El enamorado secreto de Mi Amiga La Prepago

Hoy descubrí la verdadera razón por la que Mi Amiga la Prepago comenzó a entrenar en la noche: Fortunato. Todos estos días pensé que era por mi, ¡que iluso!, pero esta noche cuando lo vi entrar con la espesa estéril al gimnasio le lancé a Mi Amiga la Prepago una mirada de odio y después la arrastré del brazo hasta una esquina con el objetivo de echarle un sermón.

“Antes de que me digas cualquier mariquera de libro de autoayuda te tengo que confesar algo…” me dijo Mi Amiga la Prepago y se puso de espaldas al gimnasio; de la lycra se sacó un poco de barajitas de Amor Es… “Mira Italiano, mira todas estas tarjetitas que desde hace dos semana me están dejando en el locker con una rosa amarilla…”, Me hizo revisarlas una por una, pavosas todas, empalagosas, noventosas, pasadas de moda. “Creo que es Fortunato…” me dijo con un seguridad de policía “…el día que comenzó a entrenar recibí la primera Italiano, y desde ese día todos los días las consigo con una hermosa rosa amarilla”.

Y nos incorporamos a las máquinas y seguimos entrenando mientras ella me hablaba, no la escuché, no pude, sus palabras eran una gran equivocación, su ilusión la cegaba y las prótesis de las tetas las acompañaba.

Entrenamos como unos adolescentes inmaduros, persiguiendo a Fortunato y a la esposa, se le ponía siempre en la máquina de al lado o del frente y hacía los ejercicios como teniendo un orgasmo y se tocaba las tetas y la totona y yo a punto de vomitar del asco. Nunca había visto a una mujer humillándose tanto. “Es él Italiano, el de las tarjetas anónimas es él” pero Fortunato ni volteaba, la esposa se paseaba de su brazo como si nada, la ignoraban tanto como Mi Amiga la Prepago ignoraba la verdad.

Pero ella se seguía tocándose y los hombres del gimnasio la piropeaban fuertemente:

¡Te pusiera una manzana en la boca para chuparte el culo y sacarte sidra!

¡Dime quién es tu depiladora para chuparle las manos!

Estás más apretada que los tornillos de un submarino…

¡Estás tan buena que te haría un traje de saliva!

Si fueses pollo te metería este palo pa’ hace’te suda’

¡No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era marico!

Qué bonitas piernas ¿A qué hora abren?

Bonitas lycras, quedarían muy bien en el piso de mi pieza

El médico me prohibió levantar cosas pesadas ¿me ayudas a mear?

Mira Negra si ya perdiste la virginidad ¿me podría regalar la cajita en la que venía?

No aguantaba la pena; no por lo que le decían, si no por el papel de cabrón que hacía estando a su lado. “Viste Italiano, todos me desean y Fortunato los está escuchando”.

Y si, él los estaba escuchando, me lo hizo saber en un momento en el que Mi Amiga la Prepago estaba de espalda en una máquina: “Llévatela chamo porque si no le caigo a coñazos, ella me parió una niña que es un angelito y anda aquí haciendo la puta”.

¿Y no fue eso lo que lo enamoró hace años? me pregunté, es el típico italiano, me recordó a todos mis tíos y primos, una cuerda de machistas hijos de puta. Me la llevé del brazo a la cafetería del gimnasio fingiendo que estaba mareado para que Fortunato se fuera, ella seguía apretando la totona como si nada y cuando fuimos a recoger nuestras cosas salió del baño con otra rosa amarilla acompañada de otra tarjetita pavosa.

“Viste Italiano, me la dejó antes de irse, volví a ser la mujer más feliz del mundo”.

¿Quién soy yo para arrebatarle la felicidad?

Estándar