Mi Amiga La Prepago se hace otra lipo

Este carnaval, a diferencia de los anteriores, pude ir a la playa; por lo que estaba luciendo mi bronceado casi insolación en el gimnasio junto a todas y todos los que entrenaban quienes también habían traído las prendas más chicas que tenían para mostrar al máximo de su piel enrojecida.

Estaba demasiado emocionado, me sentía parte del colectivo con mi short y mi franelilla azul clara que hacían que resaltara mi piel. Paseaba por los pasillos entres las máquinas y saludaba a todo el mundo con una sonrisa de “¡Hola! Estoy bronceado como tú”, pero me hacía falta Mi Amiga La Prepago, que de seguro me ganaba con una piel perfectamente tostada tipo Australian Gold, para sentirme más especial y llamar más la atención.

A las 6:25 am, como cada mañana, me acerqué a la puerta y allí estaba Mi Amiga La Prepago bronceada aunque un tanto tapada, como si no tuviera ganas de mostrar su piel tostadita por el sol caribeño. “Estoy hecha una gorda Italiano ¡Que asco me doy a mi misma! Es que no lo vas a creer: rollos, celulitis, panza, revolveras, huecos… parezco una vaca de engorde Italiano; ir a la playa con Diosa me hizo mucho mal ¡No quise ni que me la chuparan chico! Es que hasta pelos me salieron donde no tenía ¡Santerismo de mierda! ¡Me doy asco! ¡Estoy fea!”.

Intenté calmarla con frases de libros de autoayuda tipo…

1. Lo que importa no es lo físico sino lo de adentro

2. Tu vale más de lo que realmente vales

3. Una mujer real, de carne y hueso es más provocativa que una mujer plástica

4. Donde hay pelos hay felicidad

5. La carne en abundancia llama la atención

… pero no lo logré, siguió su largo penar por todas las esquinas del gimnasio hasta que soltó la bomba: “La semana que viene hice cita para hacerme la lipo”. “¿Otra vez?” le dije. “Tengo dos años que no entro a un quirófano Italiano y deja de verme con esos ojos, sé que estoy gorda y voy a hacerle frente con un cuchillo”.

Me hubiese gustado convencerla de lo contrario porque realmente no está como ella dice estar, pero peor que una mujer cabeza dura es un puta cabeza dura.

“Esta vez no me voy a operar con el Dr. Ángel Molina, mi cirujano plástico de confianza, porque esta muy carero, me la voy a hacer con un tipo ahí en Las Mercedes que me recomendó una amiga”.

Lo único que pude decirle antes de que saliera corriendo era que tuviera cuidado y que me avisara si necesitar algo. Ni chance me dio la muy puta de darle un beso por el día del amor y la amistad.

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