¿Será que me enamoré de Mi Amiga La Prepago?

“Nos utilizaste Italiano ¡que bolas tienes tú!” así me dieron los buenos días los del Círculo de Oración por Mi Amiga la Prepago esta mañana en el gimnasio.

Mi cara de sobresalto-duda-miedo los hizo romper el silencio de más de 10 segundos “La Negra nos escribió a varios anoche diciéndonos que te controláramos porque cuando tú te enamoras eres capaz de todo y con lo de las firmas te pasaste”.

Instantáneamente se me vinieron unos flashes de la noche en la que preparaba las hojas para recolectar las firmas; busqué en Yahoo Answer cuán efectivos eran los Firmazos y realmente no obtuve buen feedback, pero con todo y eso lo hice… ¡Tuve que haberle hecho caso a mi cyber friends!

El hecho es que cuando el motorizado dejó el sobre con las firmas en el gimnasio de Macaracuay Mi Amiga la Prepago no había llegado, por lo que se lo dieron a Richard Linares y él, ni corto ni perezoso, lo abrió y comenzó una joda para con Mi Amiga la Prepago que la hizo enfurecer y para sacarse el chalequeo de encima, volteó la tortilla: “Ese es un carajito fastidioso del otro gimnasio que está enamorado de mi y no hace más que llamar mi atención con estupideces como éstas”.

No sé cómo pude hacerles cambiar de parecer a los de mi gimnasio para evitarme un rollo pero logré que me creyeran diciéndoles que capaz fue que La Negra se sintió humillada ante sus nuevos amigos y por eso inventó lo de mi amor por ella.

Iniciamos la mañana de entrenamiento bastante exaltados, nos sentíamos defraudados pero seguíamos a la expectativa de que La Negra nos escribiera para contarnos realmente que sintió cuando vio las firmas; sabemos que por dentro de esos músculos endurecidos que hoy la hacen ver más buenota que nunca hay una mujer llena de buenos sentimientos.

Mientras entrenaba sentía las miradas de todos los que no dejaban de pensar en que tal vez si estaba enamorado de La Negra y que por eso los había utilizado.

Terminé de entrenar y antes de irme intenté que nos uniéramos para hablar de lo sucedido pero que va… nadie tuvo ánimos de juntarse. Me fui dudando de si realmente me habían creído o si estaban deprimidos porque el movimiento para que La Negra volviera no había logrado su cometido.

Salí del gimnasio intentando unirme a los sentimientos del colectivo y sentir odio por Mi Amiga la Prepago pero no pude ponerme una máscara ante mi mismo y ocultarme que yo también he utilizado esas técnicas: parecer otra persona y olvidarme del pasado para quedar bien con nuevos amigos o elevarme por encima de los que me quieren y minimizar sus sentimientos hasta destrozarlos.

Me di cuenta entonces que todo lo que siento por Mi Amiga la Prepago son emociones que yo decidí sentir, es algo mío que nadie, ni siquiera ella, me obligó a sentir, por eso es que querer a alguien es algo que sólo nosotros valoraremos porque no hay manera posible de hacérselo creer a nadie más.

Dedicado a todos los que quiero de verdad, aunque no lo crean.

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El Firmazo por Mi Amiga La Prepago

Cada vez éramos más los que comentábamos la ausencia de Mi Amiga la Prepago; hasta “sus amigas”, las que le tienen tirria, participaban en los Círculos de Oración, así les llamaba a estas reuniones a mitad de las mañanas de entrenamiento, para invocar la presencia de nuestra querida Negra.

No teníamos hora específica de reunión, ni nos avisábamos previamente para juntarnos; una fuerza superior nos hacía unirnos para hablar de lo mismo, era como si Mi Amiga la Prepago desde el gimnasio de Macaracuay nos tuviera poseídos; hasta en su ausencia seguía siendo el centro de todas las conversaciones.

