Las metáforas de Mi Amiga la Prepago

Esta mañana Mi Amiga la Prepago y yo entrenamos con Diosa Canales; quien aunque no estuvo físicamente, sus instrucciones, críticas y órdenes se hicieron presentes durante toda la mañana de entrenamiento en cada uno de los ejercicios que hicimos:

“Haz las sentadillas con las piernas bien abiertas y empujando la totona pa’alante, aprieta las tetas con los bíceps mientras levantas las mancuernas para endurecer todo el torso, pega nalga con nalga cuando hagas femorales para que se te levante el culo, para la bemba mientras haces los ejercicios para que se te marquen los cachetes, eso excita más a los hombres”.

Todos los consejos de Diosa eran muy femeninos para mi gusto, no me veía haciendo de cada ejercicio una escena de película porno por lo que hacía la rutina de manera convencional, cosa que sacaba de quicio a Mi Amiga la Prepago y la obligaba a gritarme constantemente. ¿Alguna vez han visto a alguien de Herbalife defendiendo sus productos? Bueno… esto era algo así. Mi Amiga la Prepago había caído en una especie de secta en la que Diosa era la líder espiritual y la obligaba a hacer cosas muy locas.

Mi Amiga la Prepago había dejado de ser La Negra para convertirse en La Amiga de Diosa: hacía los ejercicios de manera rara y llamando la atención, gemía mientras entrenaba y se vestía con ropa cada vez más corta y de Harbinger, es decir, Mi Amiga la Prepago había perdido su personalidad, porque recuerdo cuando me dijo que había renunciado a Harbinger y se había pasado a Everlast.

En mis ratos de distracción durante el entrenamiento la recordaba sudando la envidia hacía Diosa, insultándola, criticando su estilo de vida y a aquellos que la idolatraban, y hoy lo que tiene encima es el escupitazo más grande del mundo, y es que el que escupa pa’ arriba…

¿Qué estaba pasando con Mi Amiga la Prepago? ¿O es que haber perdido el poder que tenía en el gimnasio había causado todo esto?

Terminamos de entrenar y antes de irnos le dije que me preocupaba que se estuviera pareciendo tanto a Diosa y que sentía que estaba olvidando a La Negra divina que todo el mundo deseaba. Me miró fijamente y me dijo: “Italiano los tiempos han cambiando y las putas de hoy no son iguales a las putas de ayer. Piensas que he perdido la personalidad ¿no? eso es porque eres un enchapado a la antigua, ¡Estoy evolucionando papi! Porque no me quiero quedar como un termo de agua cualquiera, quiero ser un Contigo”.

Me sentó de culo. Mi Amiga la Prepago no se quiere quedar como un termo cualquiera, quiere ser un contigo, bonita metáfora para terminar la semana.

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Mi Amiga la Prepago vs. Diosa Canales

“No supe sacarle el jugo al oficio de putear” así me dio los buenos días Mi Amiga la Prepago, “Y pensar que pude haber sido yo la que estuviera en ese cartel y no la esa”, la miré desconcertado y cuando volteé vi un afiche de la marca de cosas de gimnasio Harbinger protagonizado por Diosa Canales.

“Viene hoy a promocionar los productos esos; mira como están montando una tarimita allá al fondo con cornetas y demás, y están trayendo comida y todo. Le perdí todo el respeto a Harbinger Italiano, por eso boté todo lo que tenía y me pasé a Everlast; yo quiero mucho a Diosa pero Harbinger me decepcionó usándola”.

Me quedé viendo el afiche fijamente y comencé a pensar en lo que recién me había dicho Mi Amiga la Prepago con un tono de envidia que no le conocía, y es que todo, absolutamente todo lo que usaba Mi Amiga la Prepago era de Harbinger, los cientos de guantes de colores, los cinturones para proteger la espalda que combinaba como si fueran de vestir, los accesorios para hacer glúteos, las toallas, las lycras.

Me jaló por el brazo y me llevó a las bicicletas; todo el gimnasio estaba forrado con afiches de Diosa con diferentes conjuntos súper ajustados y haciendo miles de ejercicios.

Las fotos de la fiesta de despedida de Donatella habían desaparecido y con ella la fama de Mi Amiga la Prepago en el gimnasio, tal vez eso era lo que le molestaba, o tal vez era que a diario, todos los que llegaban al gimnasio corrían a saludarla y hoy entraban y seguían de largo hasta el fondo para agarrar un puesto y ver a Diosa de cerca.

Tenían que verle la cara a Mi Amiga la Prepago, estaba indignada. En un momento le hice una broma diciéndole que tenía la misma cara que yo cuando la veía ignorándome por Donatella y ni me escuchó. Estaba demasiado dolida porque La Canales la había minimizado, le había quitado todo el poder que tenía en el gimnasio.

Comenzó la música, uno de los entrenadores agarró el micrófono para animar a los presentes que estaban súper ansiosos esperando a Diosa.

