Mi Amiga La Prepago y el Incesto

Las estructuras mentales pesan tanto como aquellas reales de vigas y cemento que construyen las ciudades. Desde el primer “No llores que ya te voy a dar la teta” nuestra cerebro comienza a cimentarlas.

Yo, al igual que millones de ustedes, me crié bajo negaciones que, aunque no buscaban limitarme, crearon en mi cabeza una estructura que poco a poco fue opacando cualquier idea liberadora.

Los curas, las profesoras y su caligrafía palmer, las monjas, el coordinador con el libro de vida, las madre abnegadas, los amigos, la familia… todos le ponen algo a esa estructura que cargamos y de la que nos volvemos esclavos respondiendo con nuestra manera de ser.

La mía por estos días no soportaba a Mi Amiga La Prepago; ya no encajaba su manera de ser en lo que soy, la aborrecía, me causaba ataques de ansiedad, me hacía sudar sólo con verla. Se había vuelto un antivalor para mi.

Me ponía bipolar: la amaba en ciertos momentos cuando quería ser como ella y de repente quería hacerle daño, la odiaba, quería vomitarle encima, insultarla, lastimarla, devolverle todo el daño que me había hecho pero entonces me daba cuenta que ella nunca buscó hacerlo, que fui yo sólo el que intentó medirla con mi vara, hacer que encajara en mi estructura mental, y con la excusa de que tenía que irme temprano a casa a seguir trabajando salía corriendo del gimnasio porque no podía seguirla viendo siendo feliz.

Hoy se puso una pantaleta que compró en Amazon y que le trajo una amiga, con un dildo plástico en la parte trasera que ayuda a abrirte el ano para poder tener sexo más placenteramente. “Es que el webo de Elías es gigante Italiano y si por delante me duele imagínate esta noche cuando le de el culo”. Me da asfixia, intolerancia auditiva, me generaba repulsión, la veía en cámara lenta mientras hablaba y quería lastimarla.

¿Cómo va a andar por la calle con un webo de plástico metido en el culo? ¡¿Cómo?!

La relación sexual que tenía con su medio hermano Elías se iba tornando emocional en la medida en que él le hacía regalos caros. El primer iPhone 5S de Venezuela se lo compró, tres relojes nuevos, zapatos y ropa de gimnasio de última tecnología, fines de semana en hoteles 5 estrellas.

“Me estoy enamorando Italiano, Elías me tiene danzándole el vientre todo el día” ¡No la soporto más! ¡Danzándole el vientre! ¿En serio?

¡Mi Amiga la Prepago no está enamorada de Elías! ni se va a enamorar; ella está enamorada de ella cuando está con Elías, de los regalos, de la vida que le da, de que le cuiden a Selena, de tener sexo fácil sin tener que hacer nada; per cómo se lo digo, quién soy yo para decirle que está viviendo una mentira y que cuando Elías se canse de ella va a volver a sufrir por Fortunato.

Guardo silencio, respiro profundo.

Esta noche Elías la alcanzó en el gimnasio y yo ahí lampareando, los veía con lástima-envidia-tristeza-ternura ¿no sé por qué me duele tanto que lleven una vida plena? ¿por qué no puedo aceptar que ella sea diferente a mi?

“Nos vamos italiano, le conté a Elías lo de la pantaleta con el dildo y se le puso durísimo” y se fueron corriendo.

Yo pensé que lo normal era enamorarse y trabajar por el amor juntos y las mariposas y las tarjetas y hacer el amor y eso… creo que estoy fuera de época.

Nada; hay que aceptar a los amigos y a las amigas Prepago, total fuimos nosotros los que los escogimos.

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Mi Amiga La Prepago y su Nueva Familia

Todos tenemos la necesidad de pertenecer, ser parte de algo, identificarnos, engranarnos, mimetizarnos y así subsistir.

Yo, desde que tengo uso de razón, he intentado pertenecer a muchas tribus, a muchos grupos, a muchas personas; hoy creo haberlo logrado, pero no vamos a hablar de mi, sería aburridísimo, hablemos de Mi Amiga La Prepago quien no sólo tiene la necesidad de pertenecerle a alguien si no de dársela también.

Hoy decidí que no la iba a sermonear más, se acabaron los peos, las arrecheras y los juicios de valor, me ladillé de ser el amigo gruñón que todo lo critica; se atrevió hasta a compararme con la Iglesia Católica.

La muy descarada se mudó a casa del papá, seguro pensaron los mismo que yo: ¡Ay que linda!, el reencuentro de la familia, recuperar el tiempo perdido, conocerse más con el viejo, disfrutar de los hermanos, sentirse segura, conocer la cultura de los árabes, etc. Estábamos en el spinning y yo feliz, al fin Mi Amiga La Prepago había conseguido lo que tanto necesitaba: una familia a la cual pertenecer para así cambiar sus hábitos; pero no, ella se fue a casa de viejo a comerle el tabaquito al hermano mayor, de vaina que paro la clase de spinning del grito; con la excusa de que los hermanos árabes duermen en un mismo cuarto se está pegando a Elías, el  hermano mayor con el ya había tirado, y lo hacen mientras los otros dos hermanos le duermen al lado; o sea, adolescencia total.

