La primera, de muchas, reconciliaciones que vendrán

Entre abrir los ojos, estirar la mano, tomar el celular, ver que me llamaba un número desconocido, contestar, descubrir que era Elías (¿Cómo consiguió mi número celular?), escuchar su drama + ruegos, escribirle a mi jefe inventándole una excusa para decirle que no iba a trabajar, vestirme y bajar porque ya Elías estaba abajo de mi casa (¿Cómo supo donde vivo?) pasaron 10 minutos ¿Cuántas cosas en tan poco tiempo? No entiendo cómo pasó todo pero en un abrir y cerrar de ojos estaba ya en Boquerón 1 con Elías llorándome al lado.

“Tienes que ayudarme a que La Negra vuelva, por favor… Tienes que ayudarme a que La Negra vuelva, por favor… Tienes que ayudarme a que La Negra vuelva, por favor… Tienes que ayudarme a que La Negra vuelva, por favor…” Y hacía pucheros como un bebé; ya entiendo a Mi Amiga la Prepago cuando me dijo que necesitaba un hombre, y este tan masculino y peludo que se ve y es todo grande: las apariencias engañan.

Estaba amaneciendo y nosotros ya estábamos por Caraballeda a toda velocidad, Elías manejaba como un loco. Me olió a flores y cuando volteé en el asiento de atrás había un ramo gigante de flores y dos mariachis.

¡Ni de vaina le vas a cantar una serenata a La Negra, Elías! y menos a las 7 de la mañana, te va a mandar a comer mierda ¡Ya basta de cursilería chamo! Ella lo que quieres es que te la cojas. Dime tu ¿Cómo la enamoraste? Dándole webo hasta más no poder ¿No? ¡Bueno eso es lo que ella quiere!

Y seguía llorando como un pajúo y balbuceaba cosas que podía entender hasta que le grité: ¡Habla como un hombre mijo! Si piensas que te vas a bajar a intentarla convencer de que vuelva así llorando no la vas a ver más nunca.

“¿Con quién esta? ¡Dime por favor! ¿Está con un tipo o con una amiga?” Tuve que mentir, que mal me sentí, pero que iba a hacer, yo no soy la Comisión de la Verdad. Le dije que estaba con una amiga intentando liberarse de la presión que significa afrontar un compromiso.

Nos detuvimos delante de un edificio, Elías me pidió el favor que la llamara para decirle que estaba abajo, que la vine a sorprender ¡Vaya sopresa! pensé, cuando baje y me vea con Elías Mi Amiga la Prepago me va a matar.

“Italiano que haces llamándome tan temprano ¿Pasó algo?”

– Estoy abajo del edificio aquí en La Guaira mi Negra, vine a darte una sorpresa.

“¿Estás con Elías verdad? Dime si o no, sé sincero conmigo Italiano”

– No. Sí. No. Sí, si, si.

“Porque eres así Italiano, por qué tienes que siempre recordarme que lo estoy haciendo mal, por qué. No quiero bajar, estoy empiernada con un hombre, un verdadero hombre”.

– Baja por favor, no me dejes aquí que me van a violar, por fa’…

“Te odio Italiano, pero creo que ya recibí suficiente webo anoche (se echó a reír) ya voy a bajar pero igual quiero que Elías me ruegue y todo eso ¿Trajo mariachis y flores y drama?”

– Vino con todo.

“Por eso lo amo, recojo y bajo”

Viene bajando, le dije a Elías. Sécate la lágrimas y prepara todo el show porque estoy seguro que le va a encantar. “¡Lo sabía!” dijo emocionado y se arrodilló delante de la puerta del edificio, los mariachis comenzaron a cantar. Yo me monté en la camioneta, recliné el asiento y me arropé con un suéter que estaba ahí para intentar dormir, esta película me la sé de memoria.

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El aborto emocional de Mi Amiga la Prepago

Somos seres sumamente complejos, tanto física como emocionalmente, y no lo digo yo sino especialistas que han pasado décadas intentando entendernos y no lo han logrado; es que si ni uno mismo se entiende imagínense alguien ajeno a uno, no llevan chance.