Las ganas de suplantarla se despertaron en muchas de las mamacitas que entrenaban en el gimnasio y que estaban esperando la oportunidad de que La Negra se fuera para ser La Divinidad en medio de todos los mortales que entrenábamos ahí, pero ese puesto era imposible ocuparlo.

Muchos comentaban que no le estaba yendo muy bien con Richard y Diosa en el otro gimnasio, otros decían que estaba feliz; uno de los entrenadores la fue a ver bailando en el show de Diosa en Valencia y descubrió a una nueva Negra, dijo que se movía como nunca y que lucía un abdomen perfecto.

Mi Amiga la Prepago me había invitado a ese show pero me dio mucha ladilla irme hasta Valencia para verla bailar, ahora estaba pagando las consecuencias: no me contestaba el teléfono. Me comencé a sentir triste de nuevo y no podía evitarlo puesto que todos los días hablaba con los del gimnasio de ella.

Se me ocurrió entonces llamar a atención de Mi Amiga la Prepago con algo que la hiciera sentir deseada, única y especial, así que anoche imprimí unas cuantas hojas con un mensaje y muchas rayas, y esta mañana las traje al gimnasio.

Reuní a los que, dentro del Círculo de Oración por Mi Amiga la Prepago, movían masas y les di las hojas para iniciar un Firmazo para que La Negra regresara.

Las hojas iniciaban con el mensaje: AQUÍ DEJAMOS CONSTANCIA DE QUE TE EXTRAÑAMOS, VUELVE. Y terminaron llenas con las firmas de todos los que esta mañana estuvimos entrenando.

Con la ayuda de la chama de la recepción las metimos en un sobre e hicimos una vaca para mandárselas hasta el gimnasio de Macaracuay con un motorizado.

Era impresionante el movimiento que Mi Amiga la Prepago había generado desde su partida y aunque fuese una Negra puta, fastidiosa y cara culo se haizo querer por aquellos a los que tocó así fuese con un insulto.

Este Firmazo fue la prueba más grande que pude haber hecho para decirle a Mi Amiga la Prepago que la extraño. Y aunque muchas veces uno no extrañaba a la actriz sino al personaje que interpretaba, esta vez era diferente, la necesitaba a ella, a sus comentarios, a sus críticas, a sus desaires.

Siempre necesitaremos a la protagonista de la película de nuestras vidas; esa actriz o actor que escogimos para estar a nuestro lado siempre y que nos va a hacerme sufrir durante todos los capítulos, pero sabemos que al final de la novela siempre tendremos un final feliz.

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Mi Amiga La Prepago vuelve al ruedo

La ausencia de Mi Amiga la Prepago en el gimnasio me había generado sensaciones muy raras.

Estuve varios días deprimido, sin ganas de entrenar, fastidiado y con mucha flojera; pero luego comencé a sentir una comodidad que me empezó a gustar.

Me sentía libre de hacer el ejercicio que quisiera, de mirar y saludar a quien me diera la gana, con Mi Amiga la Prepago era imposible; se hacía lo que ella quería y estaba obligado a odiar a quien le caía mal; porque para eso estamos los amigos, para apoyarnos en todo, así no compartamos opiniones.

Las mañanas de entrenamiento transcurrían sin ninguna eventualidad, el gimnasio estaba callado, definitivamente Mi Amiga la Prepago le inyectaba a esas cuatro paredes una cantidad de emociones que las mantenían vibrantes.

Con el pasar de los días me comenzaron a preguntar por ella y entonces caí en cuenta de que esa comodidad no era más que una máscara de rebeldía.

Esta mañana mientras entrenaba comenzó a vibrar mi iPhone; cuando lo saqué del bolsillo alguien me llamaba por FaceTime. Es raro que un gimnasio tenga Wi-Fi, pero este era más que un gimnasio, era como un mundo paralelo.

Seguía detenido frente al iPhone y dudando si contestar o no, eran las 6:45 de la mañana quién me podría estar llamando por ahí. Moví el dedo gordo para contestar y mientras se achicaba la imagen de mi cámara se agrandaba la de Mi Amiga la Prepago haciendo ejercicio en una máquina rarísima.

