que me dijeron eso no lo contaron, este par de webones no saben lo que les espera Italiano”.

Mi Amiga la Prepago había vuelto a ser ella: con las lycritas casi transparente y las tetas afuera, el pelo le estaba creciendo por lo que podía batir la melena y estaba mostrando de nuevo su poder de controlar a los hombres con tan solo verlos. “Una tiene que ser como una perrita de éstas chiquitas Italiano que piensas que las controlas pero ellas se controlan solas y te mean todo”.

Reímos un rato más y se fue, tenía cita para depilarse y hacerse manos y los pies “así no me vayan ni a tocar los muy cabrones una te tiene que estar siempre presentable”; yo fui a recoger mis cosas, me topé con Raúl & El Portugués, sentí un poco de lástima, pobres, no saben lo que les espera.

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Mi Amiga la Prepago y el karma

Lo crean o no el karma existe, es decir (en lenguaje cristiano), todo lo que se hace aquí, aquí se paga; creo que por eso cuando Mi Amiga la Prepago llegó a casa de El Negro en Barlovento y le abrió la mamá fingió demencia, se dio media vuelta y se fue. “Menos mal que Yorman no se había bajado de la camioneta porque ese si hubiese entrado a la casa a sacar a Héctor por las greñas”.

“Fue como si un espíritu me hubiese poseído Italiano” me dijo Mi Amiga la Prepago con un expresión de lástima en la cara que daban ganas de llorar. “Estaba ahí frente a la viejita con bastón toda arrugada, y creo haber visto a Héctor dentro de la casa… La señora no escuchaba bien y la casa se estaba como cayendo… Entonces le dije que estaba equivocada de dirección, que me disculpara”.

Pensándolo bien, dudo que Mi Amiga la Prepago sepa qué es el karma, claramente su sed de venganza no cesó por miedo a que se le devolviera la maldad; la vaina fue que estar frente a la mamá de El Negro la transportó a su infancia en Puerto, eso fue lo que la hizo retroceder; le recordó a su abuela, a sus tías y a esa manera de ser tan de pueblo, a esa inocencia fruto del desconocimiento de la malicia de las grandes ciudades.

“Por eso me fui de Puerto, porque yo no era así de buena y tampoco podía obligar a mi gente a ser como yo. Yo maquillaba a mi tías y a mis primas y las vestía todas sexys y después les daba pena salir. Yo no tenía peos y me iba pa’ misa con esos trapitos cortos y después a la plaza”.

Ni ayer ni hoy hicimos pesas, pasamos la dos horas de entrenamiento montados en la bicicleta hablando; me contó que cuando se montó en la blindada la cosa se puso bastante difícil, “Convencer a Yorman de que no le haríamos nada a Héctor por lástima fue un peo, por eso lo tuve que dejar en Puerto, ya no lo quería más encima y que me estuviese metiendo ideas malas en la cabeza. Pasé todo el fin de semana en una carretera Italiano, Valentina Quintero y yo”.

Terminó de echarme el cuento con una bebida de proteína sabor a chocolate en la mano y el firme propósito de dejar esta experiencia atrás o al menos eso creo yo, porque llegó Raúl, el último marido de turno, saltó como una chihuahua emocionada.

La vida de Mi Amiga la Prepago es como una recopilación postmorte de cuentos de un autor latinoamericano: tiene relatos dramáticos, cómicos, eróticos, etc. que fueron impresos en un papel muy delgado que hace que con el viento las páginas pasen muy rápido.

“Voy a terminar de desayunar en la cama de Raul, Italiano” me picó el ojo y se fue.

Adiós a Héctor, a el viaje a Barlovento, a la venganza, al drama… y uno “malpegado” por vainas que pasaron hace 2 años.

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Mi Amiga la Prepago y el locker

Partiendo de la premisa de que de todas las relaciones de pareja uno se queda con algo y basándome en la afirmación esa que dice que uno no escarmientan en pellejo ajeno, que no aplica conmigo, yo aproveché todas y cada una de las relaciones de Mi Amiga la Prepago para aprender algo, ya que a ella eso no le importa, alguien tenía que cerrar esos ciclos.

De El Portugués me quedé la valentía de lanzarme contra el objetivo más imposible; él, siendo cualquier vaina, coronó con Mi Amiga la Prepago y estuvo con ella un buen rato, hasta que apareció El Árabe con quien terminó en la cárcel por desadaptados sociales.

De Pedro El Árabe aprendí que siempre hay ocasiones para usar lino de colores así no estemos en Europa, así no sea verano.

Gracias a Raúl, él último de turno, comencé a sentir atracción por los carros deportivos y su poder, pensé entonces que podían ser la solución para “la falta de cama”.

