Otro intento fallido de Mi Amiga la Prepago

La primera vez que escuché la palabra bukake fue hace 45 minutos. Habíamos terminado de entrenar y Mi Amiga la Prepago me pidió que la acompaña a cambiarse y luego a su camioneta para irse a su casa.

No sé muy bien como va esta amistad, no sé si podría llamarse así, han pasado varios días en los que sólo la escucho, no opino, no reacciono, ni siquiera finjo interés; hasta hoy que, luego de pelarse las tetas delante de mi en el baño, me dijo que entre Elías y sus primos le habían hecho un bukake en el apartamento de la playa.

Lo primero que pensé fue que bukake era una comida árabe, por eso de que se lo había hecho Elías con unos primos; pero Mi Amiga la Prepago soltó una carcajada irónica y levantó la ceja izquierda. Con las tetas al aire y de espalda a mi se quitó la lycra y rápido de puso un mono, estaba torpe, tal vez porque le daba pena que la viera desnuda por lo que le dije que se quedara tranquila ya que vestida o desnuda es igual y me reí.

Ella se volteó seria “Un bukake Italiano ¡Un bukake! Eso no es una comida árabe, ni un juego de playa ni un trago” y agarró su bolso y se metió en uno de los cubículos del baño “¡Salte de aquí! ¡Fuera! Con amigos como tu para que necesito enemigos!”.

Corrí al baño de hombres, abrí mi locker, saqué el iPhone y busque en Wikipedia qué coño significaba bukake.

“Práctica de sexo en grupo donde una serie de varones se turnan para eyacular sobre una mujer; al finalizar la persona sobre quien se eyaculó se traga el semen. Normalmente tiene grandes connotaciones de humillación sexual. También es muy frecuente que eyaculen en su rostro”.

¡Guao!

No creo que eyacularle en el rostro fue la causa del problema, tampoco creo que fue la cogida entre varios; a Mi Amiga la Prepago le encanta todo eso, pero comencé a entender ese pudor en el baño fruto de la sinceridad entre una amiga humillada y su amigo.

Intente entrar al baño de mujeres pero me choque con Mi Amiga la Prepago y luego de que me empujó por haberse asustado la abracé, la sostuve muy fuerte entre mis brazos transmitiéndole mucho cariño para que se sintiera mejor. Ella se dejó y me correspondió. Creo que es el primer abrazo sincero que nos damos.

Los segundos se transformaron en horas y seguíamos ahí con los sentimientos desnudos, puede sentir lo que ella sentía y se me aguaron los ojos y la abracé más fuerte hasta que ella se volteó y me vio.

“¿Estás llorando?”.

Pensé que era una broma para quitarle drama al momento pero luego de que me dijo “¿Y a ti que te pasa mijo? ¿Cuál es tu mariquera?” me di cuenta que me había pasado de emocional.

“Respóndeme pues ¿tienes algún problema personal?”. Me sequé las lágrimas y le dije que había leído lo que era bukake y que me había entristecido el hecho de que la hubiesen humillado ese poco de árabes.

Ella se sorprendió como si le hubiese dicho una locura y luego de un “¡Ay vámonos rolo ‘e loco!” me jaló del brazo y caminó hacía la puerta. Llegamos al estacionamiento, se montó en su camioneta y al verme parado ahí al lado de ella sin saber que hacer me dio las buenas noche diciéndome “A mi no me humilló el que me cogiera Elías con todos sus primos en la playa Italiano, ya había sido parte de un bukake antes, me arrechó que a Elías no le importe que otros me acaben encima, otros de su familia, o sea, no quiere nada serio conmigo, o sea, casarse conmigo, o eso, que no seamos felices”.

¿Casarse contigo? ¿Ser felices? ¡Si es tu medio hermano! le dije, y trancó la puerta y se fue.

Al igual que ella yo seguí mi camino a casa valorándola por haber dejado que un poco de árabes le eyacularan encima, y me dirán loco, pero eso va más allá del acto sexual; les apuesto que eso que hizo Mi Amiga la Prepago lo hacen muchas y muchos a diario: se humillan ante alguien que puede hacerlos felices o hacerles un deseo realidad.