“¡Ay Italiano! ¿Cómo no me dijiste que los aparatos éstos tenían video llamada por Wi-Fi vale? Diosa me pasó el dato y ahora vamos a poder entrenar juntos… bueno sólo cuando Richard se distraiga porque me trae de cabeza con lo mal que me trata. Me dice gorda, panzona, fofa, y me pone a hacer unos ejercicios que dejan mamada, con decirte que no puedo ni tirar”.

La escuchaba anonadado, estaba demasiado feliz. Detrás de mi se iban aglomerando más y más personas que la saludaban con demasiada alegría; Mi Amiga la Prepago era como esa hija que uno manda al exterior a triunfar.

Nos explicó los ejercicios que hacía, lo que comía… todos la mirábamos con admiración.

Cerró la llamada de golpe y por WhatsApp se despidió invitándome a una fiesta en la que bailaría “Vuelvo al ruedo Italiano, voy a aprovechar que Selene está de viaje con el papá para darle rienda suelta a mi sexualidad en el cuerpo de baile de Diosa”.

No sé si había sido Diosa o Richard los que le habían devuelto a Mi Amiga la Prepago sus deseos de prepago o simplemente el cambiar de ambiente le había despertado las ganas de volver a ser la misma, se le notaba diferente, no sé si renovada pero diferente. Me alegré por ella.

Los que estábamos viéndola por FaceTime nos quedamos un rato pensando y en las caras se nos notó las ganas de que volviera; nos dimos la vuelta y seguimos entrenando como si nada, porque cuando algo nos duele es mejor sumergirse en la rutina para intentar olvidarlo, y es que estamos tan acostumbrados a que nos falten cosas que no nos damos cuenta del vacío en el que vivimos.

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Mi Amiga La Prepago no quiere estar fofa

Cuando se pasa mucho tiempo sin llorar a uno se le olvida lo vulnerable que somos los seres humanos y lo equivocados que estamos cuando nos proyectamos como individuos seguros, con temple y fuerza emocional, y no es más que una de las máscaras que nos ponemos para engañarnos.

Les confieso que yo tenía mucho tiempo sin llorar hasta hoy que se me aguó el guarapo entrando al gimnasio y en estado de shock di la vuelta y corrí a meterme en el carro y fue cuando entonces alargué el llanto; porque una cosa es parecer débil y otra muy diferente es ser débil en público, es por eso que si uno va a llorar es mejor hacerlo en privado.

No podía creer lo que estaba leyendo en el chat de WhastApp con Mi Amiga la Prepago, eran varios cuadros de texto con signos de puntuación y sin errores; en un momento pensé que no era ella la que escribía pero tomando en cuenta lo que había sucedido los últimos días era imposible no creerlo.

“Italiano te digo con sinceridad que a mi eso de andarme despidiendo no se me da muy bien porque soy muy llorona, hay mucha gente que ni se le nota la tristeza pero a mi si, se me salen las lágrimas en las despedidas, esa materia de ser fuerte en las despedidas no la vi en el colegio”.

Segundo cuadro de texto: “La broma es que no quería despedirme de ti, no podía decirte de frente esto porque no te quería ver triste y yo ponerme triste porque la idea es que yo esté feliz”.

Tercero: “Me cambio de gimnasio”.

Cuatro: “Me voy a entrenar con Richard Linares en Macaracuay… Diosa y yo vamos a comenzar a entrenar juntas porque Italiano me estoy poniendo fofa y nadie quiere a una negra fofa, tu quieres que tu negra esté fofa? ¡no! por eso me cambio y porque en el gimnasio ya nadie es suficiente para mi. Te adoro mi Italiano bello. Seguimos hablando por aquí porque ahora es que queda amor para rato”.

Todavía sigo sin creerlo, Mi Amiga la Prepago se va del gimnasio, me deja, no soy suficiente para ella ¿Qué voy a hacer yo solo en el gimnasio? Ya no tengo más razones para entrenar.

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