Mi Amiga la Prepago me gobierna

Hace días que no veía a Sophy, mi nueva amiga odontóloga-maratonista, trotando por el gimnasio como Bamby por el bosque, me pareció extraño porque recuerdo que me había dicho que se iba para Dubai en julio con el novio y quería “endurecer y marcar el abdomen para lucir divina en las fotos para Facebook”.

Si les digo que me volví a sentir sólo y desamparado entrenando sería mentirles porque Mi Amiga la Prepago estaba empezando a tener de nuevo contacto conmigo, no como antes, pero de vez en cuando me veía y me pintaba una paloma o me sacaba la lengua; las amiguitas y Donatella se reían y cotilleaban entre ellas como adolescentes. No estaba del todo solo, tenía a 6 mujeres burlándose de mi cada vez que podían, algo es algo.

Esta mañana al llegar al gimnasio me detuve en la recepción y le pregunté a la chama si sabía algo de Sophy “la sifrinita mojigata” como le dice Mi Amiga la Prepago. “Ella se pasó pa’ la noche bebello” me dijo, “Vino hace unos días y extendió el plan pa’ poder entrenar en la noche, parece que tuvo una agarrona con La Negra y le dijo que si seguía viviendo en las mañana ‘le iba a sacar las prótesis francesas de un solo bofetón’, tu sabes como es La Negra”.

La Negra es como le dicen a Mi Amiga la Prepago en el gimnasio aunque deberían decirle La Mafiosa, La Loca Mala Vibra, La Wircha Demente ¿Qué coño tiene en la cabeza? ¡No entiendo! o sea, me pide espacio para disfrutar con otras amigas, que en una relación eso es como montar cachos ¿y no me deja tener más amigas?

La esperé en la puerta para enfrentarla y cuando llegó la agarré por el brazo y le dije todo lo que se vino a la cabeza, estaba demasiado arrecho, estuve reclamándole como por 5 minutos, descargué todo el odio que tenía por dentro y me sentí como con 10 kilos menos; ella sólo se limitó a sonreírme, me pintó otra paloma y siguió su pasarela con Donatella hasta los baños.

La chica de la recepción al verme ahí parado y totalmente ignorado me acercó un vaso de agua y me dijo: “Mira bebello con La Negra no está el que puede sino el que la porta y tu tienes pinta que no portas nada. Así que mejor pórtate bien y deja de meter en peos a la gente porque el gimnasio se está vaciando de tanta gente que La Negra amenaza”.

Me fui del gimnasio, no quise entrenar; mientras Mi Amiga la Prepago estaba sacando las garras yo volvía a ser el mismo Italiano sumiso de siempre, la víctima eterna. Me dieron ganas de correr, de liberarme, de salirme de esta realidad ¿en qué momento le había dado tanto poder a Mi Amiga la Prepago? ¿Cuándo dejé que ella decidiera por mi?

No podía parar de pensar, recordé todas las veces en las que me había pasado esto, en las que me había convertido en la sombra de alguien, en las que terminé siendo un coleto, pero después sentí que había llevado esto al extremo, Mi Amiga la Prepago es simplemente una compañera del gimnasio que además es una Prepago ¿Cómo permití que mi vida girara en torno a ella? Soy un ocioso.

 

Dedicado a Luis Felipe quien sí logró liberarse.

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