¿Y Selena? Le pregunté, donde está la niña. “Duerme con los nuevos abuelos y ellos la llevan al cole’ le dan de comer, la llevan al parque, al club y yo con Elías divino, nos escapamos a Marina Grande, en la manicería, en la piscina de la casa, en una esquinita del gimnasio, en los estacionamientos… por cierto hoy se me acaban las pastillas, al salir del gym me sigues al Farmatodo para que me las pidas tu porque me da pena”, pero no le da pena tirarle al lado a los hermanastros y luego ir el domingo a misa en familia.

El hecho es que hizo que todos los de la clase de spinning se rieran de mi porque según ella, yo tengo “falta de cama”, por eso ya no me meto más, le dije que sólo la escucharía y ella feliz “¡Ay mejor! Y después vas y te pajeas pensando en mis historias”.

¿Y después voy y me pajeo? Eso es lo que piensa Mi Amiga La Prepago que hace la gente que la conoce, el bendito complejo de la bomba sexy.

Fui obligado a comprarle las pastillas y como hace media hora me mandó una foto de Elías durmiendo sobre sus tetas con esta dedicatoria “Para que fantaseeeeees con base”.

¡No la soporto!

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El Papá de Mi Amiga La Prepago

Hoy llegamos al gimnasio un pelín más temprano que de costumbre, nos acompañaban todavía los últimos rayos del sol. Estacionamos en el sitio de siempre y fuimos por la acera hacía el gimnasio cuando unos gritos interrumpieron nuestros camino: “¡Dubraska! ¡Dubraska! ¡Dubraska!”.

Seguí caminando como si nada, yo no conozco a ninguna Dubraska pero un jalón me lo impidió. Volteo y descubro que un hombre había detenido a Mi Amiga la Prepago de la misma manera que ella a mi.

Era un señor mayor, como de 70 años, árabe, grande, con barba y barriga, me imagino que es el dueño de la manicería que está diagonal al gimnasio. Seguro conoce a Mi Amiga la Prepago de atrás, pensé; ella estaba temblando y respirando cada vez más rápido.

“Dubraska soy yo ¿No me reconoces? ¡Cómo me vas a reconocer si hace 30 años que no nos vemos! Soy tu papá, hija”. Me costó tragar, a Mi Amiga la Prepago también, me clavó las uñas en el brazo estaba a punto de sangrar. Dio un paso atrás y se le cuadró al señor. Se veían fijamente, no podía creer el parecido, eran dos gotas de agua, sólo que Mi Amiga la Prepago es negra.

“Tu mamá se encargó de torturarme por 30 años mandándome fotos tuyas hija.”

Mi Amiga la Prepago lo agarró por el hombro y le dijo “¡Ya va! ¿Cómo que hace 30 años? ¡Yo tengo 29!”. “¡No hija!” le dijo el señor “Tu tienes 30, naciste hace 30 años, lo recuerdo como si fuera ayer; me torturé todo este tiempo pero es que no podía dejar a mi familia, ya tenía dos varones y Dios me mandó dos más ¡Cómo te añoraba hija! Siempre me hizo falta mi hembra, te pensaba con las fotos que me mandaba tu mamá y traté de buscarte pero fue inútil, nunca te conseguí”.

Estaba en shock, Mi Amiga la Prepago volteó a verme y los nervios hablaron por mi ¿En serio te llamas Dubraska? ¿Ese es tu verdadero nombre? para cambiarlo en el celular. Me apretó más el brazo. “¿Él es tu esposo?” preguntó el señor. “¡No! ¡No! ¡No! él es el Italiano una amiguito del gimnasio” le dijo Mi Amiga la Prepago y me desclavó las uñas e intentó relajarse, se soltó el cabello y se echo brillo en los labios.

El señor no dejaba de verla, la miraba lindo, con los ojos aguados, con ganas de abrazarla. “¿Y tu qué eres hija? Siempre soñé con que eras médico o dentista o veterinaria y que te casabas y tenias unos morochos varones que llamarías Charbel, como mi Santo, y Aldo. ¿Estás casada hija?” el señor comenzó a ponerse controlador, Mi Amiga la Prepago estaba más nerviosa que yo; sacó de su cartera las tarjetitas de Amor Es… y le echó el cuento de su vida, le dijo que aunque tenía una hija llamada Selena, como la cantante, no estaba casada, pero que tenía un enamorado y le mostró una a una las tarjetitas que le mandó. Muy seria y distante pero intentando ser una buena hija. Mi Amiga la Prepago disfrutaba de la atención prestada.