Mi cuerpo estaba en la bicicleta al lado de Mi Amiga la Prepago, mi mente con el resto de la gente delante de la tarima. Se abrieron la puerta eléctricas y junto a dos guardaespaldas entró Diosa Canales.

Mi Amiga la Prepago apretó el manubrio de la bicicleta, respiró profundo, metió la barriga y comenzó a pedalear más rápido.

Diosa usaba una lycra azul marino que hacía juego con un top y unos zapatos blancos con rojo y gris, tenía guantes y rodilleras. Se abrió paso entre los presentes, subió a la tarima, agarró el micrófono y puso a todo el mundo a hacer ejercicio con una coreografía.

No puede evitar las ganas de meterme en el bululú pero me daba pena con Mi Amiga la Prepago que sudaba la envidia a mi lado. Recordé todos los desaires que me había hecho y decidí pararme y unirme al grupo, era la venganza perfecta y el fin del rencor que sentía; pero Mi Amiga la Prepago saltó antes que yo y no me dejó.

“¿A dónde vas? ¿Quieres ver a una puta de verdad?” y se bajó el top fucsia y me mostró la tetas “Tengo la tetas al aire en un sitio público ¿Quién es más puta ahora Italiano? ¿Ah? ¡Dime! ¿Ella o yo?”.

Me puse demasiado nervioso, comencé a mirar a todas partes por si alguien nos estaba viendo. Le subí el top y me la llevé a los bebederos, estaba demasiado alterada; tomamos agua y se calmó. Le propuse irnos a desayunar y cuando estábamos caminando hacía la puerta Diosa dijo por el micrófono “Mi Negra ¿Pa’ dónde vas mana? ¡Vente pa’ acá que ahora es que comienza la fiesta!”.

Pensé que Mi Amiga la Prepago haría caso omiso a esa orden, pero no; convenientemente olvidó lo que recién había sentido y se volteó, sonrió y corrió para donde Diosa, la gente del gimnasio estaba súper eufórica; yo seguí mi camino, ya se me había hecho tarde.

Mi Amiga la Prepago supo disimular muy bien la envidia y aprovecharse de su enemiga para recobrar su fama. No creo que no haya sabido sacarle el jugo a putear, lo hizo muy bien, lo que pasa es que ninguna gallina se acuerda de cuando fue pollo.

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Mi Amiga la Prepago & Paulo Coelho

Todos tuvimos una etapa de Paulo Coelho en la que nos leímos sus libros y citábamos sus reflexiones en todas partes. Fue una onda muy del 2000 en la que estábamos necesitados de respuestas y este pana llegó con su filosofía y nos atacó pertinentemente. Está bien haber pasado por esa etapa, es necesario experimentar todo tipo de situaciones.

Hoy en día odio a Paulo Coelho, me parece que es tan pavoso como un cumpleaños con mariachis, pero no pude evitar recordar esta mañana una frase de él que decía algo así como: “Cuando quieres una cosa, el universo conspira para ayudarte a conseguirla”, cuando quieres una cosa y cuando quieres evitarla también.

¿A qué me refiero? Las fotos de la despedida de Donatella estaban por todas partes ¡Por todas partes! desde la taquilla de pago del estacionamiento, hasta los lockers del baño de hombres. Eran de todos los formatos y con todos los estilos y efectos fotográficos; muchas estaban autografiadas, con marcas de pinturas de labios y dedicatorias.

Las pizarras de horarios de las clases de spinning y bailoterapia habían cedido sus espacios a estos momentos de goce donde las poses forzadas, las sonrisas fingidas y los esteroides eran los protagonista. Lo único bueno de esto es que la gente pasaba horas viéndolas, las máquinas estaban vacías y uno podía entrenar cómodamente.

Ya estaba un poco cansado de todo lo que esa despedida había acarreado: los cometarios, las jodas, el chalequeo. Todos los Entrenadores, Fisicoculturista, Prepagos y Amas de Casa sin oficio del gimnasio se sentían famosos después de haber estado en la fiesta, es como si los hubiesen tomado en cuenta y ahora gozaban de un estatus que reflejaban esas fotos.

Me pasé todos estos días intentando evitar las miradas juzgadoras de las amigas de Mi Amiga la Prepago, los comentarios de lo bien que la habían pasado en la fiesta, etc., hasta evitaba a Mi Amiga la Prepago y cuando llegaba a entrenar me iba para no cruzarme con ella, me estaba volviendo loco, pensé hasta en cambiar de gimnasio.

Hoy cuando estaba en el bebedero tomando agua sentí la presencia de alguien delante de mi, me apuré para no hacer esperar a la persona, y cuando levanté la mirada era Mi Amiga la Prepago.

Me sonrió dulcemente y giró la cabeza hacia un lado; yo me quité los audífonos, estaba temblando, le había dado demasiado poder a esta caraja. Me tomó del hombro y como volviendo al pasado, a aquel día en que nos volvimos los mejores amigo del mundo mundial me dijo: “¡Hola italiano! ¿Me extrañaste?”.

Volvió a ser amor a primera vista.

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