Mi Amiga La Prepago y el fin de la santería

Ser Prepago mas que un oficio es un estilo de vida que se traduce en la renuncia total a compromisos, rapidez de procesos y valorización de los mismos con el objetivo de sacar el máximo provecho.

Mi Amiga la Prepago, como buena Prepago, vive en extremo estado de libertad, sabe que técnica aplicar para que su cliente se venga rápido o en su defecto sacudírselo de manera veloz y obtener la suma más alta por su servicio.

Esta mañana mientras estiraba para comenzar a entrenar sentí una compañía conocida que se unía a la rutina, era Mi Amiga la Prepago. Seguía vestida de blanco pero ya no forrada trapos tejidos de estambre; una franela manga larga y unas lycras.

“¿Y tu padrino babalorisha?” le pregunté. “Le dio un esguince en el pie por andar inventando en las clases de spinning, está de reposo en la casa”. “¿Te coge bien? digo, renunciaste a un montón de vainas y como tiene pinta de pobretón, imagino que te coge muy bien”. “Si Italiano, para que mentirte, me coge muy bien y me habla mientras me lo mete; jugamos al mecánico, me dice ‘te voy a chequear el aceite’ y me mete la herramienta hasta el fondo y me lo mide; o al pastelero ‘te voy a rellenar ese pastel de crema’ y me da durísimo hasta que me deja bien rellenita”. “Me lo imaginé tal cual…” le dije “…es que tiene toda la pinta de esos machos que mientras te lo meten sacan la barriga y balbucean y te echan saliva, pero tienes pinta de que te gusta eso perrita incierta”. “Mira Italiano mamawebo perrita incierta es la mamá tuya ¡vamos a entrenar mijo! que tengo que devolverme a la casa a cuidar al negro”. “¿Por cuánto tiempo será tu negro?”. “Le falta poco Italiano, esto de ser santera me tiene loca, además que no entiendo como un santa puede negarme tantas vainas, me la paso con hambre y quesúa”.

Entrenamos amenamente por un buen rato, las lycras le devolvieron el sex appeal y los ojos de todos los que la deseaban con lujuria mañanera.

Mis ojos se sumaron al del resto de los hombres del gimnasio y mientras hacíamos abdominales me le quedé viendo fijamente, estudiándola de nuevo, descubriendo sus movimientos, analizando todas sus conductas y fue cuando me di cuenta que para ella todo es como un polvo: los hay rápidos, largos, divertidos, aburridos pero siempre terminan en un orgasmo, ese premio que te deja el sexo; y Mi Amiga la Prepago siempre se queda con ese premio, saber como obtenerlo en cada aspecto de su vida porque a diferencia de muchos, que nos preocupamos por darle placer a la otra persona, ella busca su placer y ya.

Me dio un piquito y se sacó el cabello del gorro de santera. “Me voy pa’ la casa Italiano, le voy a echar árnica en la pierna al negro para luego frotársela con la totona”. Solté una carcajada y unos minutos después me fui del gimnasio.

No logré iniciar mi película, ni tampoco darle a Mi Amiga la Prepago un personaje secundario, volví a lo mismo. Suspiré y sonreí con placer al saberla a mi lado, como siempre, como quiero.

Dedicado a los que seguimos apostando al amor.

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