Mientras esto pasaba yo saqué el celular para cambiar el nombre, valoré enterarme de esta manera, es una buena anécdota para contarle a la gente o twittearla. “No vayas a cambiar mi nombre, déjame como La Negra, nada de Drubraska, La Negra, ese es mi nombre”. Guardé el celular y el señor con su voz dulce le dijo “Entonces yo también te diré La Negra hija”. Ella suspiró.

Hoy no entrenamos; pasamos a la manicería y Mi Amiga la Prepago conoció a sus 4 hermanos, todos muy árabes: de nombre, físico y actitud. Estaban muy contentos aunque la veían con ganas de cogérsela. Nos sacaron unos pistachos y mientras se hacían preguntas Mi Amiga la Prepago me dijo al oído “Al mayor me lo tiré hace años ¡Cometí incesto Italiano!” y se me atragantó el pistacho. “Ya nos había conocido antes papá” dijo el hermano mayor “Entrenamos mucho tiempo juntos en el gimnasio”.

Será que entrenaste sobre el webo pensé en voz alta y todos se rieron de lo más natural. “Te ves fiestera hija, como una muchacha que le gusta las cosas buenas y andar por ahí alegre y divirtiéndose con todo el mundo” sumó el señor a mi comentario y Mi Amiga la Prepago volteó a verme “Cuidado y dices algo más porque te echo a Obama” todos se rieron y siguieron jodiendo; yo poco a poco fui abstrayéndome mientras veía las especies y los frutos secos.

Ya a unos pasos de la escena admiré el hallazgo de Mi Amiga La Prepago, era ya justo y necesario, a ver si sienta cabeza, si deja la loquera, si supera al otro Italiano. Volteó como para agarrarse de mi mano y no me consiguió, estaba ya en la puerta de la manicería; me despedí apurando el paso.

Mi Amiga La Prepago me alcanzó tomándome por los hombros “No cambies mi nombre en tu celular por favor, no me llamo Dubraska, ni Susana, ni nada, soy La Negra, tu negra, la negra de todos”. Me abrazó y se devolvió al altar donde la había montado su nueva familia.

Llegué al estacionamiento y vi su camioneta blindada, me asomé y descubrí tantas cosas como personalidades, un desorden de muchas mujeres que eran una mujer, una camioneta tan grande y pesada como un templo y que no era más que un control que Fortunato ejercía sobre ella.

Ya estaba bastante oscuro afuera y yo pensando en todas las amigas que había tenido con el mismo nombre: La Negra, cuantas veces había cambiado, cuantas personalidades había adoptado, una por webo, un personaje por hombre.

Yo siempre he sido el mismo: fácil de influenciar difícil de cambiar.

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El enamorado secreto de Mi Amiga La Prepago

Hoy descubrí la verdadera razón por la que Mi Amiga la Prepago comenzó a entrenar en la noche: Fortunato. Todos estos días pensé que era por mi, ¡que iluso!, pero esta noche cuando lo vi entrar con la espesa estéril al gimnasio le lancé a Mi Amiga la Prepago una mirada de odio y después la arrastré del brazo hasta una esquina con el objetivo de echarle un sermón.

“Antes de que me digas cualquier mariquera de libro de autoayuda te tengo que confesar algo…” me dijo Mi Amiga la Prepago y se puso de espaldas al gimnasio; de la lycra se sacó un poco de barajitas de Amor Es… “Mira Italiano, mira todas estas tarjetitas que desde hace dos semana me están dejando en el locker con una rosa amarilla…”, Me hizo revisarlas una por una, pavosas todas, empalagosas, noventosas, pasadas de moda. “Creo que es Fortunato…” me dijo con un seguridad de policía “…el día que comenzó a entrenar recibí la primera Italiano, y desde ese día todos los días las consigo con una hermosa rosa amarilla”.

Y nos incorporamos a las máquinas y seguimos entrenando mientras ella me hablaba, no la escuché, no pude, sus palabras eran una gran equivocación, su ilusión la cegaba y las prótesis de las tetas las acompañaba.

Entrenamos como unos adolescentes inmaduros, persiguiendo a Fortunato y a la esposa, se le ponía siempre en la máquina de al lado o del frente y hacía los ejercicios como teniendo un orgasmo y se tocaba las tetas y la totona y yo a punto de vomitar del asco. Nunca había visto a una mujer humillándose tanto. “Es él Italiano, el de las tarjetas anónimas es él” pero Fortunato ni volteaba, la esposa se paseaba de su brazo como si nada, la ignoraban tanto como Mi Amiga la Prepago ignoraba la verdad.

Pero ella se seguía tocándose y los hombres del gimnasio la piropeaban fuertemente:

¡Te pusiera una manzana en la boca para chuparte el culo y sacarte sidra!

¡Dime quién es tu depiladora para chuparle las manos!

Estás más apretada que los tornillos de un submarino…

¡Estás tan buena que te haría un traje de saliva!

Si fueses pollo te metería este palo pa’ hace’te suda’

¡No te lo vas a creer, pero yo hace 30 segundos era marico!

