Las malas decisiones de Mi Amiga La Prepago

4:45 p.m. suena mi celular, contesto.

“¿Italiano? Es Diosa”.

“¿Quién?” le digo.

“¡Diosa chico! Diosa Canales, Diosernelys ¡Diosa! la amiga de la negra” se le entrecortaba la voz. “Me dijo que te llamara para avisarte que está mal y que le cobraras unos reales que le debe La Gocha de la recepción del gym”.

“¡Ya va! ¿Cómo que está mal?” le pregunté. “Sabes que se hizo la lipo esta mañana y me pidió que la acompañara, la vaina fue en Las Mercedes frente a Migas, en un hueco asqueroso y le inyectaron una vaina que no debían y comenzó a convulsionar Italiano y como no tenían terapia intensiva en esa mierda nos consiguieron a una ambulancia y no la quisieron recibir en la terapia de ninguna clínica porque era muerte segura…” rompió a llora, yo no podía reaccionar “…terminamos aquí en el Universitario porque su mamá es amiga de una enfermera y le consiguieron una cama, ya esta estable Italiano, pero de vaina se nos muere La Negra”.

Le tranqué el teléfono y me volvió a llamar, me temblaba toda vaina “Bueno pero tu eres marico ¿o qué? ¿por qué me trancas? Ya está todo bien, tiene que pasar dos días en terapia y luego la mandan pa’ su casa. Se pudo hacer la lipo pero tiene que cuidar el corazón porque le inyectaron algo ahí raro”.

Me prohibió que fuera a verla, se me salieron un par de lágrimas; me recordó que le cobrara los reales y me los guardara. No pude ir a entrenar esta mañana y no paro de pensar en Mi Amiga la Prepago, tengo ganas como de quererla, o estar ahí con ella, creo que dejamos de ser amigos de gimnasios para ser algo más.

Diosa me prometió que la iba a cuidar y que me quedara tranquilo porque “La Negra ya se despidió de los cauchitos”.

¿Y si me hubiese tocado despedirme para siempre de ella? ¿Y si nadie hubiese estado ahí alcahueteando esa locura? ¿Y Selena? ¿Y yo?

A veces tomamos decisiones de mierda, pero esta es una mierda muy mierda, es que se llenó el ventilador de mierda y nos embarramos todos.

¡En terapia intensiva! ¡Mi Amiga la Prepago en terapia intensiva por querer ser flaca! Bien cabrón el que nos metió en la cabeza que ser flaco es lo que vende.

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Mi Amiga La Prepago se hace otra lipo

Este carnaval, a diferencia de los anteriores, pude ir a la playa; por lo que estaba luciendo mi bronceado casi insolación en el gimnasio junto a todas y todos los que entrenaban quienes también habían traído las prendas más chicas que tenían para mostrar al máximo de su piel enrojecida.

Estaba demasiado emocionado, me sentía parte del colectivo con mi short y mi franelilla azul clara que hacían que resaltara mi piel. Paseaba por los pasillos entres las máquinas y saludaba a todo el mundo con una sonrisa de “¡Hola! Estoy bronceado como tú”, pero me hacía falta Mi Amiga La Prepago, que de seguro me ganaba con una piel perfectamente tostada tipo Australian Gold, para sentirme más especial y llamar más la atención.

A las 6:25 am, como cada mañana, me acerqué a la puerta y allí estaba Mi Amiga La Prepago bronceada aunque un tanto tapada, como si no tuviera ganas de mostrar su piel tostadita por el sol caribeño. “Estoy hecha una gorda Italiano ¡Que asco me doy a mi misma! Es que no lo vas a creer: rollos, celulitis, panza, revolveras, huecos… parezco una vaca de engorde Italiano; ir a la playa con Diosa me hizo mucho mal ¡No quise ni que me la chuparan chico! Es que hasta pelos me salieron donde no tenía ¡Santerismo de mierda! ¡Me doy asco! ¡Estoy fea!”.