Aprender a entenderse es difícil, estamos muy ocupados viviendo, entrenando, sonriendo, haciendo colas, aceptando a los que nos rodean; de vaina cuando cagamos o nos bañamos nos conseguimos con nuestros yo interno y como es muy poco tiempo no profundizamos, nos olvidamos conformándonos con lo superficial, los deseos más básicos, parches perfectos para las angustias y que nos ayudan a tapar una serie de calles con curvas que se conectan y entrelazan y enredan y se hacen autopistas y vuelven a ser carreteras y pasajes que unen a la mente con el corazón; por eso funcionan por separado, es muy pelúo que uno llegue al otro y asimile lo que quiere decirle.

Mi Amiga la Prepago no tiene conectado el corazón con la mente, ella tiene conectada la mente con la cuca, por eso me cuesta tanto entenderla y odio sus juicios de valor y sus consejos errados, y amo que sea tan básica y que me recuerde que mientras a ella la recorre una sola calle de arriba a abajo, a mi me atraviesan millones de caminos que hacen que mi mente no se conecte con mi corazón.

Estaba camino al gimnasio cuando Mi Amiga la Prepago me llamó alterada, iba camino a La Guaira a verse con “un amigo”, dejó a Selena con la abuela e iba autopista abajo a drenar “todo esto que me está pasando”: Elías, el compromiso, la familia de Elías, su nueva familia, el loft en Campo Alegre, una posible boda, el segundo hijo, engordar, dejar el gimnasio, depender económicamente de un hombre, etc.

¿Y no era eso lo que siempre quisiste? le pregunté y no me supo responder: que si era pero no así, que era mucho para este momento, que si era el momento pero no la etapa, que ella necesitaba menos pero a la vez quería más.

¿Quién es ese amigo al que vas a ver? ¿Vas a tirar con él? “Si Italiano, necesito que me cojan vale, Elías lo que hace es hablarle a la barriga y el webote que tiene es un adorno chico, ni se le para, se lo agarro y él lo que quiere es acariciarme la barriga y así yo no puedo”.

¿Y qué le dijiste a Elías? ¿Él sabe que te fuiste a La Guaira? “Si, le dije que aprendiera a ser hombre y me fui”.

Comenzó a entrecortársele la voz y no pudimos hablar más. Yo no pude entrenar, no dejé de pensar en nuestra naturaleza, en la fábula del sapo y el escorpión, en que “las cabras siempre tiran pal’ monte”, en que a veces deseamos cosas y el universo se pasa de pana y no las concede y no sabemos aprovecharla; además de complejos somos malagradecidos ¿por qué el corazón no hace un esfuerzo y manda un bojote de camiones al cerebro para que entienda que ser amado está bien? ¡ser amado es lo normal! que debemos ser consecuentes con lo que queremos y mantenerlo.

Sigo con la tristeza de Mi Amiga la Prepago aquí entre el pecho y la espalda, es como un vacío que pesa y que me hace sentir miserable.

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Conocí a la familia de Mi Amiga la Prepago

“Una noche especial para gente especial” fue el título del grupo de WhatsApp en el que Mi Amiga la Prepago me metió con otras y otros más para invitarme a una cena en su nueva casa.

Desde la parrilla en mi casa no habíamos hablado, me imagino que se mantuvo ocupada disfrutando de todo lo que Elías, o mas bien la familia de Elías, tenía para darle.

Mi Amiga la Prepago y Elías son medio hermanos, el papá de Elías es el papá de Mi Amiga la Prepago sólo que la mamá de Mi Amiga la Prepago la alejó de él al nacer, y él hizo una nueva vida y tiene hijos, esposa, una manicería en Chacao y mucho dinero.

La cosa es que el papá de Elía y de Mi Amiga la Prepago les regalo un apartamento en Campo Alegre, ahora Mi Amiga la Prepago tiene otro apartamento en Campo Alegre (el primero se lo regaló Fortunato); “Pero Italiano este es tipo loft y es moderno y me siento en Nueva York”, por lo que organizó un Open House para que  lo conociéramos, es decir, para que ella nos pueda restregar los feliz que es. Ustedes dirán ¡Ay que envidioso!, yo conozco mi ganado.