Qué bonitas piernas ¿A qué hora abren?

Bonitas lycras, quedarían muy bien en el piso de mi pieza

El médico me prohibió levantar cosas pesadas ¿me ayudas a mear?

Mira Negra si ya perdiste la virginidad ¿me podría regalar la cajita en la que venía?

No aguantaba la pena; no por lo que le decían, si no por el papel de cabrón que hacía estando a su lado. “Viste Italiano, todos me desean y Fortunato los está escuchando”.

Y si, él los estaba escuchando, me lo hizo saber en un momento en el que Mi Amiga la Prepago estaba de espalda en una máquina: “Llévatela chamo porque si no le caigo a coñazos, ella me parió una niña que es un angelito y anda aquí haciendo la puta”.

¿Y no fue eso lo que lo enamoró hace años? me pregunté, es el típico italiano, me recordó a todos mis tíos y primos, una cuerda de machistas hijos de puta. Me la llevé del brazo a la cafetería del gimnasio fingiendo que estaba mareado para que Fortunato se fuera, ella seguía apretando la totona como si nada y cuando fuimos a recoger nuestras cosas salió del baño con otra rosa amarilla acompañada de otra tarjetita pavosa.

“Viste Italiano, me la dejó antes de irse, volví a ser la mujer más feliz del mundo”.

¿Quién soy yo para arrebatarle la felicidad?

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Comencé a entrenar en la noche

Nunca entendí a esa gente de la universidad que se cambiaba al horario nocturno porque no soportaba el show de los alumnos del horario matutino, hasta ayer que me vi en medio de un poco de adolescentes que acaparaban todas las máquinas del gimnasio gritando, saltando y hasta bailando.

Estudiar en la Santa María nunca me pegó, es más, me divertía demasiado el show matutino de los estudiantes que iban a la universidad como si fuesen a Margarita; pero ¿showcitos en el gimnasio? el lugar en el que voy a drenar, no estoy listo para soportarlo.

La semana pasada sólo hice bicicleta; la máquina de cardio’ de los noventa que nadie usa. Sentado en una de ellas, al fondo del gimnasio, pasé las dos horas de entrenamiento mientras veía el fin del mundo: un poco de niñas queriendo ser mujeres, muchachitos levantando peso como si se fuesen a convertir en fisicoculturistas en un día; el período de vacaciones había comenzado y el resto de los que entrenábamos íbamos perdiendo terreno.

Mi Amiga la Prepago estaba desaparecida, el joyero judío la invitó a su casa a una orgía con “otras amiguitas de él” y cuando llegó se consiguió a 5 puticas “Que ni las tetas tenían echas Italiano y a las que después de cogérselas, una por una delante de mi, les pagó 2 mil y me mandó a pedirles un taxi. Me sentí súper mal Italiano no quise que me metiera ni un dedo, ya yo no estoy para esto chico”.

Creo que todo es culpa de la rutina. Cuando nos acostumbramos a algo, nos sentimos cómodos con el proceso, depositamos cierta cantidad de sentimientos en lo que hacemos y con quien lo hacemos. A Mi Amiga la Prepago a veces se le olvidad que antes de ser Prepago, ella fue mujer, y las mujeres son tan humanas como los hombres, y los humanos rutinarios le ponen el corazón a las cosas que hacen.

Se lo dije en un mensaje y no me respondió, la he estado llamando y me tranca: le duele. Hace un par de años que estoy a su lado y conozco sus movimientos. Mi Amiga la Prepago deposita en el hombre que se la coge más de 6 veces una serie de sentimientos que hace que se le olvide que sexo es sexo.

Pero bueno.

El viernes me levanté con la tolerancia en cero y decidí que no iba a entrenar más en las mañanas, así que fui al gimnasio en la noche.

Tenía miedo de comenzar de nuevo, en la noche no conozco a nadie y sin Mi Amiga la Prepago todo iba a ser muy difícil. Camino al gimnasio hice otro intento de comunicación con ella, le mandé un mensaje: “No soporto a los adolescentes calientes entrenando en la mañana, me cambiaré para la noche” le dije con la esperanza de que me respondiera con unas de sus patadas, pero nada.

Llegué al gimnasio y me sentí en casa: en la recepción estaba otra Gocha, está más amable y bonita que la de la mañana, en las máquinas pura gente adulta, todos con sus audífonos, muy serios, cada quien en su peo, los entrenadores eran otros, se veían más panas. Me cambié y fui a calentar a las caminadoras, puse en modo repetir la nueva canción de Marc Anthony Vivir Mi Vida y comencé a sudar. Ya en el segundo coro estaba soñando a pleno hasta que me jalaron el audífono derecho, me caí de la nube.

“¡Hola Italiano! ¿Me extrañaste?” ¡La madre que la parió! La frase que marcó un antes y un después en mi vida, se me aguaron los ojos, habían pasado dos semanas sin verla y estaba hermosa, la necesitaba.