Intenté calmarla con frases de libros de autoayuda tipo…

1. Lo que importa no es lo físico sino lo de adentro

2. Tu vale más de lo que realmente vales

3. Una mujer real, de carne y hueso es más provocativa que una mujer plástica

4. Donde hay pelos hay felicidad

5. La carne en abundancia llama la atención

… pero no lo logré, siguió su largo penar por todas las esquinas del gimnasio hasta que soltó la bomba: “La semana que viene hice cita para hacerme la lipo”. “¿Otra vez?” le dije. “Tengo dos años que no entro a un quirófano Italiano y deja de verme con esos ojos, sé que estoy gorda y voy a hacerle frente con un cuchillo”.

Me hubiese gustado convencerla de lo contrario porque realmente no está como ella dice estar, pero peor que una mujer cabeza dura es un puta cabeza dura.

“Esta vez no me voy a operar con el Dr. Ángel Molina, mi cirujano plástico de confianza, porque esta muy carero, me la voy a hacer con un tipo ahí en Las Mercedes que me recomendó una amiga”.

Lo único que pude decirle antes de que saliera corriendo era que tuviera cuidado y que me avisara si necesitar algo. Ni chance me dio la muy puta de darle un beso por el día del amor y la amistad.

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Mi Amiga La Prepago suma otro ex

Esta mañana, a diferencia de las otras mañanas, no me recibió La Gocha que atiende la recepción del gimnasio sino el padrino babalorisha de Mi Amiga La Prepago, con una cara de culo y la pierna enyesada tendida a lo largo del sofá que está antes de los torniquetes.

Lo vi mientras le pasaba por un lado y seguí al encuentro con Mi Amiga La Prepago quien ya había vuelto a ser cristiana, católica y apostólica: con las lycras más apretadas que nunca, el cabello colgando y batiéndose, y una medalla de oro de la Rosa Mística; que rico es ser cristiano ¿no? la gente va y viene y las puertas de la iglesia como las piernas de una puta: abiertas de par en par.

“¿Y ese vigilante en la entrada?” Le dije a Mi Amiga La Prepago con la sonrisa de oreja a oreja “¿Vigilante? La vigilanta soy yo que le quité las muletas para que no pueda ir a ninguna parte. Esta ahí sentado esperando que venga el yo no sé que de los santeros a traerme mis riales porque yo no quiero estar más en esa mierda”.

Comenzamos a entrenar como si nada, como antes, como siempre; Mi Amiga La Prepago volvió a ser ella y yo en vez de aprovechar y llenarme de su energía no pude evitar ver al padrino babalorisha, ningún interés de mi parte aclaro, pero había algo en su cara que me recordó al pasado.

Me fui a los instantes en que Mi Amiga La Prepago término con El Portugués, con Pedro “El Árabe”, con Héctor “El Negro”, con  entrenador de TRX. Todos manifestaban una emoción similar en el rostro, era como un vacío, una incomodidad. Era como si les hubiese chupado la vida y dejado los cuerpos aún caminando por ahí sin rumbo.

Por el contrario Mi Amigo La Prepago estaba más llena de vida que nadie y se tongoneaba y la abrazaban y se agachaba; estaba en plan gallina: picando de aquí y de allá para que algún gallo la monte.

Quise describirle mi sensación pero no tuve la fuerza emocional para hacerlo, me sentí como todos sus ex: vacío. Habíamos vuelto a ser lo de antes pero yo no estaba tan lleno de fuerzas.

“¿Me dijiste que no tienes fuerzas Italiano? Aquí tiene una mezcla de Cell-Tech de limón para que agarres ánimos. Voy a subir a hacer caminadora, te espero allá”.

Me lo tomé y aún así no sentí nada, capaz de tanto visualizarme como un desapegado sentimental gracias a Mi Amiga La Prepago, se me está cumpliendo el deseo.

Hay que analizar bien las cosas que deseamos, no a todos nos queda bien el desapego.

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