Salí de entrenar y caminé hasta el nuevo loft, que es a tres cuadras del gimnasio y la llamé para que me bajara a abrir. Esperé como 15 minutos en la puerta, esperar es una injusticia; cuando bajó a abrirme pegó un gritó que despertó a todo Chacao “¡Ay que bello estás Italiano! Eres lo que me faltaba esta noche para ser totalmente feliz”.

Estaba demasiado gorda, la nariz tan ancha como la cara, el culote, las tetas, ésta no sólo dejó el gimnasio sino que abrió la boca.

Me manchó los cachetes de besos rojos en el ascensor y cuando entré al apartamento, espectacular no puedo negarlo, me presentó a toda su nueva familia.

Conocí a todos los árabes que estaban, no había nadie del gimnasio, me enseñó toda el apartamento, los adornos y sus precios, me hizo probar todas la comida que la suegra-madrastra había hecho y tomar varias copas de champagna. En unos de los pocos momentos que tuve para respirar Elías se me acercó y me dio las gracias por venir “Para La Negra era muy importante que vinieras” y me abstraí de todo lo que estaba sucediendo: ¿Por qué es importante para Mi Amiga la Prepago que yo haya venido? Somos amigos, pero no soy su mejor amigo, somos amigos del gimnasio. ¿Por qué todo gira en torno a mi y no a su barriga o al mega anillo de compromiso que tiene en el dedo? ¿Qué tiene que probarme Mi Amiga la Prepago a mi con todo esto? ¿Qué quiere demostrarme?.

“En qué piensas Italiano ¿Ya la champagna te hizo efecto?”, me sacó del trance. Comenzamos a hablar en un tono distinto al de la presentación a la prensa y se notaba cansada, ahogada: lo sabía.

Nos fuimos a su cuarto, Selene estaba durmiendo en la cama, la arropó y se le sentó al lado, con el culo ocupó casi toda la cama. Comenzó a decir muchas cosas que la pusieron triste: “Esta niña si me salió buena, ha tenido tantos papas y tíos y amigos míos que se me va a hacer monja de grande. Ahora Elías de papá y también Fortunato que no me habla y esta nueva casa y cambiar de cuarto y engordé y no voy más al gimnasio y todas estás árabes enseñándome a cocinar para servir a mi hombre ¡Yo sé cómo servir a un hombre! ¡Aqui en la cama es donde se sirven a los hombres! No en la cocina ¡Ay Italiano lo que me espera!.

Y la abracé fuerte por un rato y me recordé de la fábula del escorpión y el sapo en la orilla de un río: el escorpión le rogaba al sapo que lo cruzara al otro lado y el sapo no quería porque podía clavarle el aguijón a mitad de camino y matarlo, y el escorpión le decía que si lo hacía él también se iba a morir; al final cuando lo convenció y el sapo lo pasó, en la mitad del río le clavó el aguijón, entonces el sapo se volteó a verlo y le dijo qué porqué lo había hecho y el escorpión le dijo que lo hizo porque era su naturaleza.

Acepté un papel aluminio con un poco de dulces y cosas saladas que me dieron y me fui súper deprimido del loft, es como si Mi Amiga la Prepago me hubiese dado toda su tristeza para que me la llevara y la mantuviera hasta que ella pudiera tenerla de nuevo. Pensé en cuál era realmente mi naturaleza, obviamente no es ni similar a la de Mi Amiga la Prepago pero creo que compartimos algo.

Lejos de lo que a uno le gusta, privados de poder drenar nos volvemos unos salvajes; ahí es cuando Mi Amiga la Prepago se vuelve loca y manda todo a la mierda y se tira a cuanto hombre se le atraviesa.

No he dejado de pensar en ella, no he querido escribirle, estoy muy triste para hacerlo, estoy igual que ella: solo en medio de tanta compañía.

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