“Si vas a llorar, llora de una, porque a penas me monte en la caminadora de al lado comenzamos otra vida, borramos toda las mierda de antes: al negro marico, a los portugueses, al mamawebo de Fortunato y su esposa infértil ¡a todos! soy otra Italiano, es más vámonos a hacer bicicleta, quiero cambiar de máquina hoy y cambiar de vida, hasta de marca de hilo cambié”.

Estaba sudando de la emoción y con taquicardia, la seguí y aprecié algo más noventoso que las bicicletas: unas extensiones que Mi Amiga la Prepago se había puesto que le llegaban al culo; se volteó y me dijo “¿Qué te parece mi melena? Una ayudaita mientras me crece nunca está de más”.

Que habilidad tiene la muy puta de reiniciarse una vez cada dos meses, y pensarán que es engaño pero no, su actitud era otra, sus ganas se habían renovado ¿Cómo hace?

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Mi Amiga la Prepago & La Costumbre

Después de 6 visitas seguidas durante una semana, otro Mulco, un ChronoSport, un Victorinox, un Suunto y un brazalete imitación Cartier, Mi Amiga la Prepago dejó de cobrarle al Joyero Judío. “Me estoy convirtiendo en una puta Italiano, ya no le acepto nada, sólo quiero que me de placer”.

Y si, después de un tiempo lo comenzamos a hacer por placer, nos volvemos unas putas de las emociones, del tiempo, de la rutina, de la ciudad, de la noche, de la nevera. Nos prostituimos de gratis para sentirnos después vulnerables, sabernos de carne y hueso; nos violamos una y otra y vez, y a veces tenemos el tupé de sentirnos ultrajados.

Los encuentros de Mi Amiga la Prepago y Joyero Judío seguían siendo en el mismo lugar: el cuartito de atrás de la joyería en el Centro Lido; los relojes dejaban de sonar y Mi Amiga la Prepago sólo podía escuchar el flujo vaginal bañando el delgado cilindró de metal, normalmente usado para las medidas de los anillos, entrando y saliendo de su vagina.

“Ese Judío me trae loca, todo los días los mismo, es la rutina más divina en la que he vivido”. Mis erecciones nos acompañaron en la caminadora durante las mañana de entrenamiento en las que fui víctima de los polvos que el Joyero Judío le echaba a Mi Amiga la Prepago.

Antes de que Selene saliera del colegio y justo después de haber sudado en el gimnasio, un ligero movimiento de tela dejaba al descubierto los labios vaginales carnosos de Mi Amiga la Prepago. “Cada día me mete algo diferente para abrirme, me dice que no quiere lastimarme con su instrumento de carne”.

Y Fortunato perdía terreno.

Ya casi se cumplen los dos meses de la noche del secuestro, de la promesa de ser felices juntos, de la humillación callejera y es hombre ni un mensaje ha mandado. Mi Amiga la Prepago a diferencia de muchos no pasa sus guayabos bebiendo, los pasa con hombres adentro, sintiéndose mujer y llenándose de banalidad.

Ojala no se arrepienta como lo hacemos los mortales.

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Mi Amiga la Prepago en la Joyería del Centro Lido

Cuando estás próximo a obtener ese algo que vienes deseando desde hace mucho tiempo, la mente se relaja y le da paso a otros deseos. Somos unos inconformes, estamos accionando en botón “DESEAR” a cada rato y nos envenenamos de inconformidad; esa que nos lleva a hacer cosas que no creíamos capaz de hacer.

La repentina desaparición de Fortunato mantenía a Mi Amiga la Prepago aumentando centímetros de cintura, por lo que no se conformaba con hacer escaladora y máquinas, se metía en el spinning, TRX, bailoterapia, boxeo + las inyecciones de alcachofa con L-Carnitina que Fanta le ponía en el abdomen y las revolveras para hacerla sentir más flaca.

Nos encanta hacernos daño físico: auto flagelarnos en el gimnasio para drenar nuestras miserias, inyectarnos quemadores de grasa para desaparecer la ansiedad, hacernos la hidrolipoclasia, vacunterapia y carboxiterapia para sentir un dolor superior al que ya tenemos y olvidar que aún no tenemos lo que queremos.

Todo esto de Fortunato asomaba malas noticias; Mi Amiga la Prepago decía que todo lo del divorcio capaz lo tenía ocupado pero el realidad, al igual que todos los que la rodeábamos, sabía que el carajo se echó pa’ atrás y prefirió seguir teniendo una familia forzada a ser víctima del qué dirán.

Para olvidar todo eso no le quedó de otra que obsesionarse con un Mulco, “Pero no es cualquier Mulco Italiano, es el nuevo”. Mi Amiga la Prepago como buena Prepago los tenía todos: el de correa rosada con los piñones dorados, el azul claro de mica blanca con el trébol de brillanticos, el negro cuadrado con correa de cuero y detalles en cobre, el verde manzana de caja de titanio; no puedes ser Prepago y no tener un Mulco, ni una cartera Michael Kors, ni los hilos Victoria’s Secret, ni las diferentes aromas de Thierry Mugler: Angel, Womanity, Alien.

