El aborto emocional de Mi Amiga la Prepago

Somos seres sumamente complejos, tanto física como emocionalmente, y no lo digo yo sino especialistas que han pasado décadas intentando entendernos y no lo han logrado; es que si ni uno mismo se entiende imagínense alguien ajeno a uno, no llevan chance.

Aprender a entenderse es difícil, estamos muy ocupados viviendo, entrenando, sonriendo, haciendo colas, aceptando a los que nos rodean; de vaina cuando cagamos o nos bañamos nos conseguimos con nuestros yo interno y como es muy poco tiempo no profundizamos, nos olvidamos conformándonos con lo superficial, los deseos más básicos, parches perfectos para las angustias y que nos ayudan a tapar una serie de calles con curvas que se conectan y entrelazan y enredan y se hacen autopistas y vuelven a ser carreteras y pasajes que unen a la mente con el corazón; por eso funcionan por separado, es muy pelúo que uno llegue al otro y asimile lo que quiere decirle.

Mi Amiga la Prepago no tiene conectado el corazón con la mente, ella tiene conectada la mente con la cuca, por eso me cuesta tanto entenderla y odio sus juicios de valor y sus consejos errados, y amo que sea tan básica y que me recuerde que mientras a ella la recorre una sola calle de arriba a abajo, a mi me atraviesan millones de caminos que hacen que mi mente no se conecte con mi corazón.

Estaba camino al gimnasio cuando Mi Amiga la Prepago me llamó alterada, iba camino a La Guaira a verse con “un amigo”, dejó a Selena con la abuela e iba autopista abajo a drenar “todo esto que me está pasando”: Elías, el compromiso, la familia de Elías, su nueva familia, el loft en Campo Alegre, una posible boda, el segundo hijo, engordar, dejar el gimnasio, depender económicamente de un hombre, etc.

¿Y no era eso lo que siempre quisiste? le pregunté y no me supo responder: que si era pero no así, que era mucho para este momento, que si era el momento pero no la etapa, que ella necesitaba menos pero a la vez quería más.

¿Quién es ese amigo al que vas a ver? ¿Vas a tirar con él? “Si Italiano, necesito que me cojan vale, Elías lo que hace es hablarle a la barriga y el webote que tiene es un adorno chico, ni se le para, se lo agarro y él lo que quiere es acariciarme la barriga y así yo no puedo”.

¿Y qué le dijiste a Elías? ¿Él sabe que te fuiste a La Guaira? “Si, le dije que aprendiera a ser hombre y me fui”.

Comenzó a entrecortársele la voz y no pudimos hablar más. Yo no pude entrenar, no dejé de pensar en nuestra naturaleza, en la fábula del sapo y el escorpión, en que “las cabras siempre tiran pal’ monte”, en que a veces deseamos cosas y el universo se pasa de pana y no las concede y no sabemos aprovecharla; además de complejos somos malagradecidos ¿por qué el corazón no hace un esfuerzo y manda un bojote de camiones al cerebro para que entienda que ser amado está bien? ¡ser amado es lo normal! que debemos ser consecuentes con lo que queremos y mantenerlo.

Sigo con la tristeza de Mi Amiga la Prepago aquí entre el pecho y la espalda, es como un vacío que pesa y que me hace sentir miserable.

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