De El Negro sólo me quedó un locker en el vestidor del baño de hombres. Movió sus contactos en el gimnasio para que me asignaran uno y gracias a eso he podido hablar, por papelitos, con Mi Amiga la Prepago; desde que está acá Yorman es imposible acercársele.

Les cuento la dinámica: ella siempre llega más temprano que yo así que se mete en el baño de hombres e iniciaba la conversación dejándome un papelito en la rendija del locker; yo se lo respondo, ella va y lo busca, me deja otro y así vamos, intentamos hacerlo lo más disimulado posible.

Hablábamos de cualquier cosa, lo realmente emocionante es burlar la presencia de Yorman que hasta los celulares de Mi Amiga la Prepago tiene en su poder.

Esta mañana se despidió diciéndome en el papelito que se iba a Barlovento a enfrentar a Héctor “consegi el tel de casa de la mama y me hice pasar por la gente dl censo le saq la dirección… Voy con Yorman a acabar con este pesar… quiero ser como la gringa qe le corto el pipi al marido. Ya no puedo dormir con tanta ansiedad”.

Había olvidado que Mi Amiga la Prepago es de carne y hueso, y también sufre decepciones amorosas; la única diferencia es que ella toma cartas en el asunto, no saben cuantas veces me he quedado con las ganas de caerle a coñazos a alguien, es una buena enseñanza para el futuro ¿no?

 

Dedicado a Lorena Bobbitt, una vengadora real.

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Requisitos para ser como Mi Amiga La Prepago

Así como para pedir los dólares de viajero hace falta tener una serie de requisitos, para ser Prepago sucede algo similar; no cualquier mujer se levanta un día y dice: “Voy a ser Prepago” y forma parte del club de una, para tener la membresía hay que:

1. Haber nacido en el interior del país o en su defecto en un barrio, caserío o vecindad.

2. Haber crecido sin la figura paterna.

3. Haber trabajado durante la adolescencia: de mesonera, promotora o guía en un bar, centro hípico o discoteca.

4. Haber perdido la virginidad a la fuerza o en una situación muy incómoda.

5. Haber huido de casa en busca de un sueño.

6. Haber sido stripper, masajista, bar tender o dama de compañía.

7. Haber encontrado el amor en un hombre casado.

8. Haber sido amante de un hombre casado.

9. Haberse preñado de un hombre casado.

10. Vivir a costa de un hombre casado para que:

10.1 Le de el apellido a tu/su hija

10.2 Mantenga a tu/su hija

10.3 Le haya comprado un apartamento a tu/su hija en una buena zona de la ciudad (para vivir con ella)

10.4 Le pase una mensualidad a tu/su hija (para que vivas de ella)

10.5 Le compre una camioneta blindada para salvaguardar a tu/su hija y aparte le ponga chofer.

11. Haber tenido dos abortos, como mínimo.

12. Haber vendido Avon y perfumes por parte.

13. Haber iniciado a dos niñas en el mundo de las Prepago.

14. Tener hechas las tetas y el culo.

15. Tener un hermano malandro.

No es fácil ser Prepago “lo que si es fácil es ser puta” me dijo una vez Mi Amiga La Prepago mientras hablábamos de unas carajas del gimnasio que andaban de cacería “A la puta se le ve el hambre social por encimita, se viste de puta y vive como puta”.

Mi Amiga La Prepago reúne casi todos los requisitos anteriores, le faltaba una y esta mañana la trajo al gimnasio: el hermano malandro.

La decepción que había sufrido por culpa de El Negro había alarmado tanto a la mamá de Mi Amiga La Prepago que mandó a traer a Yorman de Puerto La Cruz para que se quedara unos días cuidándola, es decir, le diera “una buena tanda de coñazos al Negro marico ese pa’ que aprenda en cual hueco es que tiene que meterlo”.

Yorman es un carajo bien particular, es como Mi Amiga La Prepago pero hombre; ambos creo que tienen la misma cantidad de cicatrices sólo que las de Mi Amiga La Prepago fueron hechas por gusto y para su bien estético.

Hemos hablado muy poco durante estos días, el hermano no deja que nadie se le acerca, ni siquiera Raúl, en plan de reconquista, pudo hablarle porque Yorman se puso muy inquieto con las manos.

Esta mañana coincidimos en la salida del gimnasio y aproveché que el hermano había ido a buscar la camioneta en el estacionamiento para despedirme “Ando de cacería de brujas con Yorman pero creo que a El Negro se lo tragó la tierra, ya resolví aquí con el dueño del gym pa’ que no lo dejaran entrar ni en este, ni es más ninguno, sabes que el controla todo eso. Fuimos también al apartamento y hablamos con la loca que vive con él pero nos dijo que se fue. No creo que aparezca más”. Yorman llegó con la blindada, se bajó, le abrió la puerta del copiloto y se fueron.