Todas en el gimnasio lo tenían, desde la Prepagos hasta las amas de casa más respetadas. “¡Ay es bello Italiano! Se llama Prix y es rojo como con banderitas de Fórmula 1”.

Hoy al terminar de entrenar se fue a hacer un depósito en el Centro Lido y lo vio en la vitrina de una de las joyerías del centro comercial. “Yo venía distraída Italiano y me llamó con el pensamiento, me volteé y lo vi, fue amor a primera vista. Yo sabía que costaba carísimo, pero igual entré, me lo merecía Italiano”.

Andaba en unas lycras blancas top verde fosforescente y chaqueta transparente. Preguntó cuanto costaba y no reaccionó cuando le dijeron que costaba Bs. 22.000 por lo que el vendedor, que además era el dueño, se vio interesado en la clienta. “Pensé en pasar un poquito de cada tarjeta de crédito, aunque me iba a sentir humillada y entonces le pregunté que qué formas de pago aceptaba y de repente me estaba cogiendo en 4 en la oficinita de la tienda Italiano…” grité un ¡Qué! que se escuchó hasta en Cagua “…fue un rapidito, bello el tipo, de buen cuerpo y un webote sabroso, hace tiempo que no tenia adentro nada tan potente. La oficinita era chiquita y me dio webo en todas la posiciones y sin quitarme la ropa Italiano, que buen polvo; sólo me medio bajó la lycra y me sacó las tetas del top ¡Qué buen polvo! volví a sentirme mujer. Echamos 3 y yo salí antes del mediodía con el Mulco Prix en mi muñeca izquierda Italiano ¿Qué tal?”.

Me mandó por WhatsApp una foto de la tarjeta en la que el judío joyero le había escrito “Ven a visitarme cuando necesites una joya que te haga más joya”.

Después del gritó que pegué no pude reaccionar otra vez, quería juzgarla, regañarla y maltratarla emocionalmente pero me había excitado tanto el cuento que preferí no hacerlo. Después de eso Mi Amiga la Prepago fue a buscar a Selena al colegio y de allí almorzaron con su mamá; a todas estas ella no se bañó, se fue llena de pecado como buena Prepago y con su nuevo Mulco en la muñeca.

Y uno aquí, en lo mismo.

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El secuestro de Fortunato

Todo tiene fecha de expiración, incluso las mentiras.

Un cacho, que es una mentira, puede que aguante por años escondido con la intención de no hacer daño; o como lo de Selena, la hija de Mi Amiga La Prepago y Fortunato, que en la familia de Fortunato creen que es hija legítima de su matrimonio; pero una mentira disfrazada de cachifa con otra buena intención, no iba a durar mucho, es como los espermatozoides que a penas caen en la superficie que no es, se mueren.

Hoy no fui al gimnasio, no puede, no dormí nada anoche. Mi Amiga la Prepago me llamó como a la 1am para darme una muy mala noticia: habían descubierto el parapeto en casa de Fortunato gracias a que, luego que lo secuestraron, Mi Amiga la Prepago lo encontró en menos de una hora.

La primera llamada de los secuestradores fue a las 9 de la noche, hora en la que regularmente Mi Amiga la Prepago, en su papel de cachifa, y con excusa de bajar la basura, se encontraba con Fortunato en los maleteros y echaban uno.

Fortunato nunca llegó por lo que Mi Amiga la Prepago subió arrecha al apartamento a buscar el celular para llamarlo. Cuando entró por la cocina se consiguió a la esposa de Fortunato llorando y hablando con la policía.

En cuestiones de minutos ya estaba toda la familia de Fortunato en el apartamento; el sueño de Mi Amiga la Prepago de conocerlos se había hecho realidad sólo que no era el momento perfecto.

“Yo lo que hice fue agarra a Selena y meterle una pastilla, la acosté y me encerré en el cuarto de servicio Italiano y recordé que un wirchito que yo me había tirado hace tiempo era el que estaba mandando en la banda que secuestra por aquí por Campo Alegre y lo llamé, el muy hijo de puta tenía a Fortunato y me volví como loca, le comencé a gritar…”, y entonces se dio cuenta que toda la familia, incluyendo a la mujer de Fortunato habían corrido al cuarto de servicio para ver que estaba pasando.

“Me quedé callada y fría, tenía la misma sensación de cuando me dijeron que había quedado preñada a los 15. La mujer de Fortunato se había transformado en un monstruo y me agarró por lo pelos y me sacó del apartamento por la puerta de servicio. Creo que escuchó las miles de veces que grité: me sueltan a mi marido ya y todas las estupideces que dije”.

A Selena también la sacaron por la puerta de servicio “Cosa que me arrechó como nada me había arrechado antes; es que ni ver como me lanzaba la ropa por la ventana me afecto”.

