La fiesta de 15 años de Mi Amiga La Prepago

Mi Amiga la Prepago estuvo desaparecida por 20 días, el exorcismo de La Yanni se extendió y ante el peligro que corría en medio de los demonios de Cagua decidió apagar sus celulares, por lo que el regreso al gimnasio esta mañana fue todo un acontecimiento.

Todos los entrenadores se le tiraron encima; la tocaban, la abrazaban, la jamaqueaban, la pellizcaban y la adulaban; los hombres comunes, por su parte, se fueron acercando poco a poco a ella acompañándola mientras caminaba hacia mi, los ignoró.

“¿Qué vas a hacer hoy Italiano?” me preguntó mientras yo tomaba unas mancuernas frente al espejo; se quedó inmóvil frente a su reflejo y posó el par de nalgas llenas de biopolímeros en un banco plano. No me dejó hablar… “Sigue tranquilo ahí, yo no tengo ganas de entrenar… te acompañaré aquí callada”.

Mi Amiga la Prepago estaba muy rara. Sus respuestas eran cortantes y aburridas, no me criticaba ni me decía groserías, creo que el contacto con la realidad de la que había huido hace años le causó un shock que no había podido superar.

Estuve callado por un buen rato intentando ignorarla, fue entonces cuando comenzó a soltar el cuento: “Italiano sabes que mi mamá me hizo una fiesta de 15 años arrechísima, la mejor de Puerto hasta el momento. una vaina que dejó boca abierta a todos los vecinos y amigos que fueron” se levantó del banco y caminó hacia otro que estaba en la esquina, la confesión merecía privacidad por lo que recogí las mancuernas, la toalla y el Contigo, y la seguí.

“Fue en un salón de fiesta famosísimo de Puerto, toda la decoración era rosado y azul pastel y la gente tenía que venir vestida de blanco. Mi mamá era muy creativa Italiano, en esa época nadie hacia White Parties, eso no existía. Entonces el choque de colores hacía que todo se viera lujoso y mientras yo estaba metida en una caja de regalo gigante en el medio del salón. Estuve ahí como cuatro horas Italiano parada como una pajúa pero demasiado emocionada por hacer mi entrada triunfal”.

Mi Amiga la Prepago estaba como acalorada, de un toque se sacó el sostén púrpura y lo dobló para metérselo en la lycra mientras seguía con el cuento. “Cuando casi me iba a quedar dormida de la ladilla comenzó a sonar Tiempo de Vals de Chayanne y la caja de abrió. Todo el mundo se quedó girando en un tacón y entonces salí yo y bailé con mis tíos y eso era felicitaciones de aquí y de allá. Mi vestido era de rosas blancas ¿Te imaginas esa vaina? Y una de mis tías le pegó un Toronto de chocolate blanco en el centro de cada rosa y durante la noche mi mamá venía con muchachos y amigos de ella para que me los comieran. El último se lo comió el mismo mamawebo que años después me desvirgó, para eso era el regalo gigante y los Torontos y la agachadera. Mi mamá no sólo fue creativa sino más pila que el coño, ya lo tenía todo preparado”.

Les confieso que estaba esperando un chiste o una de las bromas de Mi Amiga la Prepago pero no, cada detalle del cuento era peor. “Te cuento esto Italiano porque mi Tía Betania, la mamá de La Yanni, hizó lo mismo el fin de semana este que pasó, le inventó una fiesta de 18 años a la muchacha y lanzó a la pobre niña en los brazos de un portugués ahí de Cagua pero La Yanni se le escapó en la madrugada y se vino pa’ Caracas dejando al pobre hombre amarrado”.

Me comencé a reír sin control, Mi Amiga la Prepago me tomó de un brazo y me pegó contra la pared. Todo el gimnasio volteó, los entrenadores le ofrecieron apoyo pero ella los espantó estirando el brazo. Estábamos nariz con nariz, ya yo había parado de reír.

“¿De qué te ríes mamawebo? ¿Ah? ¿De qué te ríes?” estaba súper asustado, la vaina estaba fea en serio y mis respuestas no me ayudaban: “Marica el vestido con Torontos de chocolate blanco, tú saliendo de una caja de regalo gigante y La Yanni en lo mismo… o sea, tu mamá y tu tía lo que querían era deshacerse de ustedes, o sea, en realidad lo del vestido y los Torontos, o sea, te imaginé ahí con ese vestido pomposo y los tipos agachándose y comiéndose los Torontos… no sé… disculpa marica, me pasé”.

Me soltó y en su rostro se dibujó una sonrisa nerviosa. Yo estaba como con taquicardia y sin moverme de la pared. “Me hiciste una falta horrible Italiano. Allá me sentía como la rara, la loca, la desesperada, la que quería salir corriendo en vez aquí el raro, el loco, el desesperado y el que quiere salir corriendo eres tú o eso parece”. Nos reímos por unos minutos y nos fuimos a desayunar.

Brindamos en la barra del cafetín del gimnasio con dos buenos vasos de bebida de proteína con sabor a chocolate; mientras me contaba más locuras de su pueblo me quedé viéndonos en el espejo y pensando en porqué el universo o Dios o la vida nos había juntado: una Prepago y un carajo cualquiera ¿Cuál es el objetivo de este encuentro? ¿Qué tenemos que aprender el uno del otro?.

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5 thoughts on “La fiesta de 15 años de Mi Amiga La Prepago

  1. Eso es demasiado común… Las madres están pasadas de sinvergüenzas. Menos mal que a mi no me tocó una así.

    Bueno, te leo desde poco. Me gustaría que me leas a ver qué tal.

    Saludos, y sigue con tus historias.

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