Mi Amiga La Prepago está haciendo lo que muchos hemos querido hacer después de una decepción amorosa: vengarse.

¡Salud por eso!

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El Negro le da una sorpresa a Mi Amiga la Prepago

Me estaba bajando del carro cuando llegó Mi Amiga la Prepago en la blindada y se me estacionó al lado. Se bajó, me jaló por el brazo hasta el otro lado de su camioneta, abrió la puerta y me mostró un poco de ropa y unos tacones que estaban dentro de una caja, puse cara de duda. Respiró profundo, cerró la puerta y acto seguido estábamos en la bicicletas.

El cuento comenzó en Casablanca, “La de La Castellana: atienden mejor. En la de Las Mercedes son todas una locas wannabe”. Mi Amiga la Prepago había aprovechado la llegada de Héctor y las ganas de hacerle una sorpresa para comprarse un conjuntico de ropa íntima de La Perla, su marca favorita de ropa íntima. “Monté la tarjeta de crédito del Venezuela, otra vez… fui por un sostén y una pantaleta y salí con 4 juegos”.

Compró Moët en Mundial de Licores, como buena Prepago. Una vez me dijo “Si quieres conseguir Prepagos no tienes que irte a un burdel, ve a Mundial de Licores, ahí están las mejores”. También compró queso de cabra y pan de centeno, sus nuevos pasapalos preferidos y una de las costumbres que Raúl, su último marido de turno, le había pegado.

Había colocado todo dentro de una cesta y frente al espejo de la salida de su apartamento se quitó el vestido rosa avejentado que había decidido usar ese día para sorprender a Héctor y se vio por largo rato. El conjunto de pantaleta y sostén la hacían ver recia, “De encaje color carne tirando a rosado brillante, era como si tuviera piel de blanca sobre mi piel negra”. Selene estaba regresando del colegio con el chofer que Fortunato le había contratado y ambos la sorprendieron, no sintió nada de pudor; Selene corrió a abrazarla, el chofer le dijo que se veía como una modelo de revista.

“Le voy a dar otra oportunidad, le voy a dar otra oportunidad, le voy a dar otra oportunidad” se repetía mientras se veía en el espejo retrovisor de la blindada y sonreía llena de emoción. Legó al edificio donde vive Héctor, estacionó en frente, se bajó, puso la alarma, abrió la puerta del edificio y subió los 5 pisos a pie “Odio ese edificio viejo de la Caracas de antaño sin ascensor… Cada vez que subo esos 5 pisos aprieto el culo para endurecerlo, no hay mejor ejercicio que ese para sacar culo”.

Se detuvo en frente de la puerta del apartamento del negro y escuchó música adentro. La vecina estaba saliendo a pasear el perro y le echó una mirada juzgadora que la llenó de adrenalina. Abrió la puerta, en efecto alguien escuchaba música en el apartamento, capaz era la peluquera loca que vivía con Héctor porque lo que sonaba era Britney.

“Pensé que no había llegado así que me emocioné más porque lo iba a sorprender… abrí la Moët me eché un trago a pico‘e botella y me fui al cuarto de Héctor, la puerta estaba entreabierta y había alguien moviéndose adentro…”, respiro profundo “Era él Italiano ¡mi negro vestido con mi ropa! la que pensé que me había robado Yanela ¿te acuerdas? tenía montado uno de los vestidos de cuero negro y los zapatos de lentejuelas, estaba bailando en un tubo de puta”.

Con la mirada clavada en la pared me seguía dando los detalles que sucedieron después. Me temblaban las manos y las piernas, no lo podía creer ¡el negro es marico!

“Me había pasado de todo en esta vida Italiano ¡De todo! me faltaba estarme tirando a un marico ¡el coño de su madre! es que ya yo decía que no era tan hombre tirando”. Volvió a respirar profundo y se fue a hacer abdominales, me dijo que no pudo verlo a la cara mientras le gritaba los insultos más fuertes que nunca le había dicho a nadie “Le quité a cachetadas el vestido y los tacones y me traje lo demás en una caja donde los tenía… hasta zarcillos me había robado”.

“Cuando me recupere de esta voy a ir a un burdel bien de mala muerte y voy a regalar todo lo que me robó, no quiero tener nada de ese maricón”. Desayunamos una bebida de proteína y se fue a buscar a Yanela en La Bandera, la había vuelto a contratar.

Es la primera vez que veo a Mi Amiga la Prepago decepcionada, y es que cuando se da otra oportunidad a veces se corre el riesgo de salir perdiendo.

 

Dedicado a todos los que no nos han dado una segunda oportunidad.

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