Fortunato llegó a los 15 minutos del show y se topó con ese peo prendido en calle. Mi Amiga la Prepago había llamado a una amiga para que la buscara y estaba esperando en la acera. Fortunato las alcanzó, las abrazó y luego las montó en el carro, “Me dijo una de las cosas más hermosas que nadie me ha dicho nunca Italiano: ‘Esta noche aclaro todo con mi mamá, ustedes no se merecen esto'”.

Amanecimos hablando por celular, Mi Amiga la Prepago no paró de llorar en toda la madrugada, no sé si fue porque al fin se acercaba su momento de ser feliz o porque la echaron a la calle como una gata ladrona.

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Mi Amiga La Prepago se tiñe a lo Beyoncé

Hasta hoy las dobles vidas eran cosas de hombre y el respeto hacia sí mismas, ante todo, cosa de mujeres. No sé si fue que pasé demasiados días sin ver a Mi Amiga la Prepago o habrá sido el agua italiana, pero está mujer que me tropecé en el pasillo de los baños del gimnasio no era Mi Negra.

“¿Y a ti qué te pasó marica? Te copiaste de Beyonce o es que el aire italiano te destiñó las greñas?” le dije mientras me tropezaba intencionalmente con Mi Amiga la Prepago quien venía acompañada de una tipa no tan agraciada quien se convirtió en su boca “Tenías razón Susana, este gimnasio está lleno de loquitos mal educados y falta de respetos”, y se fueron hablando de mi y de todos los hombres que de seguro las iban a confundir con “Unas cualquiera”.

Seguí como si nada, como las otras mañanas en las que no estaba Mi Amiga la Prepago y pensando en lo que le dijo la tipa a Mi Negra “Tenías razón Susana”. No esperaba enterarme del nombre de Mi Amiga la Prepago hoy, había idealizado demasiado el momento en el que al fin me diría su nombre y dejara de ser La Negra y yo El Italiano.

Las estuve observando toda la mañana: esquivaban a todo el que les hablaba, lo miraban mal, se reían y cambiaban de máquina y así. Intentaba buscarle la mirada y se volteaba; era como si no fuese Mi Amiga la Prepago si no otra tipa en su cuerpo, una de esas sifrinas insoportables pero afro-descendiente.

No me quedó de otra que perseguirla con un circuito de ejercicio improvisado para ver si me decía algo; inmediatamente imaginé que estaba en una de sus tramoyas y resignado me fui a bañar para comenzar mi día laboral.

Las vainas con Mi Amiga la Prepago son muy raras porque aunque no me haya dado cuca me tiene pegado a ella; la extrañé mucho, quería que me contara todo acerca del viaje a Italia y cómo le fue siendo la nana de Selena (su propia hija) para poder meterse en la familia de Fortunato y que la esposa no sospechara.

Llegue a mi locker para buscar la toalla y me estaba esperando Fanta.

Fanta es el entrenador de Mi Amiga la Prepago desde antes de ser Prepago, él fue el que sacó la nevera que tenía por cuerpo y la hizo una mami; es como el chivo del gimnasio y de vez en cuando nos marcaba unos ejercicios.

“La Negra te manda a decir que de ahora en adelante la llames la Susana si le vas a hablar. Hoy comenzó a entrenar con la mujer de Fortunato así que tenemos que estar pilas y no dejarla caer con los kilos, está viviendo con ellos aquí en Campo Alegre y cuida a la chama y tal y bueno, tu sabes como es” y se fue.

Todos en el baño me miraban con admiración, Fanta es un icono del fisicoculturismo y un Dios dentro del gimnasio, sólo habla con personas importante y por lo visto ahora yo era una de ellas.

Me bañé rápido, me vestí y salí, quería encontrarme a Mi Amiga la Prepago y despedirme llamándola Susana; y así lo hice.

Me presentó a Vitalba (la esposa de Fortunato), me disculpé por lo de esta mañana, le dije que era una joda y hablamos un rato. Mi Amiga la Prepago hablaba refinadamente, su tono servicial denotaba respeto hacia la señora y su cabello desteñido le daba un aire de mujer respetable. Vitalba nos dejó solos por un momento, yo no aguanté y le dije todo lo que sentía. No podía creer que la mujer que me había inspirado a hacer cosas, a enfrentarme a quien me jodía, a dejar los prejuicios y a mearme en el romanticismo porque “El sexo es lo que mueve a todo el mundo” ahora era una cachifa que se conformaba con que el amor de su vida se la cogiera a escondidas en la noche.

“Aunque sea me cogen” me dijo entre dientes y sin mover los labios, y yo seguía hablando de amor y ella del semen de Fortunato chorreándole de la cuca después de habérsela cogido sobre la lavadora. Yo le pregunta por sus sueños y el futuro, y ella me describía las mamadas que le echaba en las madrugadas cuando Fortunato se aparecía en su cuarto y la despertaba pegándole con el webo en la cara.