Bukakes en el amor, bukakes en el trabajo, bukakes en la universidad, una y otra vez se humillan para ver si les cae alguito que medio sirva, y con todo eso, nada; sólo les queda el haberlo intentado, y les toca limpiarse y seguir adelante.

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Mi Amiga La Prepago y el Incesto

Las estructuras mentales pesan tanto como aquellas reales de vigas y cemento que construyen las ciudades. Desde el primer “No llores que ya te voy a dar la teta” nuestra cerebro comienza a cimentarlas.

Yo, al igual que millones de ustedes, me crié bajo negaciones que, aunque no buscaban limitarme, crearon en mi cabeza una estructura que poco a poco fue opacando cualquier idea liberadora.

Los curas, las profesoras y su caligrafía palmer, las monjas, el coordinador con el libro de vida, las madre abnegadas, los amigos, la familia… todos le ponen algo a esa estructura que cargamos y de la que nos volvemos esclavos respondiendo con nuestra manera de ser.

La mía por estos días no soportaba a Mi Amiga La Prepago; ya no encajaba su manera de ser en lo que soy, la aborrecía, me causaba ataques de ansiedad, me hacía sudar sólo con verla. Se había vuelto un antivalor para mi.

Me ponía bipolar: la amaba en ciertos momentos cuando quería ser como ella y de repente quería hacerle daño, la odiaba, quería vomitarle encima, insultarla, lastimarla, devolverle todo el daño que me había hecho pero entonces me daba cuenta que ella nunca buscó hacerlo, que fui yo sólo el que intentó medirla con mi vara, hacer que encajara en mi estructura mental, y con la excusa de que tenía que irme temprano a casa a seguir trabajando salía corriendo del gimnasio porque no podía seguirla viendo siendo feliz.

Hoy se puso una pantaleta que compró en Amazon y que le trajo una amiga, con un dildo plástico en la parte trasera que ayuda a abrirte el ano para poder tener sexo más placenteramente. “Es que el webo de Elías es gigante Italiano y si por delante me duele imagínate esta noche cuando le de el culo”. Me da asfixia, intolerancia auditiva, me generaba repulsión, la veía en cámara lenta mientras hablaba y quería lastimarla.

¿Cómo va a andar por la calle con un webo de plástico metido en el culo? ¡¿Cómo?!

La relación sexual que tenía con su medio hermano Elías se iba tornando emocional en la medida en que él le hacía regalos caros. El primer iPhone 5S de Venezuela se lo compró, tres relojes nuevos, zapatos y ropa de gimnasio de última tecnología, fines de semana en hoteles 5 estrellas.

“Me estoy enamorando Italiano, Elías me tiene danzándole el vientre todo el día” ¡No la soporto más! ¡Danzándole el vientre! ¿En serio?

¡Mi Amiga la Prepago no está enamorada de Elías! ni se va a enamorar; ella está enamorada de ella cuando está con Elías, de los regalos, de la vida que le da, de que le cuiden a Selena, de tener sexo fácil sin tener que hacer nada; per cómo se lo digo, quién soy yo para decirle que está viviendo una mentira y que cuando Elías se canse de ella va a volver a sufrir por Fortunato.

Guardo silencio, respiro profundo.

Esta noche Elías la alcanzó en el gimnasio y yo ahí lampareando, los veía con lástima-envidia-tristeza-ternura ¿no sé por qué me duele tanto que lleven una vida plena? ¿por qué no puedo aceptar que ella sea diferente a mi?

“Nos vamos italiano, le conté a Elías lo de la pantaleta con el dildo y se le puso durísimo” y se fueron corriendo.

Yo pensé que lo normal era enamorarse y trabajar por el amor juntos y las mariposas y las tarjetas y hacer el amor y eso… creo que estoy fuera de época.

Nada; hay que aceptar a los amigos y a las amigas Prepago, total fuimos nosotros los que los escogimos.

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