Perdí la guerra cuando me dijo que no parecía italiano, qué donde estaban mis ganas de andar cogiéndome a la primera negra que se me atravesara, que no tenía pinta de montarle cachos ni a mi almohada con un cojín; y la dejé hablando sola porque su descripción de Fortunato me recordó a mis tíos que son todos unos monta cachos.

Salí del gimnasio asqueado imaginándome el semen espeso de Fortunato. Cuestioné mi vida y hasta me pregunté si me hace falta tener una más, una en la que debería ser otro, pero que va, a mi no me criaron así, yo crecí sabiendo que en la vida hay que sacrificarse y no mamarla.

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Qué tiene que ver Mi Amiga La Prepago con lo que pasó en Los Juanes

Lo bueno de tener una amiga Prepago como Mi Amiga la Prepago es que está en todo porque estuvo con todos; y aunque estemos aislados el FaceTime nos mantiene a la distancia perfecta, esa que no te da calor.

La pronta recuperación de La Negra mas que un milagro divino se debió a la toma de posesión de Fortunato quien, inventándole el personaje de la nana de Selena (la hija de ambos), se la llevó a Italia con la familia. “¡Italiano estoy en tu tierra y con tu gente! Viajé en primera clase, me dieron una cuarto para mi, la comida es divina: he engordado como una vaca…”.

Las conversaciones por FaceTime con Mi Amiga la Prepago han sido bastante entretenidas aunque me haya decepcionado el hecho de haberse ido a Italia como la niñera de su propia hija para que la esposa de Fortunato no armara ningún rollo; las familias italianas son puro teatro.

“Quítame la cara de pajúo mariquito que yo aquí estoy demasiado feliz, además nos devolvemos en dos semanas Italiano, prefiero estar aquí donde me cuidan y me hacen sentir bien y estoy cerca de lo que tanto he soñado… Desde la primera vez que me metí el webo de Fortunato sin condón soñaba con venir a Italia, claro no como ahora, pero aunque sea me libero de las tareas de la mujer de Fortunato: fregar platos, sonreírle a todo el mundo y bla… bla… bla… es más, si no estuviese aquí estaría prófuga como tu tía Manuela…”. Fueron demasiadas confesiones para una video llamada mientras orinaba “¿Mi Tía Manuela?” le dije “¿Quién es esa?”.

“La del video de Los Juanes papi… ¡No! ¡No vayas a pensar lo que no es! No es la putonga que se desnudó, esa niña no sabe ni lo que hace con su vida, pobre pajúa manipulada, se va a arrepentir toda su vida. Esa es Dayana una de las que tu tía Manuela está iniciando” y soltó una gran carcajada, yo pensaba ir corriendo a la Policía de Falcón y cobrar la recompensa “Suelta pues bruja” le dije y puso el par de tetas frente a la cámara y comenzó a dárselas de ventrílocua.

“Tu tía Manuela es tu tía Manuela papi, la del culote con el pareo blanco de rayas azules y el turbante en la cabeza, te la tengo que presentar, es una divina sólo que más valenciana y muere ¡Odia Caracas! Por eso nunca viene y menos ahora que se conectó con los rojitos, por eso alquiló con el marinovio ese yate y se llevó a ese poco de desadaptados pa’ Los Juanes, ella odia el sol, menos mal que tiene esa piel morena natural bien inflada de silicón”.

Yo no podía reaccionar y la muy puta me dijo “Seguro te estás pajeando pensando en Manuela ¡Italiano cochino! Eres igual a todos estos viejos que me ven aquí y ni disimulan la carpa ¡Mosca y sueltas algo, aunque Manuela ahora está en Miami haciendo negocios! Lo que me tiene indignada es la puta de Dayana y el balurdo de Donaldo ‘pipi chiquito’ dándosela de modelo de video gringo con la caja esa en la cabeza. Sabes que anoche le mostré indignada el video a Fortunato, aprovechando que la mujer andaba en misa, y se puso quesuísimo y me echo ¡LA COGIDA! pero igual cualquier vaina porque mis labios vaginales aún no se han despertado del coma y no sentí nada, tuve que fingir todo”.

Menos mal se cortó la llamada y no pude volver a conectarme porque “como buen italiano” me estaba poniendo caliente y dentro del baño de la oficina.

Pasé toda la tarde pensando en esta frase hermosa de Mi Amiga la Prepago, incluso la escribí en un post it y la pegué en la pantalla de la computadora: “Prefiero estar aquí donde me cuidan y me hacen sentir bien y estoy cerca de lo que tanto he soñado…”; ¡Qué palabras tan lindas! y que mal me siento. No las pasamos preguntándonos sobre el pasado y sobre como llegamos hasta el lugar en el que estamos, olvidándonos de disfrutar el momento de felicidad que tenemos, así no sea total.

Todos somos felices a nuestra manera y tenemos algo de esa gran felicidad que queremos para el futuro ¿por qué no la disfrutamos y ya?

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